Política

Cundinamarca y Mosquera en tiempos de pandemia.

Por: Ivonnet Tapia Gómez*

Veinte años de inicio del siglo XXI y la humanidad afronta el reto más grande de los últimos 100 años, el Coronavirus o COVID-19. Poder enfrentarlo exitosamente depende de la capacidad de quienes nos gobiernan y de las desiciones que desde lo público se tomen, así como del cuidado que cada uno como ciudadano o ciudadana tengamos para prevenirlo. En Colombia se inició mal, debido a que no se cerró el Aeropuerto Internacional El Dorado desde el momento en que se tuvo conocimiento de la velocidad y facilidad del contagio.

LA PAZ DE COLOMBIA, EL PACIFISMO Y LA NO-VIOLENCIA PARA LA EMANCIPACIÓN

Por: Mauricio Vargas González.

La lucha por la Paz, la soberanía y la democracia en Colombia es pacífica y no-violenta o no lo es. La violencia en Colombia es reaccionaria y sirve a los intereses más oscuros: mafia, narcotráfico, combos, corrupción, politiquería y a la explotación de la naturaleza y de los seres humanos más cruel y descarnada. Este es un país supremamente violento, es si no el más, uno de los más violentos de América Latina o de Sur América. Y vemos como ese flagelo ha impedido precisamente los cambios que en nuestro continente se han denominado como Los Vientos del Sur.

UN VISTAZO AL 27.O

Por: JAIME VARGAS R.

En Colombia hubo un cimbronazo el 27 de octubre. Aunque los partidos tradicionales se mantuvieron en cantidad de votos, perdieron en general plazas importantes en alcaldías y gobernaciones. Con base a los resultados nacionales por partido para asambleas departamentales ( cifras menos contaminadas por la alianzas o coaliciones) podemos resaltar lo siguiente: redondeando cifras, solo cinco partidos obtuvieron más de un millón de votos. El partido liberal obtuvo 2.2 millones, partido conservador 1.8 millones, partido de la U 1.7 millones, cambio radical 1.6 millones, centro democrático 1.2 millones y partido verde 1.1 millones.

Violencia en Medellín: Fico, es la desigualdad

Por: DANIEL QUINTERO CALLE

He sido feroz en mi crítica a la política de “seguridad” de la actual administración, y que pretende ser continuada por el Centro Democrático si gana la Alcaldía este año. Haber reducido el presupuesto de las Secretarías de Inclusión Social, Cultura, y Deporte para incrementar el presupuesto “seguridad” no sólo es un contrasentido histórico, sino que ha probado no dar resultados.