Arturo Neira Gómez

ANDANTE 10

LA CREACIÓN DEL HOMBRE SEGÚN EVA
María Victoria Martínez Martínez *

Cuando Dios creó a ADÁN lo colocó en el paraíso y se despreocupó totalmente de lo que pudiera suceder, lo dejó tirado en medio del árbol del fruto del conocimiento y no le importó, ya que estaba seguro que a su creación no se le ocurriría comer alguno de sus frutos, al fin y al cabo era solo eso “un hombre”; carecía de curiosidad, Dios sólo lo observaba a través del panóptico y se reía preguntándose ¿Qué fue lo que hice? ¿A quién creé? Y de vez en cuando se decía: “Que ni se le ocurra pedirme que le dé una compañera, esto me pondría en graves aprietos, porque con mi obra mejorada, la tendría que dotar de inteligencia, de

Continúa ...

conocimiento, de un sexto sentido y entonces el juego del árbol del conocimiento se me acabaría”.

Había momentos en que Dios se exasperaba cuando escuchaba a ADÁN cantar por el paraíso “Aserrín aserrán, los maderos de San Juan, piden queso, piden pan”, frases huecas, incapaz de pensar tan siquiera por un instante qué significaba lo que cantaba y Dios entraba en dudas, ¿Qué era esa cosa que había creado?

Pasado el tiempo comenzó ADÁN a lloriquear, a seguirlo por todo el paraíso, le tiraba de la túnica y le decía que estaba fastidiado, que se sentía solo, que quería una compañía y Dios comenzó a preocuparse; mientras tanto ADÁN recorría la nada, muy aburrido y me imagino que ensayaba con su cuerpo jugando al “solo me quiero yo mismo”, miraba para todos los lados, pero nada se le ocurría, daba y daba vueltas por el paraíso, la serpiente cada rato se asomaba por entre las ramas del árbol y le llamaba la atención con un susurro muy breve y quedo; me imagino que le diría pis…pis, pero ADÁN ni siquiera miraba para ese sitio, estoy segura de que si la manzana hubiera caído en su cabeza mientras dormía recostado en el árbol, la ley de la gravedad no se hubiera descubierto, él solo la abría apartado, echándola a rodar, no se le hubiera ocurrido comérsela, olerla, jugar fútbol, al menos preguntarse ¿por qué a mí?, pero no, nada de esto sucedió y continúo balbuceando, ¡quiero una compañera!, ¡quiero una compañera!.

ANDANTE 9

Una noche cualquiera, él descubrió que después de los maltratos, cuando se abalanzaba encima para desahogar su ira erótica, al cabo de sus impulsos animales, ella sonreía de pacer, dichosa. Como para un sicólogo. En todo caso, ella trocó el dolor en placer, con un procedimiento muy sencillo:

Cerrar los ojos e imaginar lo que deseaba. Pero no soñaba con el galán de la tele, ni el cantante de moda, sino más bien con aquellos humildes, que con sorna y un deseo sincero, le guiñaban el ojo entre-dormido: el panadero que le fiaba, el vendedor de líchigo, el cartonero de los ojos azules legañosos.

Sin embargo, una noche, el marido la mató. No por celos, sino simplemente porque ella no quiso abrir los ojos cuando él se lo ordenó.

El resto de su vida, él fue infeliz y solo.

Ella, en cambio, murió en medio de un placer indescriptible.

Desde la ventana del tranvía puedo observar cómo arrastran el cadáver de Roa Sierra cual costal de escombros hacia la Plaza de Bolívar los del grupo que va a la cabeza de la multitud enardecida entre gritos y risas pero me bajo asustado y corro con la montonera de gente hasta que los de adelante frenan de repente porque al mirar hacia arriba vemos que unas llamas gigantescas están consumiendo el Palacio de Justicia y nos dispersamos todos por las calles aledañas huyendo de un piquete de caballería que se nos viene encima poco a poco en cámara lenta al son de la quinta sinfonía de Beethoven por eso trato de llevar el ritmo corriendo por la doce hacia la décima y donde suenan los últimos acordes me subo a un bus “dietético” pero cuando voy a pagar el pasaje me doy cuenta de que el conductor es un amigo mío asesinado por eso le pregunto hermano acaso usted no está muerto pero no me contesta sino que sigue conduciendo la ruta del bus va por la décima hasta la 27 sur entonces aturdido me siento en la banca de atrás y en seguida se sube un hombre más flaco que un perro callejero y tan pálido que podría ser la misma muerte con sólo tres dientes y su cara inmensa de tristeza y amargura empuñando un instrumento musical fabricado con un pedazo de cartón y un vidrio esmerilado nos canta un popurrí de vallenatos célebres porque según él dice no quiere más violencia en este país pero no se da cuenta que la tiene pintada en la cara el hombre recibe sus monedas y se baja ya vamos acercándonos a la calle 27 sur donde hay un enorme trancón ocasionado por un operativo del ejército y como ya estoy cerca de la casa donde vivo decido bajarme.

ANDANTE 8

Programa emitido en 1994 con motivo del aniversario 20 de desaparición del escritor. La voz elocuente de Holguín cobró toda calidez y logró efecto alucinante, con la lectura del poema SOL:

    “Mi amigo el sol bajó a la aldea / a repartir su alegría entre todos, / bajó a la aldea y en todas las casas / entró y alegró los rostros.// Avivó las miradas de los hombres / y prendió sonrisas en sus labios, / y las mujeres enhebraban hilos de luz en sus dedos / y los niños decían palabras doradas.// El sol se fue a los campos / y los árboles rebrillaban y uno a uno / se rumoraban su alegría recóndita. / Y eran de oro las aves. // Un joven labrador miró el azul del cielo / y lo sintió caer entre su pecho. / El sol, mi amigo, vino sin tardanza / y principió a ayudar al labriego.// Habían pasado los nublados días, / y el sol se puso a laborar el trigo. / Y el bosque era sonoro. Y en la atmósfera / palpitaba la luz como abeja de ritmo. // El sol se fue sin esperar adioses / y todos sabían que volvería a ayudarlos, / a repartir su calor y su alegría / y a poner mano fuerte en el trabajo. // Todos sabían que comerían el pan bueno / del sol, y beberían el sol en el jugo / de las frutas rojas, y reirían el sol generoso, / y que el sol ardería en sus venas. // Y pensaron: el sol es nuestro, nuestro sol, / nuestro padre, nuestro compañero / que viene a nosotros como un simple obrero. / Y se durmieron con un sol en sus sueños. // Si yo cantara mi país un día, / mi amigo el sol vendría a ayudarme / con el viento dorado de los días inmensos / y el antiguo rumor de los árboles. // Pero ahora el sol está muy lejos, lejos de mi silencio y de mi mano, / el sol está en la aldea y alegra las espigas / y trabaja hombro a hombro con los hombres del campo. ///”

Nuestro escritor es AURELIO ARTURO. Desconocido para muchos lectores e incluso para miembros de algunos círculos literarios en formación (en 1994). Dado el impacto de la impecable lectura y la ignorancia sobre su creador, visita a la Biblioteca Departamental Eduardo Torres Quintero del hoy extinto Instituto de Cultura y Bellas Artes de Boyacá “ICBA”. Allí, su obra, editada por Colcultura: un magnífico pequeño libro titulado Morada al sur y otros poemas. Disfrute de su lectura y relectura. Y se decide dedicarle la siguiente entrega de la revista El Colibrí libador de la palabra.

ANDANTE 7

Todo Ángel es terrible

      Rilke

No solicito ya ese favor celeste, tu presencia;
como incesante filo contra el pecho,
como el recuerdo, como el llanto,
como la vida misma vas conmigo.

      Cernuda

II

Cada lecho compartido
es un paraíso
donde la serpiente se enrosca
ebria de frutos...
Al abandonar mi paraíso
una espada flamígera
se ha encargado de recordarme
la desnudez y el frío del espejo.

X

El calor de tu mano
no pudo impedir que volteara la mirada
hacia la ciudad nevada por el amor.
Si miras atrás
me encontrarás desnuda
gustando las sales de la piel.

ANDANTE 6

POEMA

Soy como un libro que leen niños, adultos y ancianos.
Voy por el mundo, todos me leen y compran,
me leen por años y siglos,
siempre me regalan y se divierten.
Conmigo nunca se cansan,
me llevan a casa, me prestan a sus amigos,
y les encanto a todos.

Por: Loren Sofía Parra Flórez.

8 años. Colegio Carlos Arturo Torres. Grado 2º.

SUEÑO

Soñé que estaba en otra casa oscura. Los busqué por todas partes, pero el bosque se los había llevado, quedé asustada, llamé a un amigo pero no me contestó.

Me desperté y sólo era un sueño de mariposa.

Por: Nicole Alexandra Luna Loaiza.

7 años. Clan Las Delicias – Kennedy. Colegio Carlos Arturo Torres.

ESO…DE LOS TALLERES DE ESCRITORES

Un Taller de Escritores es un grupo de soñadores que quieren ejercer el uso total de la palabra. De acuerdo a cada integrante, a su conocimiento personal, a su proceso, los facilitadores dan a conocer las técnicas, las formas, los estilos, las teorías, la historia de la literatura, para contribuir e impulsarles, de manera alegre pero crítica, a que viertan sus experiencias, junto a su imaginación, fantasía y creatividad, en poemas y en cuentos de su propia mano; sin importar, si más adelante se dedicarán al arte de la escritura, aunque sí, preocupados, como dijo Gianni Rodari, cuando informaba de sus talleres de escritura dedicados a niños, "para que ninguno fuera esclavo."

ANDANTE 5

AROMANTE

Era media noche y andaba perdido en el monte, hasta que el olor del viejo naranjo le anunció que ya estaba a unos metros de su casa.

SUEÑO

Despertó, y dijo que en el sueño, junto a Ulises, había intervenido en la elección de diez árboles para una jugada maestra: El Caballo de Troya.

NUEVO DÍA

La araucaria del parque revivió. El loco del pueblo volvió a abrazarla.

ANDANTE 4

La hermana Orlinda ha ido por él al salón de clase y lo ha llevado a la cafetería de profesores. Lo ha sentado a una mesa y le ha puesto enfrente de sus ojos esquivos una malta y, en un plato desechable, una buena tajada de pudín de fresa.

Roy mira distante como si quisiera volar a través de la ventana. Mira ausente como si contara y recontara los cuadros que cuelgan de la pared. Y, al frente, por encima de su cabeza, ve que dice en letras de icopor: “50 años construyendo la paz”. Pero Roy no ha leído la frase de manera global sino que la ha descompuesto en pequeños ladrillos que deletrea mentalmente de derecha a izquierda: paz-la-construyendo-años-50.

Tampoco ha saboreado el ponqué con ese tenaz apetito que nosotros pensábamos que tenía detrás de la tristeza. Sólo ha levantado la botella y se la ha pegado a sus labios con desidia y después ha desmenuzado un pedazo de torta en el plato.

-¿Sigues triste? –le ha preguntado la hermana Orlinda tratando de encontrarle los ojos.
-Sí, sigo triste y mucho –responde Roy, como si buscara algo a su alrededor.
-La Escuela es muy acogedora –dice la hermana Orlinda- tiene cancha de microfútbol y de basquetbol.
-Pero no me gusta, no tiene árboles ni un camino largo, largo, donde correr.
-Los maestros aprecian a sus estudiantes. Estoy segura de que ya quieren bastante a Roy.
-Yo no me llamo Roy.
A Roy lo han traído hace unos días y lo han dejado en cuarto grado. Por su pueblo ha pasado la guerrilla y en un cruento combate han muerto tres policías y dos guerrilleros y los disparos han taladrado las paredes de la alcaldía, el puesto de salud y la Caja Agraria. Después, a los cinco días, han llegado los paras, los paramilitares, y

sobre la colina, bajo las miradas de las mujeres y los niños, han fusilado a siete campesinos.
Ahora, mucho después, han llegado los soldados. Hay silencio y miedo, y secuestradas y desaparecidas algunas personas.

El Calvario es un pueblo de tres calles cuyo croquis forma casi una cruz. Un campero rojo sale los lunes a las seis de la mañana y regresa a las cuatro de la tarde de Villavicencio. El maestro de la escuela no ha vuelto y los padres de Roy han viajado a Bogotá.

ANDANTE 3

FLOR DE FRAYLEJÓN

Como el sol / cuando se asoma / allá en la cumbre / irradiando calor / capullo de oro; / la flor del fraylejón / de mis montañas / se abre a la luz / como un cáliz / de ensueño, / y es entre la niebla / del paisaje frío / de mi tierra, / emperador y dueño.

Por: María del Pilar Paramero Silva (1)

(1) El Cocuy, Boyacá, 1948. Destellos obtuvo el Premio Nacional de Poesía Museo Rayo 1995. El acta del concurso exalta: “...gran pureza del lenguaje poético, la profundidad de las fuentes de inspiración desde las que emerge una visión clara y hermosa de la mujer en su relación con la naturaleza y el cosmos”. El ICBA, Colección Huellas, publicó en 1996 su libro Furatá – Antología de Poesía -.

EL HAIKU Y EL PENSAMIENTO DE KRISHNAMURTI

Al meditar sobre el tiempo planteado por Krishnamurti, no el psicológico sino el tiempo presente, el aquí y el ahora, con toda su fluidez, su sencillez, aquel que se crea y confluye en un instante, este tiene la esencia del Haiku, que sorprende, que refresca, que nos maravilla; es un ahora que capta la armonía del entorno, la belleza del instante, lo que se está viviendo en este momento, es viento que levanta el cabello regalando sombras en el rostro, se puede determinar que la vida es un permanente Haiku, que nos llega a través de la observación, de la atención, de la aceptación.

Pienso que en el pensamiento de Krishnamurti está implícito el contenido del Haiku y viceversa y si bien, aparecieron desde hace muchos años siguen aún vigentes, llevándonos a que a través de estos se pueda trasmitir la verdadera dimensión de la naturaleza, su presente observado en un instante preciso, sin ponerle palabras, solo la observación detallada de lo que sucede, recreándonos en el suceso para luego trasmitirlo a través del escrito o de la palabra; en Krishnamurti como en el Haiku no se cuestiona, no se compara, no se valora, no pueden existir juicios, solo se observa y se capta el instante.

Un haiku es lo que sucede en un instante, es una acción irrepetible, el accionar de un pájaro jamás será el mismo accionar en el instante siguiente, por ello no podemos comparar, ni hacer juicios de valor, pues destruiríamos la particularidad del momento, es decir la esencia del Haiku y la naturaleza del pensamiento de Krishnamurti.

ANDANTE 2

SÍ, ES POETA, AMIGOS

su trabajo es de artesano
o intérprete de mañanas
cocinero
recepcionista
cazador de ilusiones
sólo que con su trabajo no gana la vida,
teje palabras con sus manos
busca hasta encontrarse
hasta encontrarlos
aunque en el cielo sólo quede una duda
atrapada en sus redes
para vosotros
sus hermanos
los más queridos.

Es poeta, amigos
mírenlo de reojo cuando quieran
y cuando quieran a los ojos
nada os pide, pero una cosa demanda:
no forméis opinión suya de antemano
su cuerpo está hoy tejiendo el mañana.

Por: Andrés Barbosa Vivas (1)

(1) Bogotá, 1987 – 2010, autor de cinco libros de poesía; texto tomado del poemario Crisoles del tiempo, editado por la Fundación Andrés Barbosa Vivas, Bogotá, 2017; fundacionandresbarbosa@gmail.com

ANDANTE 1

LA VENTANA III

Chile

Tú, pequeño trovador
que abres las mañanas
dime: ¿si el cerezo muere
volverás a cantar alegre
y al alba en mi ventana?

Tú, emplumado pajarillo
no me ves, pero te escucho…
¿Quién te enseñó las notas
y los arpegios de tu canto?
¿Para quién tu nocturno trino?

¿Será tu oración
para despedir el día,
o solo como yo estarás?

Ven, quiero ser tu nido,
sin temor baja de la rama,
acompaña mi soledad
junto al fuego moribundo
en el invierno de esta noche.

Pistola Walther 7.65 III

III Pasa las hojas de la edición 190 de octubre de 2005 de la revista...

Por: Arturo Neira Gómez **

Pasa las hojas de la edición 190 de octubre de 2005 de la revista Credencial Historia conmemorativa de La Masacre de las Bananeras, mira con detenimiento en la página 6 una fotografía de militares emboscados cuyo píe de foto reza “Aguardando a los huelguistas”. Parece distinguir a uno de ellos: “es parecido a nuestro padre y a nosotros, mírenlo bien” –exhorta a sus hermanos y hermanas.

Sin embargo, trátese de él o no, vale pensar en detalles del proceso adelantado por Jorge Eliecer Gaitán sobre la tragedia y lo consignado, entre otros historiadores, por Ignacio Torres Giraldo en su libro ‘Los Inconformes, Historia de la rebeldía de las masas en Colombia’, en lo referente a la desobediencia de contingentes conformados por militares oriundos del nororiente del país a quienes el alto mando les encomendó la misión de reprimir y disolver la huelga. Desobedecieron la orden y por ello los sustituyeron por hombres especialmente de Antioquia, metiéndoles previamente en la cabeza que los huelguistas eran gentes sin dios ni ley, malhechores bolcheviques y comunistas, peor que demonios. “Pues bien, la fotografía corresponde a los primeros y es posible que el personaje ‘parecido a nuestro padre’ –comenta quien exhibe como trofeo la ‘Credencial Historia’- en efecto fuera nuestro padre”.

Otro elemento, quizá contundente, para borrar de la memoria la sospecha de que el joven oficial disparara contra los huelguistas y sus familias, fue su continuidad en las filas del ejército durante toda la hegemonía liberal, iniciada el 7 de agosto de 1930 con la llegada a la presidencia de Enrique Olaya Herrera.

Pistola Walther 7.65 II

II Uno de sus nietos, compositor fallecido a los 39 años...

Por: Arturo Neira Gómez **

Uno de sus nietos, compositor fallecido a los 39 años en 2017, enredó el asunto. Se llevó a la tumba la idea que le confesara a una de sus tías en el lecho de muerte y ella lo transmitiera a este narrador: “Se quejaba de su suerte: ‘parece que mi nombre –le decía-, igual al del abuelo, hubiera sido maldito. Por eso estoy así. Él, mi abuelo paterno, fue un hombre malo’.”. Añadamos algo más sobre quién fue este músico para percatarnos de la importancia de sus palabras y de paso, nombrándolo, le rendimos un pequeño homenaje: “Capacidad auditiva extraordinaria, de oído absoluto” -según su papá-, lector acucioso en especial de historia, conversador profundo, gestor cultural de IDARTES Bogotá, autor, entre otras, de la obra “Muriendo” ganadora del segundo premio en el Concurso Nacional de Música ciudad de Bogotá 2005 e investigador, creador y conductor del programa de la otrora Radio Difusora Nacional de Colombia “Entre dos océanos, una inmersión sonora en el universo de la música colombiana”, iniciada la década de 2000.

Intentemos explicar la percepción del autor de “Muriendo” sobre su abuelo. En mi criterio injusto por desechar y no ampararlo con la presunción de buena fe, ya que subjetivamente, sin evidencias, él construyó el concepto errado sobre la baja condición humana de su antepasado, por el solo hecho de haber sido militar. En un entorno del país histórico fracasado, fatal, con crímenes de lesa humanidad recurrentes, entre ellos los de Estado, particularmente atribuidos al ejército, como lo fue la Masacre de las Bananeras en 1928, y a finales del siglo anterior y primera década del actual, la responsabilidad achacada a las FF.AA. por omisión o acción en masacres perpetradas por paramilitares, y más de 3000 ejecuciones extrajudiciales ocultadas bajo el eufemismo de “falsos positivos”: jóvenes humildes, entre los años 2002 y 2010, convocados con engañosas ofertas de trabajo, ellos se presentaban, ilusionados, se les llevaba a algún lugar remoto donde eran asesinados y después exhibirlos por los medios de comunicación como guerrilleros abatidos en combate.

Pistola Walther 7.65

I En tanto escucha la única composición para cuarteto de cuerdas...

Por: Arturo Neira Gómez **

En tanto escucha la única composición para cuarteto de cuerdas de Gabriel Fauré (Francia 1845 – 1924), a la que el músico dedicó su último año de vida, de improviso, se le aparece la imagen e idea fija sobre su papá: “Siempre portaba un arma de fuego y dormía tranquilo pues bajo la almohada estaba lista su Pistola Walther 7.65”.

Entonces se pregunta: “¿Por qué precisamente en este instante, en este concierto, esta reminiscencia? Y decir ‘siempre portaba un arma’, era siempre. Así recuerdo a mi padre”.

“Mi evocación –empieza a soltarse– vino de la película de anoche sobre cobro de deudas de sangre entre dos familias brasileras ‘Abril despedazado’ (titulada también ‘Detrás del sol’) del director Walther Salles”. Y con ella arrastra, inadvertidamente, recuerdos a partir de significantes: ‘Walther’, nombre de fabricante de armas y de director de cine, la pérdida de vidas por ‘vendettas’, la última composición de ‘Fauré’ quien agónico dio el toque maestro a su Cuarteto y hasta cierta homofonía de su apellido con las palabras ‘furia’ y ‘ferocidad’ de la guerra.

Y precisamente la ‘Walther’ de su padre, exhibida en la sala familiar, hizo parte de un lote de pistolas alemanas adquiridas por el alto mando militar en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. A él, a su retiro forzado del ejército debido al desmoronamiento de la hegemonía liberal a mediados de la década del 40, se la obsequiaron sus camaradas.

Pero ¿por qué la imagen sobre su papá? “Siempre portaba un arma de fuego...”. “Sería que temía le cobraran vidas cegadas –osa decir alguien- cegadas por él o sus subalternos cuando fue oficial del ejército de Colombia”. Contrariamente, el disgusto de su hija mayor: “Ni se le ocurra, simple, porque había sido militar”. Mientras el único de los hijos que siguió la misma carrera de su padre, guarda silencio.

P a t a s a g r i a s

Por: Arturo Neira Gómez **

I

Al cierre de una conversación familiar sobre “Un jinete”, cuento en el cual nos sentimos involucrados e identificados, Juan José recordó haber escrito en clase de preceptiva literaria del colegio Virrey Solís de Bogotá en 1955, un relato corto sobre uno de los caballos de su infancia; texto leído por el profesor de esa asignatura, el mismo año, en un acto solemne de la institución.

- Desafortunadamente – nos dice -, no tuve la precaución de reclamar el manuscrito y perdí los borradores que le dieron origen.

- El contexto de la narración – continúa –, corresponde a tres o cuatro años antes de ser escrito, por ahí 1951 ó 1952, cuando tenía 8 ó 9 años; estudiaba primaria en el Colegio Departamental Carlos Giraldo de Anolaima y vivíamos en el campo.

- El caballo se llamaba “Castañito”, pero - aclara -, sólo para efecto de impacto narrativo, le di el nombre sonoro y hasta chistoso de “Patasagrias”, otro de los caballos de la finca.

Patas-agrias, como quien dice bravas, ácidas, peligrosas. El apelativo obedecía al color de sus cascos, desabrido, parecido al de las naranjas grey o toronjas. Así en realidad era este animal, muy distinto a “Castañito”. Pero, mejor corrijo algo, borro el calificativo “peligroso” que acabo de utilizar; antes por el contrario, era manso en exceso y, si se hubiere tratado de un ser humano, diría, estoico, por tener que soportar en tiempos de cosecha, cargas de fruta o café de 8 ó 10 arrobas. Mientras “Castañito” era de silla, elegante, consentido y, para nosotros, purasangre árabe de carreras, el otro, “Patasagrias”, era de enjalma, sin ningún pedigrí, criollísimo, un mocho ordinario. En tanto aquel terminó su existencia jubilado, a sus anchas, aliviado de todo trabajo, el otro, el mocho, fue sacrificado al sufrir la fractura de una de sus patas cuando se enredó y cayó al cruzar la carrilera en la estación del tren de Cachipay.

Piensa conmigo

Por: Arturo Neira Gómez *

UNA FLOR

Una flor bermeja
se abre
entre una palmera
y un samán
rasgando el azul del cielo.

SILENCIO

¡Silencio!
Se halla en la ventana.

¿Quién?

¿No lo percibes
mujer?
El viento.

Sí, sí…
¡qué lindo!

A veces el viento de la noche
nos trae lejanas melodías

PIENSA CONMIGO

Piensa conmigo en el amor
en las noches más claras
y cántale a la luna.

Miente, miente...

Por: Arturo Neira Gómez ***

I

La víspera de la conmemoración, a media noche, los internos fueron despertados en forma abrupta, encandilados por focos de linterna y bombillas del techo…
- Arriba, señores, salgan ya – voz del prefecto de disciplina -,no importa como estén, ¡silencio!
- Rápido, al patio, formar de inmediato, – Continúo diciendo -.

La institución no era una correccional ni una escuela castrense, era un colegio para niños y adolescentes del campo de la región central de los Andes colombianos, Colegio Departamental Francisco Julián Olaya de La Mesa (Cundinamarca) (1).

Mientras unos profesores los vigilaban, otros iniciaban la operación rastrillo en el dormitorio.

- Es por la salud y el bienestar de todos. – Se justificaban -.

De cuando en cuando, en la geografía patria se rompía la tranquilidad con estos procedimientos, generalmente antes de la celebración de alguna efeméride.

- Buscan cigarrillos y pornografía. – Cuchicheo un niño -.

- ¡Qué va!, buscan propaganda y libros de marxismo. – Aseguró otro muchacho, no recuerdo hoy exactamente si era del Líbano o de Planadas, municipios del departamento del Tolima.-.

César Vallejo muere de soledad y tristeza.

César Vallejo muere de soledad y tristeza.
(Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938)

Por: Arturo Neira Gómez.

Rindamos una y otra vez tributo de admiración al poeta de los Andes y la fraternidad, intentando escuchar su voz.

César Vallejo muere en París el 15 de abril de 1938 de soledad y tristeza. Pero ¿por qué surge esta afirmación al evocar su memoria? En 1936, dos años antes de su deceso, había sido inmolado Federico García Lorca en Granada. Con el crimen y exilio de artistas y demócratas, y la muerte posterior en la cárcel del poeta Miguel Hernández, Franco y los falangistas durante la Guerra Civil Española y la dictadura, creyeron asesinar lo que significaba para la vida, en sentido pleno, la literatura, la música, la dramaturgia y las artes plásticas. En este contexto convulso, de despotismo, de expansión del fascismo y el nazismo por Europa, prácticamente en los albores de la Segunda Guerra Mundial, se apagó la vida de César Vallejo a la edad de 46 años.

Inerte.

Por: Arturo Neira Gómez *

    "En el umbral gastado persiste un viento fiel,
    repitiendo una sílaba que brilla por instantes.
    Una hoja fina aún lleva su delgada frescura
    de un extremo a otro extremo del año.
    `Torna, torna a esta tierra donde es dulce la vida'"

    Aurelio Arturo
    (Fragmento de Morada al sur)

Inerte

Por: Arturo Neira Gómez *

Otea el horizonte y sueña:

Diáfanas
las nubes son infinitas.

Un Jinete.

Por: Arturo Neira Gómez *

Entre los árboles, reaparece y se pierde un jinete. ¿Será él? El caballo baja con dificultad la trocha empedrada cada vez más empinada. En su lomo viene un hombre vestido de blanco. Desde la montaña de este lado identificamos al viajero. No hay duda, es él; lo delata el Castaño y su sombrero de fieltro…

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Competencia fluvial.

Por: Arturo Neira Gómez (1)

Bajamos a la quebrada Quindío o De los Monos. Vamos a jugar con las embarcaciones que cada uno construyó en los ratos de ocio en la carpintería de la finca, convertida días antes de la competencia en un verdadero astillero…

(Quebrada también llamada por los campesinos, hasta mediados del siglo XX, De los Misterios. De ella como del bosque nativo que siempre acompañó su sonoro transcurrir, sólo quedan recuerdos.)

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Pusilánime.

Ilustración del poema El Albatros de Charles Baudelaire, por Cathion06.

Por: Arturo Neira Gómez (1).

"…Maldice no tener nada, a veces ni propósitos de luchar contra la podredumbre, solo el deseo de quedarse ahí para siempre, tendido en el tablado.” (Palabras traídas de La Noche de tu Piel, novela del escritor Benhur Sánchez Suárez; Plaza y Janes, 1979, pág. 66.)
“… se dice comúnmente que en la tardanza está el peligro.” (Sancho Panza)

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Tequendama.

Acuarela del viajero inglés Edward Mark (1817 – 1895).

Por: Arturo Neira Gómez (1).

¡Cómo olvidar el Salto! Hasta mediados del siglo XX eran frecuentes los paseos familiares al Tequendama. Ante su decadencia y ruina ambiental, derivada de factores adversos de tipo estructural e histórico, propios de la sociedad colombiana, apremia la obligación ética y ecológica de encontrar con urgencia la ruta a emprender, para salvar el río Bogotá y recuperar la otrora maravilla natural.

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UN ÁLAMO

“Es probable que la siembra de orquídeas en el álamo adyacente a la escalera que daba acceso a la sala de recibo y miraba al jardín, ofrecidas con esmero especialmente para los visitantes, no hubiera sido idea de la madre que dirigió estas palabras a sus hijos, sino de Mercedes (su cuñada). De todas formas poco importa, fue una mujer la autora del prodigio.”

Estas montañas

Por: Arturo Neira Gómez (1)

Estas montañas
imponentes
se levantan sobre el valle
y desde las alturas
sugieren
exóticos glaciales.

Pero no hay tal.
Hoy en día
en ellas nada palpita.

Una mano siniestra
asesinó su verdor
y arrasó
todos sus encantos.

¿Qué fue de sus criaturas?
¿Qué de las Hadas?
¿Qué de los Duendecillos?

“Curar la vida”, solía decir el gestor y director de la única experiencia de “Puertas abiertas para la locura” realizada en una institución psiquiátrica colombiana, Dr. Héctor Alfredo Cruz Cruz

Por: Arturo Neira Gómez (**)

Médico y Psiquiatra egresado de la Universidad Nacional de Colombia y Psicoterapeuta.
Antes de tenerlo con nosotros en Tunja, trabajó alrededor de ocho años en la Clínica de la Policía Nacional, en el Asilo de Mujeres de Bogotá y en el Hospital Psiquiátrico Julio Manrique de Sibaté.
Como ser humano excepcional, dotado de una amplia cultura y médico especialista, tuvo las condiciones para aprovechar lo percibido en las instituciones donde había laborado (antes de trasladarse a Tunja), para cavilar e ir configurando la idea de un proyecto médico y social que diera trato amable a los pacientes y sus familias. Y la oportunidad se le presentó en 1973 al ser nombrado Director del Hospital Psiquiátrico de Boyacá, cargo que ejerció hasta 1984.

Desde su arribo a la capital del otrora territorio de las mantas para asumir la dirección de esta institución, colocó su empeño en organizar, fundar y dirigir la única experiencia de Puertas Abiertas realizada en Colombia en un hospital psiquiátrico. Fue así como transformó la institución en un lugar de confrontación y cuestionamiento de las posibles causas de las mal llamadas “enfermedades mentales” y del papel del poder médico, la psiquiatría, la psicología, la enfermería y otras disciplinas relacionadas con los tratamientos. Suprimió los electrochoques, las camisas de fuerza, los candados y el encierro; limitó la reclusión y la medicación para casos indispensables, con el uso de procedimientos y psicofármacos menos agresivos; y luchó con su equipo contra la segregación de los pacientes. Redujo costos y gastos innecesarios del Hospital, destinándolos a mejorar la dieta alimenticia (comprobó casos donde la enfermedad era causada por la desnutrición). Abrió amplios debates en instituciones, ciudades y campos sobre el tema de la salud, donde dio la palabra a los pacientes. Convocó a la ciudadanía en defensa del proyecto de Puertas Abiertas contra quienes lo acusaron de comunista, por estar convencido que la sociedad era la principal causante de la locura y por tanto no le era lícito ocultarla sino reconocerla, comprenderla y contribuir a su prevención y curación.

Homenaje al poeta colombiano fallecido hace 40 años.

Arturo Aurelio

Por: Arturo Neira Gómez (1)

Homenaje al poeta colombiano fallecido hace 40 años…
¿QUIÉN EVOCÓ “LOS VIENTOS QUE CANTARON POR LOS PAÍSES DE COLOMBIA”?

Ha iniciado el programa de Andrés Holguín por la Radiodifusora Nacional de Colombia. Habla sobre un poeta nacido en La Unión Nariño en el año 1906 y fallecido en Bogotá en 1974. De un hombre extraordinario, de una voz solitaria que por alguna razón huía de los círculos de poder; despreocupado por ostentar su condición de poeta, de un ser fraterno, que amaba intensamente los ríos, las aves y los elementos donde vibran “…los vientos que corrieron / por los bellos países donde el verde es de todos los colores…”

Programa emitido en 1994 con motivo del aniversario 20 de desaparición del escritor. La voz elocuente de Holguín cobró toda calidez y logró efecto alucinante, con la lectura del poema SOL:

Juego: Realidad y fantasía.

Juego Cultura

Por: Arturo Neira Gómez.

La prehistoria y la historia de la humanidad registran la actividad del juego en sus diversas manifestaciones, acompañando siempre la edificación y organización del hábitat, la comunidad, la sociedad y la diversidad cultural.

Los seres humanos, en medio de la urgencia de prodigarse con su trabajo los medios de vida; de proteger, reproducir, desarrollar y evolucionar, socioeconómica, cultural y políticamente, se han valido de lo placentero, agradable, alegre y esparcivo, para recuperar energías, fortalecerse y estrecharse fraterna y amorosamente.

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