El tren lento va partiendo…

gladis
Gladys González Arévalo
Antropóloga cultural, escritora e investigadora de la música y la cultura colombiana.
Hagamos que nuestro viaje en el tren de este año 2022 y siempre, tenga significado, que haya valido la pena. Vivamos de manera que, cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje buenos recuerdos a los que continúan viajando en “el Tren de la Vida”.

…Sobre los hilos de acero… dice así la canción, y así va partiendo, su locomotora va presidida por los doce vagones, los doce meses del año 2022.

Estación de la Sabana

Fachada de la Estación de la Sabana- Bogotá - Wikipedia.

Partió de la legendaria Estación, llamada de “La Sabana” el centro de Bogotá, o de cualquiera del país, dejando atrás sus históricas y pintorescas arquitecturas. El estridente pito de partida, el humo que sale de las calderas, y que lo empuja a recorrer su travesía del tiempo, ya va avanzando, finalizando su primer mes, enero, con todo lo que trae consigo, ya dejó el paisaje de toda la magia del final del año anterior… también ya recorrió otra de las costumbres, “las predicciones de las cabañuelas” …los presagios de lo que la naturaleza nos va a regalar en sus climas, importantes en especial para los labriegos campesinos.

Pero lo principal del “tren de pasajeros”, es que va repleto de esperanzas, ilusiones proyectos, propósitos, todos van sumándose a las alegrías que ellos ya vislumbran, es también un tren de carga… llevará todos los acontecimientos que alrededor de los seres humanos va recogiendo en su vía, sobre los rieles con su vaivén.

Es también un tren turístico, que muestra a los visitantes el paisaje sabanero, con los encantadores horizontes de sus perspectivas, en sus mañanas de niebla, sus medio días de soles y sus arreboles al atardecer, o las cálidas atmósferas y parajes de otros lugares, son el matiz de los claroscuros que va presentando la vida en cada uno de los viajantes. 

Tren del norte

El Tren del Norte – Ferrocarriles Nacionales -Google.

Quienes hemos disfrutado de esa bella experiencia de viajar, o pasear, o como se decía “montar en el tren”, en especial cuando apenas era el más popular medio de transporte, sentimos que, como en una metáfora del tiempo, íbamos subidos en uno de sus vagones, verde oliva con sus ventanas verdes, como es el recuerdo de mi temprana infancia, cuando la abuela materna me llevó a conocer el campo… saliendo de la Estación del norte, avanzaba pasando por de cada una de las atractivas en el Ferrocarril del Norte… atravesando pueblos pintorescos para llegar al puerto de destino, “El Roble”, -donde la parada del Tren era prolongada- y nos recibía el más hermoso paisaje de esta fría región donde se cuela la historia chibcha, la de la mítica laguna de los Rituales Muiscas: la Laguna de Fúquene, atravesándola en la barca, bajo un sol radiante, para seguir rumbo a la casa de la finca, en donde viví esta aventura por algo más de un mes y nuevamente de regreso a la capital en ese tren sonoro, ya familiar para mí.

En esta misma travesía, varias veces llegando, de la ciudad por el verdor de un valle esplendoroso hacía en la hacienda de mis padres, para disfrutar de las vacaciones del colegio y otros tantos viajes de regreso. Volviendo en el tiempo, están en la mente y en el corazón estos recuerdos, y en el subconsciente ese monótono trepidar propio de su movimiento. 

Laguna de Fúquene

Laguna de Fúquene.

Estación del Ferrocarril - Fúquene 

Estación de Fúquene.

Más tarde la vivencia, en el largo e inolvidable viaje en “El expreso del sol”, atravesando medio país desde la capital hasta la ciudad de Santa Marta, abriéndose paso por esas tierras macondianas, aspirando por sus ventanillas el aire caliente, entre las verdes extensiones de las plataneras, que luego leería en “Cien años de soledad”, con la historia de las “bananeras” y la famosa Fruit Company.

Estación de Usaquén

Estación de Usaquén.

Tren Turístico de la Sabana

Tren Turístico de la Sabana.

También en el Tren Turístico de La Sabana, que llega a Zipaquirá y Nemocón desde la bella Estación de Usaquén, recorriendo algunos parajes de Cundinamarca, con su carga de nostalgia, que llena de alegría y música en el trayecto y al llegar, con algo tan autóctono como una “Banda de música”, que contagia de nuestra colombianidad, a propios y a extranjeros. En este compañero de siempre…, rememoro todas estas vivencias, que han sido unas de las más felices, evocando los rumores de la estación. El tren ha sido un elemento biográfico muy significativo en mi vida.

El tren amarillo de Macondo

El tren amarillo de Macondo (Google).

Las estaciones del tren amarillo

Más tarde, en mi trabajo literario, en el Capítulo Las estaciones del Tren amarillo... Un viaje a la semilla: la del café del libro de mi autoría Macondo tiene aroma de café, en donde cada estación tiene el nombre de un cuento y una novela, porque en sus vivencias literarias, Gabriel García Márquez, descubre que “Macondo tiene aroma de café” y se monta en el Tren amarillo a recorrer cada uno de los lugares y en cada estación, percibe el aroma del café, porque la ha dejado impregnada en cada una de sus obras.

La literatura está llena de apologías al ferrocarril. En la literatura del Caribe casi todo se mueve en tren. El transportador de banano que unía a Santa Marta con los pueblos de la Zona Bananera, que también se va a convertir en el tren de la desgracia, el que traerá “la hojarasca” y llevará los cadáveres de la masacre de las Bananeras para ser arrojados al mar.

Estación de Aracataca

Estación de Aracataca- Magdalena.

El Tren de Macondo

El regreso de Gabriel García Márquez a Aracataca. 

El tren de la vida

En esta metáfora de la vida, en el trayecto de ese mágico Tren, lleno de añoranzas e historias, podríamos decir, que es el tren de la vida, que se asemeja a un viaje en esta vía de transporte, con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros.

Durante esta travesía, muchas personas se irán subiendo al tren de nuestra vida. Algunos tomarán el tren para dar un simple paseo. Otros, durante su viaje, pasarán por momentos de oscuridad y tristeza. Muchos, al bajar, dejan un vacío permanente. Otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta de que desocuparon sus asientos.

El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas. Todo esto encontraremos al llegar a cada una de las “doce Estaciones” en alguna nos bajaremos, y veremos que el tren ya se va alejando… “sobre sus rieles de acero”, o seguiremos hasta llegar a la última, o volver en la espiral del tiempo, al año próximo y nuevamente subirnos y sentir que, en ese monótono sonido sobre las bielas, va avanzando la vida, con ese anhelo de llegada a cualquiera de las Estaciones rumbo a nuestro destino. 

El gran enigma para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado. 

Hagamos que nuestro viaje en el tren de este año 2022 y siempre, tenga significado, que haya valido la pena. Vivamos de manera que, cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío deje buenos recuerdos a los que continúan viajando en “el Tren de la Vida”.

Y cuando nos bajemos, ¿Sentiremos nostalgia, temor, alegría, angustia...? Separarnos de los amigos que hicimos en el viaje, será triste. Pero nos aferramos a la esperanza de que, en algún momento, tendremos la gran emoción de verlos llegar a la estación principal, con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje, en este tren hasta la estación final.

En estas reflexiones del arranque del año, digámosle al tren de la vida: “No te me vayas, que aún tengo muchos sueños que realizar, personas que conocer, lugares que visitar, labores que compartir, experiencias que trascender y tantas, tantas cosas que descubrir… aprender en amor, en paz, en armonía, en prosperidad, y en gozo.

A través del recorrido de ese fantástico aparato “llamado tren” o como diría Rafael Escalona en su canción El Testamento: “entonces, me tengo que meter en un diablo al que le llaman tren” lleno de nostalgias e historias, con todo lo que ha significado en nuestras vidas “metafórica, o realmente”… no perdamos este tren, tendríamos que esperar un año para volverlo a tomar, viajemos renovados no por una carrilera de rieles oxidados, sino renovada para que, en cada uno de los 365 días, traiga mejores expectativas para el mundo.

Google

Tomado de Google.

Volvamos a los Trenes, o en el recuerdo de las imágenes, conozcamos cómo han sido a través de la historia y a aquellas viejas Estaciones, que no fueron demolidas para dar paso a la modernidad, que han sido restauradas y declaradas patrimonio arquitectónico, cultural y turístico de la ciudad.

dona

 

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