Víctimas, victimarias y lideresas.

Por: Paola Cervera Quintero.

Reseña del libro Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el caribe colombiano.
Informe del Centro Nacional de Memoria Histórica –CNMH-
2011.

Esta es la primera entrega de una serie que consta de 10 reseñas acerca de este Informe del CNMH que habla sobre la violencia de género. En esta oportunidad la reseña aborda la presentación del libro, explicando su objetivo y los primeros hallazgos sobre el rol de la mujer en un período específico de la guerra.

El informe “Mujeres y guerra, víctimas y resistentes en el caribe colombiano” es un retrato, una mirada histórica sobre la situación de las mujeres y el reconocimiento de los diversos roles que jugaron en la Costa Caribe durante los años 1997-2005 en razón de las disputas armadas entre guerrilleros y paramilitares. Es el resultado de las investigaciones desarrolladas por el Grupo de Memoria Histórica con el objetivo de conocer los hechos violentos que acaecieron en este período y región y sus consecuencias sobre las mujeres.

La reflexión sobre la violencia de género es reciente en el país, se encuentran investigaciones al respecto desde hace 20 o 30 años máximo, pues estos hechos eran considerados como normales en el diario vivir de las regiones. Así mismo, en materia jurídica, los avances sobre el reconocimiento de la violencia sistemática de género solo han resultado tras la declaratoria que hizo la Corte Constitucional del Estado de Cosas Inconstitucionales- Sentencia T-025 de 2004, al comprobar que existía una vulneración repetida y constante de derechos fundamentales a un gran número de personas. Para el caso del género demoró 4 años más, cuando en el 2008 esta Corte adoptó medidas para la protección de las mujeres víctimas del desplazamiento forzado por causa del conflicto armado a través del auto 092/08(1).

Este informe es un aporte en la construcción de memoria con enfoque de género en el país con la intención de mostrar los diferentes roles de la mujer en la guerra. Por un lado, el de víctimas, reflejando en cifras la dimensión real de las atrocidades cometidas en contra de las mujeres durante ese período, para mostrar la gravedad de los hechos y hacerlas visibles al resto de la población del país que aún no conoce la serie de vejámenes que cometieron en contra de comunidades enteras los grupos paramilitares y guerrilleros en su pugna por el control de los territorios y de su gente, actuaciones que tuvieron especial saña hacia el género femenino.

Por otra parte, el texto señala el papel de las mujeres como victimarias, reconociendo que el rol de estas no se limita al de víctimas, pues existieron victimarias, cruentas, frías, al nivel de los hombres, dispuestas a desarrollar diferentes roles que las hicieron vitales dentro de las organizaciones paramilitares a las cuales pertenecieron en el territorio observado. Desde la mujer que utilizó su apariencia física para hacer espionaje, operaciones de despiste, entretenimiento sexual consensuado, hasta aquellas administradoras, relacionistas públicas, políticas, trabajadoras sociales que desde su experticia lograron el rápido ascenso del paramilitarismo en la estructura social y política de la región. Estas mujeres fueron parte activa de las atrocidades cometidas en este período, incluyendo las acciones sistemáticas de violencia de género.

Adicional a los anteriores roles, el Informe destaca a las mujeres lideresas, aquellas que pese a la barbarie de la cual fueron víctimas y de los impactos psicológicos, físicos, sociales y económicos que les ha dejado la guerra, viven con dignidad y a través de las múltiples tareas que hoy les toca llevar a cabo para suplir lo perdido, han subsanado los vacíos dejados por el conflicto y se han ido labrando un mejor futuro, pues reconocen que deben salir de esa vulnerabilidad extrema a las que las ha conducido la avaricia de los señores de la guerra. En los espacios de memoria en los que ellas participan, generan iniciativas de resistencia, se reconocen como personas titulares de derechos que luchan para lograr condiciones de vida dignas, por reestablecer la armonía en sus territorios y por enseñar a las demás que ser mujer no significa ser desvalida y estar destinada a padecer y a aguantar.

Esta última consideración es la más importante, pues el Informe muestra cómo la memoria es una herramienta valiosa en la construcción de una sociedad sana, que sobrevive a un conflicto y que permite que las personas que algún día fueron víctimas de hechos dolorosos, hoy puedan seguir adelante en su camino, sin negar lo sucedido, a través de la comprensión de los hechos, de las motivaciones de los actores, de la aceptación de lo sucedido, del perdón a los victimarios, la regeneración de la autoestima y el desarrollo de capacidades propositivas en las personas que se reconocen como titulares de derechos y que desde su agencia no permitirán la repetición de los hechos.

En la próxima reseña se tratará el capítulo primero La “Ruta del terror” en la Región Caribe. En este se contextualiza el período y la región indicados en el informe. De esta manera, se pone de manifiesto la dimensión del conflicto y se muestran los intereses que motivaron a los actores armados a usar el terror masivo y sistemático sobre la zona como estrategia de expansión de su poder y a hacer diferencias de género con sus víctimas para intensificar el impacto de sus métodos con la población.

*El Informe completo lo pueden encontrar en este link:

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/2014-01-29-15-07-55/mujeres-y...

Los invito a dialogar sobre este libro con sus aportes y comentarios a través de la cuenta en twitter @utopaola

1) Corte Constitucional. Auto 092/2008. http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/autos/2008/a092-08.htm