Represas abiertas en Gaza.

Gaza

Por: Paola Cervera Quintero.

Entre julio y agosto del año pasado el pueblo palestino fue blanco del ataque israelí en la llamada operación “Borde Protector”. Constantes bombardeos dejaron a su paso la destrucción de 1.200 edificios, daños estructurales en otros 1.000, más de 9.000 heridos y 1.800 personas muertas en la Franja de Gaza. Tras este despiadado ataque los palestinos afectados se han enfrentado a la dura tarea de rehacer sus vidas, de recoger los restos que esta horda destructiva dejó a su paso, reunirse con los seres queridos sobrevivientes y plantear su futuro como región luego de las pérdidas en equipamientos sufridas: destrucción de las escuelas de la ONU para refugiados, del hospital más grande de la zona, de la única central eléctrica de Gaza. Situación insostenible para el pueblo gazatí.

Sin embargo, la operación “borde protector” es solo parte de la ofensiva israelí que durante más de 100 años ha perjudicado las garantías más fundamentales para el pueblo palestino a través de constantes acciones de invasión, expropiación, asesinatos, bombardeos, absurdos bloqueos, controles militares, de alimentos, de ingreso de personas extranjeras a suelo palestino y la división impuesta por los israelíes del territorio con muros infranqueables que desde 2002 distancian, terriblemente, a unos palestinos de otros, de sus propias tierras, de sus vidas. Pareciera que Israel busca acabar con este pueblo a como dé lugar.

El pasado 21 de febrero una nueva acción israelí impactó al pueblo palestino. Luego de una fuerte tormenta invernal que azotó ese territorio, las autoridades israelíes abrieron las compuertas de las presas del valle de Gaza y descargaron las aguas hacia la zona palestina. Esto dejó pérdidas enormes a la agricultura y ganadería de la región, y los afectados fueron los más de 110.000 palestinos que tras la operación “borde protector” habían quedado sin hogar.

Esta es una de las claras muestras de la inclemencia de Israel contra el pueblo palestino, pues en una acción más que inhumana los atacan masivamente con operaciones destructoras y luego, para agotar cada vez más su esperanza de seguir adelante, abren estas represas, dañando los esfuerzos del pueblo gazatí por renacer en medio de las cenizas.

No es la primera vez que sucede esto pues, según las autoridades palestinas, esta es una acción que desarrolla Israel cada vez que lo necesita, con el fin de mitigar los daños causados por el invierno en zona israelí.

Que sea esta una voz de protesta para que el mundo torne sus ojos de manera concreta hacia el pueblo palestino y sea reconocido como un Estado, que los organismos internacionales defensores de los derechos humanos castiguen a Israel por las constantes acciones de destrucción y exterminio que tienen en contra de éste su pueblo vecino, en el cual existe pluralidad religiosa y étnica.

De igual manera, una voz de apoyo al pueblo palestino, pues aquí en Colombia existen sectores enteros que están a su favor, y que reconocen y reivindican su lucha y los maravillosos valores que tiene este pueblo de cultura milenaria, resiliente, culto y organizado. ¡Viva Palestina!

* Con información suministrada por la Misión de Palestina en Colombia.