Puerto Rico y Venezuela, la doble moral gringa

Por: Edmundo Zárate

Puerto Rico es un Estado Libre Asociado de Estados Unidos (confuso nombre que vela su realidad neocolonial), conquistado en la rapiña desatada contra España en guerra de 1898. A lo largo de ciento veinte años ha sido usado como especie de portaaviones flotante por el ejército gringo y como sitio de ensayo de armas atómicas y químicas.

El pasado mes de septiembre los huracanes Irma y María se ensañaron contra esta y otras islas del Caribe y la costa sur de Estados Unidos.

Hoy, a cinco meses del desastre, los datos en Puerto Rico son desconsoladores: Una tercera parte de la Isla aún no cuentan con energía eléctrica por lo cual deben usar plantas propias, movidas por gasolina, cara y escasa. La mitad de la tubería del acueducto está destruida y se invita a tomar agua embotellada para evitar enfermarse. Miles de habitantes se han desplazado para la Florida y otros lugares de Estados Unidos mientras reina la total desesperanza entre los habitantes, que se muestra en crecientes tasas de suicidios. Las líneas telefónicas de ayuda a los que sufren estrés postraumático no dan abasto, según informa The New York Times(1) y la situación anímica se agrava a medida que se acerca la nueva temporada de huracanes(2).

Sin embargo, esto no es noticia ni en Estados Unidos ni en los obsecuentes medios de comunicación de Colombia, que en cambio se dedican todos los días a distorsionar las noticias provenientes de Venezuela.

Si se aplicaran las proporciones de la tragedia de Puerto Rico a Venezuela se pondría en evidencia el nivel apocalíptico de lo que está ocurriendo en la Isla. El ejercicio, además de desnudar la doble moral de los gringos y sus epígonos, pone de presente la magnitud del padecimiento de los boricuas, acallado por todo mundo.

Para el 2001, la población de Puerto Rico era de 3.800.000 personas(3) y desde esa fecha, a raíz de los graves problemas económicos que ha venido padeciendo, empezó un éxodo sin precedentes hacia Estados Unidos: casi medio millón de personas. Ni Cuba, para poner un ejemplo geográficamente cercano, tuvo una cifra tan alta en proporción a su población en las peores épocas, según las estadísticas no cubanas(4).

Como resultado de la embestida del huracán y de la desatención por parte de las autoridades locales y nacionales, se agudizó el éxodo de puertorriqueños y se agravaron los problemas económicos:

"… ‘Estimamos que entre 114.000 y 213.000 residentes puertorriqueños abandonarán la isla anualmente a consecuencia del huracán María’, señala una investigación del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College de Nueva York. ‘De 2017 a 2019, estimamos que Puerto Rico pueda perder 470.335 residentes, o 14% de su población’, (según) los autores del estudio, Edwin Meléndez y Jennifer Hinojosa”.

Es decir, en dos años una cantidad similar de emigrantes a la de los quince años anteriores.

Si tal porcentaje ocurriese en Venezuela estaríamos hablando de unos seis millones de personas abandonando su país, frente a las 600.000 que han emigrado (según datos no venezolanos). O en Colombia, significaría unos siete millones, frente a los cuatro millones que efectivamente se fueron para Venezuela en la década de 1980 o los seis millones de desplazados internos durante los años 2000 a 2012, aproximadamente, por la violencia paramilitar, sin que a Uribe y sus secuaces les hubiera dado “dolor de patria”(5).

Es decir, la emigración económica de boricuas supera ampliamente a la de venezolanos y está a la par de la ocurrida en Colombia, en términos porcentuales respecto al total de la población. Pero esta verdad está acallada.

Por lo demás, la población de origen puertorriqueño radicada en Estados Unidos se calcula en más de cinco millones de personas, es decir, hay más boricuas en Estados Unidos que en Puerto Rico, nuevamente como consecuencia de la llamada emigración económica.

Pero nada de esto es noticia en los medios. Y si de valorar el modelo económico se tratase, qué explicación darán los neoliberales a la tragedia de la Isla, antes y después de los huracanes.

Ninguno de los países que estuvo bajo la dirección de los gobiernos de los Vientos del Sur, o del castrochavismo para usar la expresión en boga, arroja tan desastrosos resultados como los de Puerto Rico. De hecho, como se sabe, las condiciones socioeconómicas en América Latina durante los años de los Vientos mejoraron sensiblemente. Pero entre tanto, Puerto Rico se fue hundiendo. Por ejemplo, la deuda pública de la Isla era, a mediados del 2017, de 75.000 millones de dólares (la deuda pública Colombia es de unos 70.000 millones).

El modelo neoliberal imperante en Puerto Rico hizo más dolorosa la destrucción de los huracanes, pero estos encontraron un terreno abonado en la sistemática destrucción económica que ha padecido la Isla por cuenta de Estados Unidos. Y la reconstrucción no ha ocurrido.

Pero, mientras tanto, se espanta a la gente con el indefinido fantasma del castro-chavismo.

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1) Para esta crónica se consultaron principalmente los archivos de The New York Times, del diario puertorriqueño Primera Hora (http://www.primerahora.com).
2) Debe recordarse que los mismos huracanes azotaron a Cuba, donde los daños fueron fuertes, pero ya están totalmente reparados.
3) Ver para un informe año por año, http://poblacion.population.city/puerto-rico/
4) Según el Departamento de Estado gringo, la oleada de migrantes de 1980 conocida como los Marielitos, fue de 125.000 personas, para un país que tiene más del doble de habitantes que Puerto Rico.
5) Así, por ejemplo, Acnur anota: “Desde 1997 al 1 de diciembre de 2013 han sido registradas oficialmente 5.185.406 personas desplazadas internas con un impacto desproporcionado en la población afrocolombiana y las comunidades indígenas. De estas declaraciones, 99.150 personas han sido víctimas de desplazamiento en 2012. Entre el año 2007 y el 2013 ha aumentado la concentración de la tasa de expulsión en el país. Mientras que en el 2007 el 25% de las tasas de expulsión se concentraba en 17 municipios, en el 2013 sólo 10 municipios (Buenaventura, Medellín, Tierralta, Suárez, Ricaurte, Riosucio, López de Micay y Puerto Asís) concentraron el 50%” (http://www.acnur.org/donde-trabaja/america/colombia/).