Política

Ángela María Robledo, la futura vicepresidente, estuvo en Medellín.

Por: Mauricio Vargas González.

Ángela María Robledo, exparlamentaria, expresidenta de la comisión de Paz durante 8 años en la Cámara y actual fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro estuvo en la Universidad de Antioquia en un evento académico intercambiando ideas con la comunidad universitaria.

Ante la despolitización de la vida producto del consumismo y el mercado, es la Universidad un espacio eminentemente político determinado a abrir el debate público en la sociedad y ejercer una voz crítica frente a los gobiernos y a la autoridad.

La Robledo que el país necesita denunció como en el gobierno dictatorial de Uribe la comisión de Paz nunca se reunió. Así mismo propuso al auditorio dedicar un minuto de silencio ante el asesinato de los 4 líderes sociales en Ituango, ante el silencio pasmoso de los medios de comunicación, “que la Paz no nos cueste la vida” manifestó. Así mismo en una categórica defensa de la Paz y de los Acuerdos afirmó que 4000 vidas fueron salvadas gracias al respaldo de los colombianos al cese de la violencia. Acompañó a las víctimas del departamento de Antioquia para que sus reivindicaciones fueran llevadas a la Habana durante los diálogos en aras de proteger sus derechos.

Recalcó que recuerda a Petro inicialmente por sus valerosos debates sobre la parapolítica. Lo evoca durante su ejercicio como Alcalde de Bogotá ante el acoso institucional, especialmente el ejercido por Alejandro Ordoñez como Procurador ese momento.

Las elecciones del 27 de mayo: ¿Un 9 de abril, un 19 de abril o un 5 de marzo?

Por: Edmundo Zárate.

En menos de dos meses se llevará a cabo la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, en medio de un escenario que, sin exageraciones, pocas veces se ha visto en nuestra historia republicana.

Lo que diferencia el momento es la conjunción de hechos que rara vez se conjugan: De una parte, las elecciones de este 27 de mayo ocurren en las postrimerías de una de las etapas de violencia más feroces hasta hoy vividas, situación apenas comparable a la de 1885, o luego de la Guerra de los Mil Días (1899-1902) o el primer gobierno del Frente Nacional en 1958.

Otro hecho singular en las actuales elecciones es la fuerte y evidente división entre los sectores de la derecha como no se había visto, quizá, desde 1929, año este en el que el partido Conservador presentó dos candidatos y el Liberal uno. Los liberales llevaban casi 50 años sin poner presidente en Colombia y lo lograron en 1930 con la división conservadora, por un estrecho margen sumando las votaciones totales de cada partido.

Un tercer acontecimientos atípico hoy es el ascenso de una figura antiestablecimiento de fuerte arraigo y raigambre popular, la de Gustavo Petro, como no ocurría desde los años de Jorge Eliecer Gaitán.

Este propicio escenario para la materialización electoral de algunas de las expectativas largamente acariciadas por las clases y sectores oprimidos y empobrecidos, puede desembocar en unas cuantas opciones.

EL ANODINO CENTRO POLÍTICO

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
2 de abril de 2018

Fajardo y De la Calle se reunieron para hablar de la posibilidad de una alianza a destiempo, luego de que cada uno resolviera, de manera diferente, habilitar su candidatura. De la Calle se sometió a las reglas del partido liberal y participó en una consulta que, por la baja votación obtenida, representó más bien un traspiés para a sus aspiraciones. Fajardo se encontró con una invitación de Claudia López y Antonio Navarro para reunirse con Robledo, con el propósito de iniciar un proceso de unidad supuestamente con todas las fuerzas progresistas y democráticas del país, pero echando mano de las encuestas, doblegó a sus contrincantes quienes adhirieron a su candidatura.

El candidato del partido liberal no ha podido despegar, mientras que el candidato de la Coalición Colombia -que tuvo un buen arranque, pues parecía que sería capaz de reunir los diversos sectores que apoyaron la paz- cerró desde un principio la posibilidad de una gran convergencia nacional y aunque las encuestas lo favorecieron por algunas semanas, hoy va cuesta abajo. La consulta del 11 de marzo catapultó tanto a la derecha como a la izquierda y posicionó con fuerza a sus dos representantes. A la luz de los acontecimientos, el anodino centro político, tan apetecido, tan manoseado, parece desfallecer por su falta de carácter e indefinición. De la Calle, con el respaldo de un partido desprestigiado y dividido, no tiene ya ninguna posibilidad de triunfo y huele que los parlamentarios liberales en su mayoría abandonarán el barco para subirse al de Duque, o al de Vargas Lleras. Por eso su tintiada con Fajardo.

Fajardo por su lado no se baja de su pedestal. No quiso consulta con Robledo ni con Claudia López, pues iba arriba en las encuestas. Ahora que no le favorecen, tampoco la hará con nadie, dice que quedan ochenta kilómetros de subida y en ese tramo puede alcanzar a Petro el tóxico, como lo llaman sus amigos. El centro es él, no son las disímiles fuerzas que están por las paz y el progreso con las que podría aliarse para enfrentar a la derecha, que tiende a consolidarse con más facilidad y pragmatismo.

La Bogotá Humana de Gustavo Petro en cifras:

Por: Mauricio Vargas González.

Mucho se ha especulado, desde los medios de comunicación y las cadenas de redes sociales sobre la administración de Gustavo Petro en Bogotá, me limitaré simplemente a recolectar unas cifras para que juzguen por ustedes mismos:

Bogotá es la ciudad más importante de Colombia con una población de más de 8 millones de habitantes, que aporta el 25% del PIB industrial, más del 50% del PIB financiero (1).

Durante su gobierno no solo creció el PIB en su primer año de gestión (4,1 en 2012) (1) sino que tuvo la menor tasa de desempleo del país. Petro encontró en la Capital una tasa de desempleo de 9.8 en su primer año de mandato, y logró reducirla a un 8.8 y para 2014 la población ocupada fue de un 65%(2) más alta que las principales 13 áreas metropolitanas del país. (3)

La administración de Petro logró tan solo en 3 meses (Nov 2013 a Ene 2014) generar 108.000 nuevos puestos de trabajo. Si esto es mala administración, entonces estamos viviendo en otra realidad o delirando.(4)

En 2013, apenas con un año de administrar la ciudad, Petro logró situar a Bogotá de primera en el Índice Departamental de Competitividad 2013 (que mide: salud, educación, mercados, diversificación y dinámica empresarial) (5)

En cuanto a la construcción, Bogotá desde 2011 ya venía pasando por un ciclo de decrecimiento, peor aún, se logró que la construcción de edificaciones creciera 8,3%. (6)

Entre 2011 y 2013 la pobreza bajó 2,9 puntos, pasó del 13,1 al 10,2, un descenso de estos dígitos no se experimentó en ninguna otra alcaldía del país en el mismo periodo.(7)

El presupuesto para el año 2015 fue de 17,3 billones de pesos, asignado de la siguiente manera: Educación con 3,5 billones de pesos, salud con 2,2 billones de pesos, Integración Social con 1,2 billones de pesos, Hábitat con 0,7 billones de pesos, Cultura, recreación y deporte con 0,5 billones de pesos y la gestión habitual de las entidades que conforman el sector de Movilidad se financiarán con 1,4 billones de pesos. (8)

PETRO, UN RETO PARA LA IZQUIERDA Y PARA LA DERECHA

Por: Jaime Vargas Ramírez

Marzo 5 de 2018

Quién iba a pensar, unos meses atrás, que Gustavo Petro estuviera liderando las encuestas a la presidencia. Sobre todo, después de salir magullado pero indemne, de la alcaldía de Bogotá. El intento de revocatoria por parte del nieto de Laureano Gómez, el envión fallido del fanático Ordóñez para expulsarlo de la alcaldía e inhabilitarlo 15 años, las multas fantásticas impuestas por un Contralor de bolsillo del candidato a la presidencia del tristemente célebre Cambio Radical, la rabiosa oposición del Moir y la turbia embestida de la gran prensa, cuyos propietarios son los verdaderos dueños del poder, en vez de achicopalarlo, lo crecieron y lo catapultaron ante la opinión.

Pero no se trata solo de la feroz oposición que ha tenido Petro a lo largo de su carrera política y, en especial, en su administración de la Capital lo que le ha granjeado amores y odios, sino su capacidad de interpretar las ilusiones de una ciudadanía que por años ha sido victima de malos gobiernos. Oposición que en general se fabrica con base en falacias creadas por algunos columnistas y periodistas fletados por el gran capital y, que al final, se les devuelve en contra, en forma de más y más simpatizantes de quien es objeto de matoneo permanente por radio, televisión y redes sociales. Exguerrillero, castrochavista, comunista, populista, etc.

Últimamente diversos periodistas se inventaron un “genial” argumento que machacan insistentemente y con el que tratan, inútilmente, de explicarse su ascenso en las encuestas: que Petro se sabe victimizar muy bien… ¡hágame el favor! Suena muy parecido a cuando en la época del estatuto de seguridad, Turbay Ayala decía que los detenidos políticos se auto torturaban. Ahora, ante la evidencia del atentado en Cúcuta, le echan la culpa al candidato porque polariza mucho.

El populismo y el olvido de Héctor Abad

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
Febrero 26 de 2018

Populismo es una palabra que en la actualidad se emplea de forma peyorativa, para descalificar o insultar a un oponente político. En Colombia se puso de moda en esta campaña a la presidencia y, en general, se está utilizando contra Gustavo Petro desde diversas orillas. Cada cual tiene su versión de la popular palabra; unos quieren indicar demagogia, otros lo asemejan a irresponsabilidad en las propuestas y, en cierta forma, el término está remplazando viejos insultos y descalificaciones utilizados en la historia política en Colombia, como comunista, izquierdista, marxista. Incluso sirve para generalizar o englobar, tanto el “castro-chavismo”, como el “socialismo del siglo 21”. En general, los medios de comunicación, políticos y empresarios, asocian la palabra con algo negativo.

Pero la ambigüedad del término es tal, que líderes latinoamericanos como como Getulio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, Lázaro Cárdenas en México o Juan Jacobo Árbenz en Guatemala, han sido catalogados de populistas. Y más recientemente, los gobernantes de izquierda democrática como Evo Morales, Chávez, Correa, los Kirchner, Lula, también se ganaron el mote en cuestión.

En Roma, en el período de la República, algunos líderes que se opusieron a la tradicional aristocracia y que pugnaban por mejor distribución de la tierra y por una mayor participación democrática, fueron tildados de populistas y combatidos por los optimates, representantes de la nobleza. En la Rusia de las décadas de 1860 y 1870 se conoció el movimiento de los Naródniki, populistas, quienes pregonaban un socialismo agrario sin la dirección de los obreros.

¿Quién le teme a Gustavo Petro?

Por: Enrique Santos Molano

¿Por qué están amenazadas las vidas del candidato presidencial Gustavo Petro Urrego y de varios de los dirigentes del movimiento Colombia Humana que acompaña la candidatura de Petro? ¿Por qué han sido asesinados más de ciento veinte líderes sociales, dos de ellos, en los últimos días, activistas de Colombia Humana? ¿Quiénes le temen tanto a Petro que no vacilan en apelar al crimen para atajarlo en su camino a la presidencia de Colombia? ¿Por qué le temen?

Excepto para la última, yo no tengo las respuestas a esas preguntas aciagas, que emanan de conversaciones oídas al azar, o que corren por las redes de internet o brotan en corrillos políticos desconcertados ante la extraordinaria cantidad de gente que desborda las plazas para escuchar con entusiasmo delirante (y sin echarle ‘abajos’ a nadie) las exposiciones de Gustavo Petro sobre sus programas de gobierno. “No lo dejarán llegar”, comentan muchos.

¿Quiénes no lo dejarán llegar? Quizá sean los mismos que han ejercido el poder en Colombia, “a sangre y fuego” por varias generaciones. Los mismos que traicionaron a Nariño en Pasto y después le hicieron la guerra sucia. Los mismos que luego de una guerra sucia plagada de mentiras intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar.

Los mismos que asesinaron a Sucre en Berruecos. Los mismos que tras una guerra sucia, de odio encarnizado, les suministraron a Galarza y Carvajal las hachuelas para asesinar a Uribe Uribe en 1914. Los mismos que le hicieron a López Pumarejo una guerra, sucia como la que más, e introdujeron en Colombia el terrorismo dinamitero para impedirle al presidente López Pumarejo que profundizara en su segunda administración los programas de la Revolución en Marcha, iniciados en la primera, con lo que al fin lo obligaron a renunciar en 1945, un año antes de concluir su período presidencial. Los mismos que “atajaron” con tres balazos a Jorge Eliécer Gaitán en 1948. “Los mismos con las mismas”.

Yezid García: “El gobierno no respeta las consultas populares en Colombia”

Yezid García

Las consultas populares en Colombia deben respetarse, así lo afirmó el candidato al Senado por el partido Alianza Verde, Yezid García, durante su visita al Quindío.

En entrevista con LA CRÓNICA, el aspirante al Congreso habló sobre la lucha contra la corrupción, la protección del medio ambiente y las próximas elecciones presidenciales.

¿Qué piensa sobre las dificultades que se han presentado en Córdoba para llevar a cabo la consulta contra la megaminería?

En algunos países, y Colombia no es la excepción, las leyes, para quienes las hicieron, cuando les convienen se convierten en subversivas. Hoy, las consultas populares, que están establecidas en la Constitución, se volvieron subversivas para algunas entidades y funcionarios del Estado, porque no se respetan sus resultados. Las consultas deben respetarse, cómo puede ser que en Córdoba, a pesar de que cumplió con todos los requisitos, no se lleve a cabo la actividad. Esto no es más que una burla al derecho fundamental de participación ciudadana.

¿A qué se debe su visita al Quindío?

Vine a visitar viejos amigos. Realmente yo conozco la región porque fui dirigente sindical durante muchos años y asesoraba a los sindicatos de trabajadores, entonces viajaba constantemente acá. Hoy vengo como candidato a una corporación pública de orden nacional y estoy solicitando el respaldo de los quindianos.

¿Qué diagnóstico podría hacer del Quindío después de esta visita?

Estoy muy preocupado por el problema de empleo que hay acá. Creo que Armenia y Calarcá, como la mayoría de ciudades grandes del país, tienen un problema con la juventud, ya que se ha demostrado que gran parte de esta población ni estudia ni trabaja. El Estado no ha podido darles soluciones de estudio, trabajo y recreación a los jóvenes entre los 14 y 27 años, lo que los hace vulnerables a que sean cautivados por la delincuencia y el narcotráfico. La sociedad tiene que hacer todos los esfuerzos, pero es muy difícil si el gobierno no tiene una política adecuada para los jóvenes.

Algunas puntadas sobre la situación actual y las elecciones presidenciales de 2018

Por: Mauricio Vargas González

Robledo está llamando a votar por Fajardo, pero es un llamado sin ningún contenido económico, ya que el candidato en este sentido no se distingue de los demás aspirantes a la Presidencia a excepción de Gustavo Petro, quien ha planteado una reforma económica fundamental: Transformar el aparato productivo del país para salir del modelo extractivista hacia uno alrededor de las energías limpias, el agua y la agricultura.

Curioso, teniendo en cuenta que hasta hace poco lo económico era precisamente la piedra angular de la política del Polo-Moir.

El Partido del Trabajo de Colombia, PTC, ha considerado que no es la contradicción entre la nación y el imperialismo, es decir, el neoliberalismo, lo fundamental en esta coyuntura, sino la del país, la civilización, las clases populares y la élite urbana frente a los terratenientes, la mafia y el paramilitarismo la contradicción principal, es decir, la Paz.

Y este –el PTC-, aun cuando su compromiso institucional lo liga a la Coalición Colombia, sigue insistiendo en la “Enorme Coalición”, toda vez que consideramos que es tan valioso Petro como Fajardo, que requerimos del concurso del Partido Liberal y demás sectores democráticos del país que participaron en el SÍ en el Plebiscito por la Paz como Clara López, el Partido de la U, conservadores e independientes.

Elecciones, encuestas, candidatos y el mínimo

Diciembre 12 de 2017

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ

Una vez conocidos los candidatos de Coalición Colombia y del Centro Democrático, miremos entonces que puede venir en materia de elecciones. Lo de Iván Duque estaba cantado, por todos los lados se sabía que es el hombre de Uribe, y el que mejor marcaba en la encuestas. Lo de Sergio Fajardo si es sorpresivo, pues la forma de elegir el representante de esa alianza era uno de los escollos que impedía tomar decisiones y que produjo la crisis de la semana pasada con las declaraciones de Claudia López, pues no había consenso sobre encuesta o consulta. Primó la sensatez, creo, pues Robledo y Claudia tenían poca posibilidad, aun en una consulta, de derrotar a Fajardo.

Nunca antes se había presentado tal explosión de candidatos, de tantos matices y colores, lo que lleva a pensar, en principio, que es algo bueno para los colombianos, tener tanto de donde escoger. Pero también, por otro lado, se evidencia la decadencia y desprestigio que acusan los partidos. Lánguida, por decir lo menos, fue la votación que sumó el partido liberal en su consulta. Algunos opinan que fue un error dejarse contar y, de contera, quedó dividido. Cambio Radical, el partido de Vargas Lleras, huele tan mal, que su fundador y candidato lo hizo a un lado para tratar de parar su descenso en las encuestas. El candidato del Polo no registró más de un 3% en las encuestas y su partido acusa debilidad después de varias purgas en tan pocos años de vida. Los de la U no tienen candidato y, peor aún, no saben cómo parar la desbandada hacia otras banderías de sus afiliados. El CD aparentemente figura como el más cohesionado, pero su jefe Uribe tuvo que abrir la lista al senado por que no logró poner de acuerdo a los candidatos. Y en la recta final para escoger candidato presidencial han aparecido grietas y distintas corrientes. Y del conservatismo, ni se diga, un partido adicto a la mermelada desde que soltaron el poder con Pastrana. Están deshojando margaritas para ver con quien se casan a la presidencia.

Sobre la revolución Colombiana y el contexto Latinoamericano.

Por: Mauricio Vargas González.

Pongo en consideración estas reflexiones para el debate, para corregir ideas propias y para aportar a la visión de otros luchadores sociales y agentes políticos de cambio.

En la revolución colombiana a diferencia del “Castrochavismo” de Venezuela, no se trata de una subversión del orden social en el sentido de un levantamiento de los pobres y las clases más humildes -que en el marxismo se les ha llamado las ‘Las masas urbanas empobrecidas’- en contra de las clases altas y medias-altas, para subvertir los privilegios y el orden social y empresarial sobre los cuales se erigen.

Décadas de ‘Conflicto Armado’ y violencia política dieron al traste con la configuración de una corriente social y popular pro-cambio y pro-transformación social. Así mismo este torbellino de belicismo y terrorismo generó una contra-corriente y una contra-revolución de las clases más reaccionarias de la sociedad, Terratenientes y Narcotraficantes unidos, que absorbieron ‘la clase política’ y que se tomaron las regiones, apropiándose del ‘Estado local’ y del presupuesto público.

En Colombia se trata de una revolución democrático-pequeño-burguesa, donde se amplíe la democracia y la participación ciudadana, se fortalezca lo cultural, se gane terreno en la protección del medio ambiente, se proteja la maltrecha educación pública y se fortalezcan espacios de decisión: Esto tiene que ver con la descentralización, mayor autonomía administrativa en los municipios para el manejo de recursos y un fortalecimiento de los organismos de control con más recursos, mayores competencias y mayor visibilidad mediática.

NO MÁS DE LO MISMO

Jaime Vargas Ramírez
Junio 9 de 2017

No más de lo mismo, es lo que esperamos los colombianos cada que elegimos presidente y otros cargos de elección popular. Y siempre, cada 4 años, hay frustración y desilusión por que los candidatos no cumplen con lo que prometen. No hay verdadera solución a los más variados y complejos problemas que nos aquejan. La corrupción, la violencia, la desigualdad, la injusticia y la pobreza, campean a lo largo y ancho del territorio nacional.

La mitad de los habilitados para votar no lo hacen porque no creen en los políticos, ni en los partidos, ni en las promesas. La otra mitad de la mitad que vota, comprados por la mermelada de una maquinaria electoral tradicional -bien aceitada desde los tiempos del Frente Nacional-, votan por los mismos de siempre. Y queda un voto de opinión o independiente, que trata de acertar votando por algunos candidatos decentes, que los hay, tanto de izquierda como de derecha, vale decir.

En ese contexto, la izquierda, tradicionalmente oposición, tampoco acierta en dar soluciones, pues parece acomodada desempeñando esa función desde 1930 que nace el Partido Comunista. Después de muchos años, de ires y venires, de la aparición y desaparición de infinidad de corrientes, de aciertos y de errores, -porque de los horrores que respondan los armados- toda la izquierda con sus matices, no logra encontrar las llaves para entrar a la Casa de Nariño.

Las tesis de abril: de Lenin a las Farc

Por: Jaime Vargas

A comienzos de abril de 1917 y luego de siete días de viaje en un tren que lo llevaría de Suiza a Rusia, Lenin esbozaba ante sus partidarios y simpatizantes las tareas del momento en las llamadas Tesis de abril. Tesis que lo llevarían al poder, en hombros de obreros, soldados y campesinos pobres sublevados y organizados en los soviets.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, soldados y campesinos, los convertiría en motor y centro revolucionarios que, dirigidos por los bolcheviques, crearían un nuevo tipo de Estado.

Con la abdicación del zar Nicolás II se constituyó un primer gobierno provisional, pero los trabajadores seguían en las calles, seguían organizando comités, huelgas, nombrando representantes para el soviet, los campesinos empezaban a tomar la tierra y los soldados se negaban a pelear, los soviets se convierten en un verdadero contrapoder.

Frente amplio del Uruguay

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Quizás la experiencia unitaria más prolongada de la izquierda en Latinoamérica es el Frente Amplio (FA) del Uruguay. Iniciada en 1971, en pleno auge del movimiento popular, sobrevivió a los embates de una cruenta dictadura militar y lleva hoy tres victorias en línea desde el 2004, año en que el médico Tabaré Vázquez ganó la presidencia, rompiendo la hegemonía bipartidista de blancos y colorados, que dominaron la escena política uruguaya desde 1836.

La llegada al gobierno nacional del FA, no fue, sin embargo, un acontecimiento brusco, sino un proceso de crecimiento electoral paulatino y sistemático desde 1971, interrumpido sólo por la dictadura cívico-militar que gobernó el país desde 1973 hasta comienzos de 1985, cuando se restituyó el régimen democrático con el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti.

El éxito obtenido por el FA ha sido objeto de una variedad de explicaciones desde la academia uruguaya. Algunos analistas sostienen una tesis demográfica. Según ésta, el crecimiento electoral del FA reflejaría una tendencia de cambio generacional en el voto, es decir, existiría una correlación positiva entre voto al FA y nuevos votantes. Otros mantienen la tesis de la moderación ideológica o moderación programática, que unida a una política amplia de alianzas llevaron al FA a ubicarse más hacia el centro del espectro político, con la consiguiente ampliación de sus bases electorales. Otra más sostiene que el triunfo del Frente Amplio estaría vinculado al “agotamiento” de la representación de los partidos tradicionales y a un desplazamiento del electorado uruguayo hacia la izquierda.

El ocaso del Polo

Por: Jaime Vargas Ramírez
22 de abril de 2017

Con la renuncia de Clara López al Polo Democrático Alternativo, PDA, se confirma el declive del frente de izquierda que inició en el 2003 como alternativa política y esperanza para millones de colombianos.

Luego de transitar por un sistema bipartidista excluyente y de la intensificación del conflicto armado, en Colombia surgió una izquierda que rompía con la doctrina de la combinación de todas las formas de lucha. A la vez que el conflicto armado y el neoliberalismo produjo la derechización de amplios sectores, una nueva izquierda democrática, - producto en parte de la reforma política de 2003- hizo aparición en el panorama político.

El Polo Democrático Independiente (PDI) obtuvo la personería jurídica el 24 de julio de 2003 luego de que diferentes vertientes de la izquierda decidieran unirse para darle batalla al gobierno de Álvaro Uribe. En octubre de ese mismo año eligió a Lucho Garzón como alcalde de Bogotá con casi ochocientos mil votos. Por primera vez, el segundo cargo electoral más importante del país quedaba en manos de la izquierda.

Sin lugar a dudas, la Constitución del 91, el gobierno autoritario de Uribe, y un conflicto interno sin salida y degradado, contribuyeron a la aparición de una izquierda democrática que se unió para enfrentar los retos planteados por una especie de primavera latinoamericana que encarnaban gobiernos de centro izquierda en diferentes países de la región.

La marcha de la derecha

Por: Jaime Vargas Ramírez
Abril 6 de 2017

La movilización realizada el primero de abril por las fuerzas del NO, constata, una vez más, que el uribismo y sus nuevos socios, han graduado a Santos y las Farc, como sus enemigos a derrotar en mayo del año entrante. Nada nuevo por este lado de la política. Santos traidor, y las narcoterroristas Farc, son el motivo central del accionar de la extrema derecha.

Ambos “demonios” constituyen el centro de ataque de la propaganda de una derecha fortalecida y dispuesta a todo. La marcha fue citada, hábilmente, contra la corrupción, pero en los discursos, consignas, gritos, pancartas e insultos, se evidenció la verdadera motivación: ganar la Casa de Nariño para echar atrás los acuerdos de paz y de paso evitar que la justicia pose sus ojos en empresarios y políticos que financiaron la guerra.

Puede decirse que el plebiscito del pasado 2 de octubre galvanizó, alrededor de Uribe, todas las expresiones de la ultra derecha colombiana. La votación victoriosa por el NO representa el inicio de la marcha del conservatismo - de viejo y nuevo cuño- incluidos fanáticos religiosos y ex de toda laya; ex presidentes, ex procurador, ex parlamentarios, ex sicarios, ex convictos, para habitar de nuevo la Casa de Nariño.

Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

El derecho al delirio (1) o la primavera colombiana.

Por: Carlos Eduardo Gálvez Gálvez

Las opiniones se pueden desperdiciar, los respaldos jamás. En medio de ello, lo que no se puede volver una experiencia recurrente es fracasar. En ese sentido, la izquierda democrática en Colombia es experta; una y otra vez se ha equivocado a por el cambio.

Aunque en Colombia la solución a los tantísimos problemas sociales desde el mismo planteamiento va más allá del espejo político, dado a que el asunto está en lo profundo y de que el camino ha sido largo y empedrado para los sectores ajenos al poder, la coyuntura política amerita toda la atención posible. Es el momento de entender que la política, -como lo dijo Bertolt Brecht- tiene que ver con todo y que como ciudadanos llevamos a cuestas las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Qué tal si deliramos por un ratito?, preguntaba Eduardo Galeano. Y si, otro mundo y otra Colombia son posibles. ¿Será una locura?

DE LAS NOVEDADES.

Por: Mauricio Botero Montoya.

El caricaturista Thumor dice que la cruzada de Uribe y Ordoñez contra la corrupción es como una marcha de protesta contra la marihuana organizada por el adicto Bob Marley. Los culpables de esa época se están acogiendo a la justicia transicional, es de suponer que abarcará también a las multas de tránsito.

En el uribismo se nota un desinfle por las malversaciones de Reficar y Odebrecht. Ellos disculparon los asesinatos del régimen de su caudillo, llamándolos con eufemismo “falsos positivos”. Pero no han acogido con igual benevolencia los desfalcos, revelan una escala de valores con el dinero al mando y la desilusión es evidente.

Así les ocurrió a quienes disculparon el “desaparecimiento” de tres mil chilenos tras el golpe militar contra Salvador Allende. Los pinochetistas solo entraron en mutismo y desgano al descubrirse que el generalísimo tenía decenas de cuentas en dólares en diversos paraísos fiscales. Asesinos sí pero no ladrones, parece ser el argumento. Las propuestas de Allende se han mantenido, aún por la actual mandataria de Chile, sin el temido fin de la civilización que pronosticaron los golpistas.

Convergencia o barbarie

Por: Cristian Ortega.

Hace meses se rumorea la alianza que harán Robledo, Fajardo y Claudia López. Esta de darse, se hará alrededor del tema de la corrupción y podría lograr que los sectores progresistas sean por primera vez en Colombia una opción real de poder. Son muchas las contradicciones que tiene esta alianza, así como los obstáculos que representan los egos de cada uno de los candidatos.

Los ciudadanos cansados de la corrupción y el clientelismo buscarán votar por alguien que confronte al establecimiento y es nuestra tarea decidir si queremos que esa opción sea un gobierno de convergencia que incluya los sectores progresistas o si vamos a dejar que ese deseo de cambio lo materialice el Centro Democrático (CD) quienes vienen trabajando muy de cerca a las comunidades y fortaleciendo su aparato de propaganda. Hay muchos que dicen con orgullo que son del CD y es porque el CD ha hecho un trabajo de base para que sus militantes se sientan orgullosos de su partido.

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