Miguel Ángel Rubio Ospina

Balance

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

A casi mes y medio de la primera vuelta presidencial y tres semanas después de la segunda vuelta, ad portas de la posesión del “nuevo” Congreso (con excepción de algunas listas alternativas) y de la toma de juramento del nuevo “presidente” de la republica Iván Duque, es el momento de hacer un balance, aunque sea a medias, de lo que fue, de lo que pudo ser y de lo que será el país político en los próximos 4 años.

Esta campaña política ha sido, quizá, la más importante de este inicio de Siglo XXI en los 18 años que ya lleva y, por lo tanto, al ser la más importante, es por demás la más compleja y difícil de comprender, de analizar y de balancear en el espectro político actual colombiano. Por eso, si les pareciere algo extenso este balance, me excuso por mi incapacidad para la síntesis…

1. LIBRO DE PÉRDIDAS

En primera instancia, esta carrera por la presidencia dejó un nuevo panorama político, pues los partidos hegemónicos –Liberal y Conservador– terminaron absorbidos por esa máquina política esponjosa llamada Centro Democrático, en el que cabe todo aquel que carezca de principios éticos e ideológicos, que se suscriba a una ideología del retroceso, del despojo, del desplazamiento forzado, el tape tape, la locura de la ambición por el botín estatal, el racismo desmedido, el desprestigio a la diferencia, el asesinato de los líderes sociales, el silencio cómplice ante la barbarie, todo aquel que apoya a los congresistas que pasaron por la universidad en carro, porque no entraron, o compraron el diploma (a veces me pregunto si el título en Derecho y Filosofía, dado a Paloma Valencia por la Universidad de los Andes, no debería ponernos a pensar en la “calidad” de la educación que ofrece esa alma mater) y la indolencia ante la desigualdad social. Me niego a creer que el Centro Democrático en verdad sea lo que nos represente como sociedad, así más de 10 millones de personas hayan dado su voto a esta colectividad.

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