La Asamblea General de la ONU y la Crisis en Siria(1).

Por: Carlos Julio Giraldo Medellín(2)

Esta semana se ha reunido la Asamblea General de la ONU. El evento tiene una significación especial, porque coincide con el 70 aniversario de la creación de la ONU, que después del fin de la Segunda Guerra Mundial se erigió en sucesora de la Sociedad de las Naciones, impotente para actuar como garante de la paz después de la Primera Guerra mundial.

Esa septuagésima asamblea es histórica también por la presencia de los principales líderes mundiales: el Papa Francisco, Vladímir Putin, Barack Obama, Xi Jinping, François Hollande y Ángela Merkel. Así mismo, se dieron históricas reuniones como las realizadas por Barack Obama con Vladimir Putin para acordar acciones militares conjuntas en Siria, y con Raúl Castro para avanzar en el fin de embargo a Cuba.

Sin lugar a dudas que el tema central de esta Asamblea ha girado en torno a la situación en Siria. El eje de los discursos de las grandes potencias ha sido la guerra civil en Siria y los renovados esfuerzos por buscar una solución política que permita frenar la salida del país de millones de refugiados.

En su discurso, pronunciado diez años después de su última aparición en este escenario, el presidente ruso Vladimir Putin señaló que el origen de la crisis en Siria y el surgimiento del Estado Islámico (EI) se encuentra en el papel jugado por Estados Unidos y la Unión Europea (Francia y Alemania principalmente) cuando apoyaron las denominadas “revoluciones democráticas", que generaron un vacío en el Oriente Medio y en Norte de África y esto trajo como consecuencia la aparición del Estado Islámico (EI). De ese modo, Putin los acusó de ser los directos responsables de la actual crisis y se lo planteó directamente a Obama, Hollande y Merkel: "Quiero dirigirme a todos aquellos que ayudaron desde fuera a avivar los conflictos en Oriente Medio y en África: ¿Se dan cuenta de lo que han hecho?"

Según Putin, el EI está nutrido por exsoldados iraquíes, libios, y también por opositores moderados sirios, apoyados por Occidente, por lo que afirmó que "todos los intentos de jugar con los terroristas, de financiarlos, son fatales y pueden tener consecuencias catastróficas".

Es por ello que de acuerdo con Putin, "las duras declaraciones sobre la lucha contra el terrorismo" emitidas por aquellos países que utilizan a extremistas para lograr sus objetivos son "hipócritas".

Para hacer frente a la amenaza del EI y avanzar en la solución a la crisis de Siria, Putin propuso crear una "amplia coalición internacional" en contra de terroristas basándose en "ambiciones y valores comunes", así como "el derecho internacional". Según él, es necesaria "una resolución para coordinar todas las fuerzas que se oponen al Estado Islámico" basada en la carta de la ONU, incluidos los países musulmanes: "Los países musulmanes tienen que ser participantes claves de esa coalición", dijo Putin, explicando que el Estado Islámico no solo los "amenaza directamente", sino que también "mancha su religión".

Por su parte, el presidente Barack Obama, calificó de "tirano" al presidente sirio Bachar al Assad, y dijo que no busca una nueva "guerra fría" ni aislar a Rusia. Reconoció que “Estados Unidos está preparado para trabajar con cualquier país, Rusia e Irán incluidos, para resolver el conflicto”, pero lo condicionó a la salida de Assad: "Después de tanto derramamiento de sangre no podemos volver al estatus quo en Siria" y agregó que "no hay respuestas fáciles" para resolver el conflicto en ese país.

Esta es la principal diferencia entre Obama y Putin. Mientras que para el presidente ruso cualquier decisión sobre Siria debe contar con el gobierno de Assad y la consiguiente coordinación con las fuerzas militares de ese país, para Obama el responsable directo de la crisis es Assad y acusa a su régimen de haber “reaccionado a las protestas pacíficas aumentando la represión y las muertes, y eso creó el ambiente del conflicto actual”.

Al tiempo reconoció el mandatario estadounidense que "no importa lo poderoso que sea nuestro Ejército o lo fuerte que sea nuestra economía, EE.UU. no puede resolver los problemas del mundo en solitario", y también registró que en Irak EE.UU. "aprendió una dura lección": "Ni centenares de miles de tropas ni miles de millones de dólares pueden imponer la estabilidad en otras naciones" si las naciones no trabajan juntas.

Igualmente asumió la responsabilidad de su país en Libia, afirmando que “nos unimos a una coalición internacional bajo el mando de las Naciones Unidas para prevenir una masacre. Incluso cuando ayudamos al pueblo de Libia a finalizar el mandato de un tirano, nuestra coalición pudo y debió haber hecho más para llenar el vacío que quedó”.

Luego de sus intervenciones, los dos mandatarios se reunieron para “discutir sobre las oportunidades de una mayor cooperación entre Estados Unidos y Rusia en la búsqueda de soluciones a los problemas más acuciantes, especialmente en Siria", afirmó Serguéi Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia y recalcó que "estuvimos de acuerdo en que nuestro objetivo común es derrotar al Estado Islámico (EI) y evitar que organice el Califato que planea establecer en un vasto territorio".

Posteriormente, el Senado de Rusia ha autorizado el uso de sus Fuerzas Aéreas en Siria, decisión que se tomó luego que el presidente sirio, Bashar al Assad, solicitara a Moscú ayuda militar para la lucha contra los terroristas. De este modo, el miércoles 30 de septiembre Rusia lanzó su primer ataque contra posiciones del Estado Islámico después de haber llevado a cabo un reconocimiento aéreo y de analizar los datos obtenidos del Ejército sirio.

1) El presente artículo se apoyó en información suministrada en los portales web de Rusia Today y la Voz de América.
2) Integrante del Comité Ejecutivo Distrital de la Alianza Verde en Barranquilla. Miembro del Partido del Trabajo de Colombia.