Jorge Morales

A 50 años de la fundación del MOIR como proyecto sindical: algunas precisiones históricas

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo
Historiador, Miembro del Centro de Historia de Itagüí.

1. Introducción

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) surgió inicialmente como una organización sindical y no como un partido político de la izquierda dentro del amplio espectro maoísta colombiano. Su nacimiento se remonta al mes de septiembre de 1969, exactamente hace cincuenta años, y su vida como germen de una nueva federación sindical independiente de las ya existentes, apenas duró seis meses. Luego de fracasado el proyecto a nivel sindical, un matiz del movimiento, liderado por Francisco Mosquera (1941-1994) conserva el nombre que ya era conocido por la clase obrera colombiana, además de parecerse al del Movimiento Obrero Estudiantil y Campesino (MOEC), grupo guerrillero del cual procedían Mosquera y sus seguidores. En el municipio de Cachipay, Cundinamarca, en octubre de 1970 se reúnen estos para darle forma al nuevo partido político.

Este artículo no pretende ser una síntesis de lo ya trabajado sobre el maoísmo y en particular de los orígenes del MOIR, sino un aporte descriptivo que intenta cubrir un periodo corto, poco conocido en detalle a juzgar por los aportes del historiador José Abelardo Díaz Jaramillo en un interesante artículo sacado de su tesis de maestría. El mencionado autor, dedica poco espacio a la fundación del MOIR, y por el contrario un buen espacio a la transición de Mosquera del liberalismo a la izquierda maoísta. Dice de la disolución de esa agrupación: “El MOIR sufrió tensiones internas que se tradujeron en la separación de algunas agrupaciones sindicales y personas que habían participado inicialmente del proceso de unidad”(1) . La separación sucedió después de un debate a fondo sobre la coyuntura electoral de 1970 y una determinación de los partidarios de Mosquera de realizar el Paro Nacional Patriótico en la semana siguiente al fraude en las elecciones presidenciales del mencionado año, a manera de protesta contra la oligarquía liberal-conservadora inspiradora del Frente Nacional y como muestra de solidaridad con las masas populares engañadas.

Por otro lado, Mauricio Archila(2), en otro artículo clásico sobre el maoísmo en Colombia, muestra, como lo afirma Esteban Morales(3) , su crítica personal, prejuiciosa y simplista al matiz maoísta representado por el MOIR, considerándolo anti intelectual, sin conocimiento profundo de la formación de los cuadros políticos que aceptaron la política moirista de los pies descalzos y que se destacaron en la cátedra universitaria, la ciencia, el periodismo, la literatura y la economía.

MARÍA CANO… 50 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE

      “Yo era la conciencia de un deber para con la patria esclavizada.
      Y por ella combatimos, no con las armas pero si con las ideas”

      Tomado de la película María Cano

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

María nació el 12 de agosto de 1887 y murió el 26 de abril de 1967 provenía de una familia culta y liberal radical, a la cual pertenecían educadores, periodistas, artistas, músicos y poetas, buenos lectores de los clásicos: Víctor Hugo, Lamartine, Balzac, Tolstoi, Dostoievski y los ilustrados franceses, entre otros. Fue educada en un colegio laico regentado por su padre el maestro Rodolfo Cano, cuya propuesta pedagógica era contraria al confesionalismo tradicional. En su muerte llama la atención que su velación se llevó a cabo, irónicamente, en la casa liberal de Medellín y de allí fue llevada al cementerio de San Pedro en hombros de obreros y líderes sociales y políticos; sus restos continúan hoy en una bóveda del pabellón laico de dicho cementerio.

María Cano escribió y publicó poesía, estuvo vinculada en Medellín al movimiento literario de principios de la década del veinte en el grupo que formaron “los nuevos” y compartió tertulias con Luis Tejada, José Mar, Efe Gómez, Abel Farina, Antonio J. Cano y ocasionalmente con Jorge Zalamea y Luis Vidales entre otros intelectuales librepensadores. Leyó y recibió influencia de las grandes poetisas de América en los comienzos del siglo XX, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini y Alfonsina Storni. Escribió el libro Horizontes y participó en la fundación de la revista Cyrano vocera de una famosa tertulia que se reunía en el café que llevaba el mismo nombre; además publicó artículos en El Correo Liberal de Antioquia utilizando el seudónimo de Helena Castillo.

El río fue testigo: otra novela de los “descalzos”

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

La aparición de la última novela del escritor antioqueño Juan Diego Mejía, Soñamos que vendrían por el mar (Alfaguara 2016), nos da el pretexto para recordar otra obra cuyos protagonistas son los "descalzos"; nos referimos a El río fue testigo de Ángel Galeano. Ambos autores exploran sus propias experiencias como “descalzos maoístas” de finales de la década del setenta y principio de la del ochenta del siglo pasado. Además, en el caso de Mejía la experiencia le dio para una cosecha, que a mi entender podría llamarse la trilogía involuntaria donde se encuentran también las novelas A cierto lado de la sangre (Planeta 1991) y El dedo índice de Mao (Norma 2003), explorando el mismo tema desde miradas distintas, pero que al final representa una sola novela con tiempo y espacio común, diferenciada por los enfoques de la acción. A las tres obras mencionadas nos referiremos en una próxima columna.

Hoy nos centraremos en El río fue testigo de Ángel Galeano. Obra editada por la Universidad de Antioquia en 2003 recrea un gran sueño, el de la entrega de una generación joven, idealista, inteligente, con sentido de pertenencia y sensibilidad social por su patria.

Arnoldo Palacios, el novelista chocoano que encontró en la literatura su Madredediós.

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo

      “Ya mi vida en Cértegui se me iba volviendo monótona. Quería salirme del pueblo, irme a estudiar.
      Mi papá estaba de acuerdo. Para él, el único inconveniente era la falta de dinero; pero esto podía solucionarse al fin y al cabo.
      Mi mamá, en cambio, se oponía a mi viaje a causa de mi «enfermedad», como decía ella.
      «Yo estoy en Quibdó, tía Magdalena y tío Venancio. Yo me encargo de Arnoldo»
      - les dijo José Laó y los convenció.
      «Si esa es su suerte, que se vaya. Esa será su forma de conseguir algún día su madredediós»
      -reflexionó mi mamá”.

      (Fragmento Buscando Mi Madredediós)

Así, con un tono autobiográfico termina su obra Arnoldo de los Santos Palacios Mosquera, hijo de Magdalena Mosquera y de Venancio Palacios (minero y ebanista liberal).

Un nuevo modelo de desarrollo urbano: Recuperación del concepto público de: la Gestión Urbana.

Por: Jorge Morales.

    1. LA NECESIDAD DE FORTALECER E IMPULSAR EL DESARROLLO DE UNA ECONOMÍA POPULAR URBANA (EPU) AUTO-SOSTENIDA

Compilación y análisis. (Base: “La construcción de una economía popular como horizonte para ciudades sin rumbo”. José Luis Coraggio).
Bogotá D.C. Diciembre de 2011.

“La ciudad, que agonizaba entre el humo y la prisa, que durante años tuviera el aspecto desordenado del esqueleto de un dinosaurio calcinado por la intemperie y los siglos, empezó a llenarse de vida.” El libro de las Ciudades, Celso Román.

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