Antonio Nariño y el 20 de Julio de 1810.

Por: Juan José Neira Gómez *

Antonio Nariño y el 20 de Julio de 1810

Grito de independencia colombiano. La chispa o pretexto que inició la revuelta fue el florero que necesitaban los criollos para homenajear a Antonio Villavicencio, visitador regente de la corona, amigo y seguidor de Antonio Nariño, precursor de la independencia granadina, quien se encontraba preso en Cartagena, a consecuencia de sus ideas y actuaciones en pro de la causa.

Ese día se declaró cabildo abierto y se nombró la Junta Suprema de Santafé. La integraron José Miguel Pey, Camilo Torres Tenorio, José Acevedo y Gómez, Andrés Rosillo, Tomás Tenorio, Joaquín Camacho, Manuel Bernardo Álvarez y Pedro Groot. Esta Junta logró liberar a muchos patriotas perseguidos por el régimen español, pero no intentó hacer lo propio con Antonio Nariño, a pesar de la presión ejercida por los dos últimos relacionados, tío y buen amigo del mismo respectivamente. En su conformación predominó la élite criolla neogranadina. Por consiguiente, las nuevas instituciones deberían velar por los intereses, privilegios y éxito de la clase pudiente.

Como antes se insinuó, en dicha Junta Suprema había disidentes que el pueblo respaldaba. Por eso, aspiraban a implantar la democracia, bajo la dirección de Antonio Nariño. Surgió la Junta Popular de San Victorino compuesta entre otros por José María Carbonell, Ignacio de Herrera, Eduardo Pontón y Manuel García, quienes hicieron deponer y encarcelar al Virrey Amar. A esta determinación se opuso Francisco de Paula Santander, afirman algunos historiadores.

En el Diario Político de Santafé, Joaquín Camacho “expresó en términos vehementes su reconocimiento a los méritos de Antonio Nariño y dejó entender su desconcierto por la indolencia de la Suprema Junta hacía el hombre que más había padecido por la causa de la libertad y de los derechos humanos, pero en la Suprema Junta dominaba el doctor Camilo Torres, y él dejó claro que los chisperos eran más peligrosos e indeseables que los mismos españoles, y que tanto Nariño como Carbonell militaban en el bando de los chisperos…”. Debido a este calificativo absurdo, Carbonell, Pontón y García fueron encarcelados y Antonio Nariño continúo preso en Cartagena. Es decir, la élite del barrio de la Catedral, bloqueó a quienes se identificaban con la idea del pueblo en pro de la independencia absoluta y la conversión de la Nueva Granada en República, dando curso a la infausta etapa de la PATRIA BOBA.

Bibliografía. Antonio Nariño, Filósofo Revolucionario, Enrique Santos Molano. José María Carbonell, Biografía, Rodrigo Llano Isaza.

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* Economista de la Universidad Externado de Colombia, Capitán (R) del Ejército, Director del periódico El Unidor, Bogotá, 2006 a 2011, y Equitador, medalla de bronce en los VI Juegos Panamericanos,Cali – Colombia, 1971.

Sobre el 20 de julio de 1810, encontramos del pintor y caricaturista José María Espinosa (1784-1883), la obra La Quintada (Detalle del muro del claustro). Técnica: acuarela, lápiz y tinta, 34 x 20,9 cm; se halla en la Biblioteca Luis Ángel Arango sede Bogotá. Acerca del artista nos revela la maestra e investigadora Beatriz González Aranda en el libro La caricatura en Colombia a partir de la independencia: “El 20 de julio de 1810, un joven de trece años, José María Espinosa, se asomó a la plaza principal, conocida hoy como plaza de Bolívar. En sus Memorias él afirma: “me sucedió á mí lo que a muchos otros jóvenes de mi tiempo, que, de la curiosidad pasamos al entusiasmo y de meros espectadores nos convertimos en soldados. Sin saber cómo, fui enrolado en las filas de los patriotas, que engrosaban por instantes, y me hallé formando en la plaza mayor con mi lanza al hombro”.1(…).”.

1) José María Espinosa, Memorias de un abanderado, Bogotá, Imprenta de “El Tradicionista”, 1876, p. 12.