ANDANTE 5

AROMANTE

Era media noche y andaba perdido en el monte, hasta que el olor del viejo naranjo le anunció que ya estaba a unos metros de su casa.

SUEÑO

Despertó, y dijo que en el sueño, junto a Ulises, había intervenido en la elección de diez árboles para una jugada maestra: El Caballo de Troya.

NUEVO DÍA

La araucaria del parque revivió. El loco del pueblo volvió a abrazarla.

Por: Jorge Osbaldo (1)

(1) Narrador y poeta nacido en Siachoque (Boyacá). Ha obtenido distintos premios y reconocimientos literarios. Escribió y editó “Los nueve difuntos” (cuentos, 2019), “La Burra de ojos verdes” (novela, 2017), “El antifaz de las máscaras” (aforismos, 2017) y “Madera de árbol” (2012).

EXPLOSIÓN DE ESCRITORES

Iniciado el siglo XXI en nuestro país se da una lenta explosión de escritores. Aparte de los reconocidos como ganadores de los concursos literarios y de los promocionados por las industrias editoriales, surgen y se presentan nuevos autores desde las instituciones oficiales o privadas, desde las academias de distintos niveles, desde las distintas bibliotecas; se reproducen los creadores literarios sin importar sus edades y con amor manifiesto a las letras se expresan en cuentos, poemas, ensayos.

El alma máter forma a muchos, con autoridad les exige, los pone en el umbral de las publicaciones universitarias y especializadas, los responsabiliza. También, desde los colegios y barrios surgen aficionados a las letras, aunque muestran muchas dificultades en su formación como en sus expresiones, conceptos, estéticas, pero poseen objetivos imaginarios y vitales definidos; son hombres y mujeres algo ya mayores que desean transmitir sus experiencias y reflexiones sobre la dura situación que les ha tocado vivir y aún confrontan; además, abundan escritores como flores silvestres, sin apoyo ni orientación, en las pequeñas poblaciones alejadas y hasta en los campos.

Como consecuencia, en los espacios urbanos y rurales de nuestra nación se encuentran, organizan y se unen grupos que impulsan conversatorios, tertulias, debates, talleres de lectura, de escritura; de acuerdo a sus orígenes y perspectivas, los grupos generan maneras propias de organización, hacen planes, proyecciones; coherentes con sus capacidades más o menos de expresión, investigación y de acción, desenvuelven sus técnicas estéticas, asumen con mayor o menor conocimiento teórico la crítica tanto literaria, como organizativa en la práctica; avanzan hacia talleres de diagramación, de impresión, asumen la publicación de
folletos, plegables, revistas, libros. Ya crean editoriales, hasta talleres de impresión, organismos difusores, a veces con alguna ayuda oficial o como independientes, con iniciativas unipersonales o agrupadas.

De esa manera, desde los años 90 del siglo pasado se vienen conformando dos tendencias de escritores con relativo éxito desde las distintas comunidades en que fueron engendrados. Una, competitiva y otra emulativa. La primera impulsada por ganar desde los millonarios premios, junto con el prestigio que dan, ofrecidos por los publicitados concursos tanto oficiales, universitarios, como editoriales, hasta intentar apañar o copar los pequeños premios locales y de municipio. La otra tendencia también emergida de las expresiones personales, pero integradas al destino de sus territorios, de sus comunidades, escriben interpretando y, representan desde ellas su realidad, sus diálogos y debates; muestran en sus publicaciones los dilemas personales entre y con sus colectividades; como consecuencia estos sectores desarrollan en sus narraciones, voces colectivas. En sus folletos, plegables, pequeñas revistas y hasta en los medios virtuales se pronuncia esa voz social, la de las identidades grupales y comunales que tratan de generar avances de su conciencia en sentido integral, entre escritores con sus lectores, e intentan impulsar transformaciones culturales, artísticas, locales, regionales.

Una vez más podemos afirmar que el ejercicio literario no es un monopolio de especialistas, titulados, ni académicos. La población en general también muestra que es capaz de expresarse con independencia, autonomía y alcanza, niveles estéticos aceptables.

Por: Carlos Mayo (2)

(2) Trabajador cultural, escritor. Coeditor de la revista de la Mancomunidad de Escritores “La Mancha del Quijote” y editor de “SILBOS para alejar fantasmas”.

EJECUCIÓN UNO

-Huele a árbol –dijo la mujer.
-Son los tres almendros de la plaza –dijo el hombre-. En este momento son ejecutados para darle espacio a la estatua de un gran personaje.

IMAGEN DEL DÍA

Sobre el tronco mutilado de un ciprés, se impone el canto fúnebre del pájaro carpintero.

INDOLENCIA

Sobre las cenizas aún calientes de lo que fuera un mundo selvático, los asesinos desdoblan pliegos de papel y con lápices trazan planos de “progreso”.

Por: Jorge Osbaldo (3)

(3) Textos de su libro Madera de árbol. Abril y Mayo Ediciones. Bogotá 2012.

REPLIEGUE

En aquel atribulado país, los ojos de agua y los pequeños manantiales y arroyos, antes de ser asesinados, imperceptibles, reaccionan.

Van escondiendo su débil transcurrir en lo profundo de las entrañas de la tierra.

Al mismo tiempo, como emulándolos, sobre la escasa vegetación nativa y el verde manido de los potreros, a gran altura, cruzan y cruzan bandadas de aves migratorias.

Por: Arturo Neira Gómez (4)

(4) Bogotá, 1950. Psicólogo, escritor y editor.