Vivir juntas y juntos en la escuela: un reto entre géneros y generaciones (Cuarta parte)

4. Nuevas apuestas para la escuela de hoy

Por: Celeny Alejandra Ocampo Ocampo.

De acuerdo a lo abordado en los apartados anteriores, es necesario al pensar en género y convivencia escolar, hablar de conflicto, que va más allá de la relación entre hombres y mujeres en los espacios educativos, lo cual no es un hecho natural sino naturalizado, asociado a la experiencia cultural en la cual la escuela está inserta en los contextos latinoamericanos, que parten de una tradición sexista que incide directamente en la forma en que en ella se relacionan los/as integrantes de la comunidad educativa, que aunque en algunos lugares se ha empezado a problematizar, todavía en su mayoría, no hay una concientización de la responsabilidad de este espacio en la construcción de la(s) identidad(es) de género y de la convivencia social, al no haber una visibilización de los juegos estratégicos y de poder que se presentan, los dispositivos pedagógicos y de género vivenciados en la cotidianidad de sus espacios, y la inconsistencia entre lo que el currículo dicta y lo que es el mundo de la vida de los/as jóvenes en y por fuera de la institución.

Nuestras escuelas, cada día ven cómo las relaciones en su interior se complejizan por las demandas internas y del medio, en cierto modo, se está empezando a visibilizar la fragmentación en su interior, falta de coherencia entre sus manuales de convivencia y la realidad que se vive allí, estudiantes que ya no siguen al pie de la letra sus exigencias, y cada vez demuestran que es necesario que la escuela vire su accionar, teniendo en cuenta los nuevos retos de una sociedad contemporánea. El interés recae, en que la escuela asuma la responsabilidad que como escenario de socialización tiene, es perentorio desentrañarla desde la voz de quienes la habitan, volver la mirada a “una no existencia que reclama, ante todo, y casi siempre desde el silencio, ser vista y oída (…) El rostro del otro y de la otra como un imperativo ético que mueva, no al asistencialismo, si a la indignación y a la actuación política” (Henao, 2008, p.21).

No podemos olvidar la responsabilidad social de la escuela, pues es allí en donde niñas, niños y jóvenes a partir de sus vivencias construyen y deconstruyen cotidianamente sus subjetividades y las formas de relación entre sí. Es indispensable que, en las escuelas, se definan procesos de investigación serios y con enfoque de género sobre la convivencia, que aporten a la visualización de prácticas sexistas, discriminatorias y que atentan y coartan la libertad de los/as estudiantes, al no permitirles expandir su identidad de maneras diferentes, sin que medie en ello la obligación de un “deber ser” dado por la tradición cultural.

Apuestas como la del proyecto Arco Iris, permiten ver la importancia de develar y deconstruir desde los pilares históricos y simbólicos, las ideas esencializadas de los que es femenino y masculino en los espacios escolares, y analizar desde las vivencias compartidas aquellas fuerzas colmadas de poder y saber que generan subjetividades y adiestran cuerpos, para desde allí generar acciones de quiebre, que como acontecimientos pedagógicos posibiliten la transformación de aquello instituido, e inauguren nuevas formas de relación entre las mujeres y los hombres, a la vez que generen una mirada más holística, integradora y menos prejuiciosa de aquello considerado masculino y femenino.

Si hubo un interés específico en este artículo, era el de mostrar que, en cuestiones de género y convivencia escolar, no hay ninguna verdad absoluta decretada por un orden natural, sino que todo allí, parte de la construcción simbólica individual a partir de aspectos culturales en los que se engloba lo ético, lo político, lo social, lo económico y lo estético, es decir, no existe una única forma de ser ni de convivir, aunque socialmente haya algunas formas más legitimadas que otras. Específicamente en cuanto al género, de acuerdo a visiones como las del feminismo y las masculinidades alternativas, no hay en la actualidad características que sean únicamente propiedad de hombres o de mujeres, que es el imaginario tradicional que todavía rige, sino que por el contrario existe una gran trama de posibilidades abiertas, en las que tanto mujeres como hombres pueden asirse dependiendo de la situación específica, de los intereses que tengan y de la experiencia de sí que estén construyendo.

El reto es pues para la escuela de hoy, de modo que desde los espacios comunes y con estrategias de resistencia, se oriente hacia las tendencias decolonizadoras actuales, ya que éstas, “se fundan en las formas en que desnaturalizan y producen distorsiones en los códigos de significación dominantes (…) a partir de parodias, teatralizaciones, ironías, y estrategias de producción estético-performativas” (Botero, 2013, p: 330); para que estudiantes, familias y docentes empiecen a cuestionarse sobre cómo poder trabajar en la humanización de la convivencia, visibilizando las inequidades de género, promoviendo relaciones de igualdad entre la comunidad educativa, y entendiendo que las estrategias de control centradas únicamente en el panóptico foucaultiano, deben ser transformadas en una escuela donde el miedo al castigo no sea el que movilice, sino que sea la ética, el sentido de amorosidad hacia el género humano y la búsqueda del bienestar de todos/as, la que prime a la hora de decidir cuál va a ser la opción al acercarse al otro y a la otra en la cotidianidad, pues siempre estará la posibilidad de la violencia como salida rápida y conocida, o la otra que está en construcción, y es la opción ética, que implica el reconocimiento del conflicto y de formas alternativas de asumirlo y solucionarlo, sin que ello implique el borramiento y la desaparición del otro/a como sujetos/as de derechos.

Referencias
Botero, P. (s.f.). Módulo: socialización política, subjetividades y teoría social en movimiento. Medellín, Colombia: Maestría Educación y Desarrollo Humano. Cinde y Universidad de Manizales.
Botero, P. (2013). “Subjetividades colectivas en resistencias inter-generacionales e inter-culturales”. En La utopía no está adelante. (pp. 318-350). Buenos Aires, Argentina: CLACSO: Asociación Argentina de
Sociología, CINDE y Universidad de Manizales.
Carvajal, Diógenes (2004). “Generización del Self”. En C. García (Ed.), Hacerse mujeres, hacerse hombres. Dispositivos pedagógicos de género. (pp. 165-202). Bogotá, Colombia: Universidad Central – Siglo del Hombre Editores.
De Sousa Santos, B. (2010). Refundación del estado en América latina: Perspectivas desde una epistemología del sur. Lima, Perú: GTZ, Red Latinoamericana de Antropología Jurídica (RELAJU) - Fundación Ford.
Estrada, Á.M. (2004). “Bitácora de Viaje”. En C. García (Ed.), Hacerse mujeres, hacerse hombres. Dispositivos pedagógicos de género. (pp. 63-92). Bogotá, Colombia: Universidad Central – Siglo del Hombre Editores.
García, C. (2004). “Acción e interacción”. En C. García (Ed.), Hacerse mujeres, hacerse hombres. Dispositivos pedagógicos de género. (pp. 127-164). Bogotá, Colombia: Universidad Central – Siglo del Hombre Editores.
Guzmán, E. (2012). La convivencia escolar. Una mirada desde la diversidad cultural. Manizales, Colombia: Universidad de Manizales, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Programa de Educación, Maestría de Educación desde la Diversidad.
Henao, G. (2008). Haciendo resistencia desde la escuela. Medellín, Colombia: Corporación Educativa Combos.
Hoyos, A. (2009). Corrientes pedagógicas y didácticas contemporáneas. La Habana, Cuba: Universidad de la Habana.
Lagarde, M. (1996). El género, fragmento literal: La perspectiva de género. Recuperado de http://www.iberopuebla.edu.mx/tmp/cviolencia/genero/consulta/lagarde.pdf.
Lagarde, M. (s.f.). La multidimensionalidad de la categoría género y del feminismo. Recuperado de http://www.cubaenergia.cu/genero/teoria/t33.pdf.
Larrosa, J (1995). “Tecnologías del yo y educación. Notas sobre la construcción y la mediación pedagógica de la experiencia de sí”. (pp. 259-332) En J. Larrosa (Ed.), Escuela, poder y subjetivación. Madrid, España: Ediciones de la Piqueta.
Lewkowicz, Ignacio (2011). “Escuela y ciudadanía”. (pp. 19 – 40). En: Pedagogía del aburrido: escuelas destruidas, familias perplejas. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
Luján, L. (2009). La mediación en el crisol de la convivencia escolar: Una estrategia para la transformación de los conflictos. Medellín, Colombia: Instituto Popular de Capacitación –IPC.
Muñoz, D. (2004). “Imaginarios de género”. En C. García (Ed.), Hacerse mujeres, hacerse hombres. Dispositivos pedagógicos de género. (pp. 93-126). Bogotá, Colombia: Universidad Central – Siglo del Hombre Editores.
Palacio, M. C. (1999). “La socialización masculina: ¿un drama oculto del ejercicio patriarcal?” En: Revista Nómadas, (11), 167-171.
Quijano, A (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América latina. Argentina: Taller de gráficas y servicios.
Skliar, C. (2007). “Estos jóvenes de ahora: sobre la crisis de la conversación, la experiencia y la pedagogía”. Revista Ensayo y error, año XVII (34), 13-37.
Skliar, C. (2011). Diez escenas educativas para narrar lo pedagógico entre lo filosófico y lo Literario. Recuperado de http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3801058.pdf.