UN VISTAZO AL 27.O

Por: JAIME VARGAS R.

En Colombia hubo un cimbronazo el 27 de octubre. Aunque los partidos tradicionales se mantuvieron en cantidad de votos, perdieron en general plazas importantes en alcaldías y gobernaciones. Con base a los resultados nacionales por partido para asambleas departamentales ( cifras menos contaminadas por la alianzas o coaliciones) podemos resaltar lo siguiente: redondeando cifras, solo cinco partidos obtuvieron más de un millón de votos. El partido liberal obtuvo 2.2 millones, partido conservador 1.8 millones, partido de la U 1.7 millones, cambio radical 1.6 millones, centro democrático 1.2 millones y partido verde 1.1 millones.

El único que creció en forma importante fue el partido verde. De las cuatro grandes capitales dos fueron para el partido verde, Bogotá y Cali, además de otras alcaldías en ciudades intermedias. No es el interés mirar cifras detalladas en cada región o municipio, solo es mirar tendencias. De los cinco partidos de más de un millón de votos el único que creció fue el verde, los otros cuatro restantes bajaron votación con respecto a las anteriores elecciones.

El otro fenómeno a resaltar son las candidaturas alternativas victoriosas y sorprendentes como la de Medellín, Cartagena, Cúcuta, Manizales, Santa Marta. En Medellín triunfa un candidato joven e independiente en la cuna del uribismo; en Cartagena un líder social anti corrupción recién llegado de su auto exilio por amenazas de muerte, vence a la clase política; en Cúcuta un empresario de 68 años derrota al mandamás de la política que dirigía sus huestes desde una cárcel. En Manizales un joven de menos de treinta años le gana el pulso a liberales conservadores y uribistas. Y en Santa Marta la fuerza ciudadana despoja del poder a un poderoso y oscuro clan familiar de la gobernación departamental.

Se siente un aire de cambio que deberá refrendarse en el 2022, pero deben darse dos variables: que el gobierno de Duque siga como sub presidente de Uribe y el progresismo se una, de una vez por todas.

Duque sigue preso de su partido, no da pie con bola y no hay señales que a futuro se atreva a gobernar sin el tutelaje de su mentor. Pasará a la historia como un pobre segundón, que por sus mediocres ejecutorias, le entregará en bandeja de plata el gobierno a sus contradictores. Quiere gobernar dándole “mermelada” solo a los de su partido. Insiste en una reforma tributaria que beneficia a los mas ricos. Afuera del país habla de paz, pero adentro la hace trizas. Líderes sociales y políticos mueren cada día y asoman, de nuevo, las orejas los “falsos positivos”. Crece el desempleo y el descontento social al cual responde con lo mismo de siempre, represión. Prepara reforma laboral y pensional contra los trabajadores.

Al tiempo, el progresismo en su conjunto, Partido Verde, Polo, Colombia Humana, otros partidos y movimientos alternativos e independientes, deberán consolidar la unión que los lleve a la casa de Nariño. Pero es tarea nada fácil. Con la candidatura de Petro no funcionó la cosa y se perdió preciosa oportunidad. En estas elecciones del 27 de octubre tampoco. Bogotá que debía dar ejemplo, el metro subterráneo de Petro y el lanzamiento prematuro la candidatura de Fajardo a la presidencia del 2022 por parte de Claudia López, aguó la fiesta. En algunos sitios los sectores alternativos lograron unirse para listas al Concejo y Asamblea, pero no tanto para alcaldías y gobernaciones. Lástima, porque se hubiesen logrado más éxitos. Prueba de lo anterior fue el pobre desempeño de las listas del Centro Democrático y de Colombia Humana, cuyos candidatos presidenciales sacaron 10 y 8 millones de votos respectivamente.

Persiste la falsa creencia que los votos que saca un candidato presidencial automáticamente se pueden trasladar a candidatos de otras corporaciones públicas y peor, persiste el dañino vanguardismo de algunos sectores de izquierda que impiden el avance del progresismo en su conjunto.

Se puede pensar entonces, que el centro político se fortaleció, dada la votación de Carlos Fernando Galán en Bogotá y las variadas candidaturas independientes y de coaliciones que triunfaron en toda la geografía nacional. El Centro Democrático, con todo y presidente a bordo, no logró llenar sus expectativas. Y al otro extremo, las Farc, el partido de la rosa, obtuvo tan pocos votos que un titular de La Silla Vacía define, de manera lapidaria, su pobre participación el 27 de octubre, “ descubrieron que no eran el ejercito del pueblo”. Veremos pues a Petro, Fajardo y Galán compitiendo en el 2022, con el que diga Uribe.

Agridulces las noticias que llegan del sur: Alberto Fernández derrota a Macri, Lula sale de prisión, el pueblo chileno explota contra 30 años de neoliberalismo, los ecuatorianos le dicen no al paquetazo de Lenin y Evo Morales es victima de un Golpe de Estado.

Noviembre 11 de 2019