Teresa Consuelo Cardona

Triunfó la comunidad organizada

Por: Teresa Consuelo Cardona

Superado el plazo que le concede la norma, la CVC negó la licencia ambiental para la explotación minera del río Amaime, en el polígono ubicado entre los municipios de Palmira y El Cerrito en el Valle del Cauca. El hecho había atraído la atención de la ciudadanía, luego de que un grupo de personas denunciaron que pese a que la zona estaba protegida normativamente por el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) y el POMCH (Plan de Ordenamiento Municipal de las Cuencas Hidrográficas), la CVC decidió estudiar la solicitud que a todas luces era ilegal, en tanto que contravenía las normas citadas.

Una estrategia mediática en redes sociales y medios alternativos, puso sobre aviso a los habitantes de los dos municipios, quienes se sumaron a diversas campañas de socialización sobre los peligros que afrontaba la cuenca hidrográfica, si la licencia era otorgada. Las comunidades ribereñas se movilizaron con prontitud, e hicieron presencia en sedes comunales, casas parroquiales y plaza pública, para explicar la situación. En medio del proceso de estudio de la licencia, la CVC hizo una silenciosa y breve convocatoria para cumplir con el requisito de la Audiencia Pública, que se hizo pocos días después.

Por su parte, las comunidades, lograron audiencia ante el Concejo Municipal, para explicar a ese cuerpo colegiado qué estaba sucediendo a sus espaldas, ya que las normas aprobadas por los ediles, habían sido ignoradas. En la sesión de Cabildo Abierto, muchos líderes rurales, académicos, autoridades ambientales, campesinos, dejaron en claro la inconveniencia de el otorgamiento de la licencia y el Concejo en pleno expresó su desacuerdo, al igual que la Alcaldía, la Gobernación, la Personería, la Contraloría y la Procuraduría Ambiental. Al día siguiente se celebró la Audiencia Pública, que desbordó las expectativas de asistencia. Personas de 12 corregimientos y veredas ribereñas del río, se hicieron presentes, así como cientos de ciudadanos de ambos municipios.

Dios mercado

Por: Teresa Consuelo Cardona (*)

El mercado, como los dioses, necesita seguidores obedientes, sumisos y mansos; personas que se encuentran, comparten y departen para justificar y legitimar sus consumos. Necesita que la gente crea en que está haciendo lo correcto y que si no lo hacen, su vida estará vacía.

Esto de que la comunidad haya aceptado tener dioses que resuelvan por ellos, que tomen sus decisiones y a los cuales se les obedezca ciegamente, ha sido aprovechado de múltiples maneras a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Pero nunca, como ahora.

Saber que la gente es proclive a aceptar los designios de fuentes intangibles e invisibles, ha ayudado a que se consoliden fuerzas invencibles, alojadas en el subconsciente colectivo. La mayor fuerza inmaterial de nuestros días, pese a los siglos de dedicación de sus seguidores, no es Dios. Es el mercado. De él se habla como si se tratara de un poder irrefutable. Como si existiera porque el cosmos le hubiera dado un lugar preponderante. Como si fuera un espíritu divino. Una esencia inmortal. Un ser supremo omnipotente.

El mercado, como las religiones, tiene intermediarios ante el todopoderoso, que son quienes se enriquecen. Hay un concepto clásico de mercado en el que se nos enseñó que debe haber libre competencia entre quienes nos ofrecen un producto, una salvación ante nuestra pequeñez, un lavado de activos pecaminosos.

Para decir no a la minería, dos municipios se movilizaron en corto tiempo.

Por: Teresa Consuelo Cardona

Actualmente y desde el 2004, avanza un proyecto para la extracción de material de arrastre del río Amaime, ante la Agencia Nacional de Minería, ANM. El río, que es afluente del Cauca, nace en el páramo de las Hermosas y desciende por la cordillera Central, oxigenando a lo largo de la cuenca tres tipos de bosques ubicados entre los 4.200 y los 900 metros de altitud que abarca un área de más de 100.000 hectáreas, de vital importancia para la estabilidad ambiental del territorio. En su entorno, en poblaciones rurales y urbanas, se asientan unas 450.00 personas. El proyecto de extracción minera está reconocido por la ANM con el contrato de concesión DJM121, en el que las empresas Gravarena Ltda y Arenas Amaime, harán la explotación del río sacando de su cauce 76.000 metros cúbicos, en un tramo cercano a dos poblaciones rurales, con maquinaria pesada. Según se manifiesta en el seguimiento que la misma Agencia hace del contrato, los solicitantes requieren el permiso de la CVC para poder otorgarles finalmente la concesión.

El Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca Hídrica, POMCH, documento que designa el destino de las zonas de un municipio, delimita el área de recorrido del Amaime, en la zona montañosa, con una vocación distinta a la explotación minera de material de arrastre, ya que es una región destinada a la reforestación, las pequeñas parcelas, pequeños desarrollos agropecuarios, cultivos forestales y reserva ambiental. Este POMCH, es la guía del desarrollo de la región y debe ser consultado por todas las entidades que deseen hacer proyectos de cualquier tipo, ya que traza la ruta de lo posible y lo inaceptable en Palmira y El Cerrito, hasta el año 2030.

Esparciendo palabras florecen sentimientos.

Teresa Consuelo Cardona, nació en Cúcuta, pero desde temprana edad vive en Palmira. Comunicadora Social-Periodista. Ha ejercido su profesión como locutora, periodista de radio, prensa, televisión, medios alternativos, comunicadora organizacional, capacitadora en diversas comunidades, docente universitaria, investigadora y directora editorial. Empezó a escribir poesía a los 5 años de edad y aunque no la publicaba, la fue acumulando en diversos soportes. Cada día, nos da a conocer una pieza poética de su amplio repertorio, a través de las redes sociales.

¿Por qué en sus poemas entremezcla política y religión para dar opiniones?

¡Es inevitable! Creo que política y religión han sido instrumentos para educastrar a la población. Soy atea, pero conozco acerca de muchas religiones y creo que todas ellas son experiencias expeditas que confirman que su método es infalible para llegar a comunidades enteras y explicar cosas, aunque queden mal explicadas o las explicaciones sean absurdas. Yo recojo los eslabones de la cadena polisémica en torno a determinadas palabras y explico otras cosas. Y respecto de la política, considero que es fundamental para comprender lo que sucede en la sociedad. De todos los animales, posiblemente los únicos que pueden entender la política y la religión sean los humanos. Y para ellos es que van mis poemas.

¿Qué efectos percibe al difundir su expresión poética por las redes sociales?

Creo que quien más se ha sorprendido con los efectos de mi poesía, he sido yo. Por un lado, por un asunto de cantidad, ya que en ocasiones noto que un poema es visitado por 14 mil o 25 mil personas. Y que tenga dos millones de interacciones al mes, me parece que ¡sobrepasa cualquier expectativa! Y por otro, por un asunto de calidad, cuando las personas me escriben lo que mis letras les han hecho sentir, o les han despertado o les han mostrado. Y eso, invariablemente, me acerca mucho a la humanidad que reposa en el alma o en el hipotálamo de las personas. Percibo una gran soledad, ahora que somos tantos. Percibo el temor sembrado en el subconsciente colectivo. Percibo el silencio al que se somete la gente para intentar no quedar mal. Percibo la desesperanza de los latinoamericanos y la desconfianza de los colombianos. Percibo el odio de los citadinos. Percibo el desarraigo de los trashumantes. Percibo la frustración de las mujeres. Y siento que, por alguna razón, como efecto colateral, quienes leen mi poesía y me escriben, retoman sus caminos, su dignidad, su valentía. Dura poco, pero al menos recuerdan que la han tenido.

En su vida el pensar y la problemática ambiental y social están presentes.

¿Cómo logra que se reflejen en sus expresiones artísticas?

El arte es la expresión auténtica de lo que somos. Por eso el arte ha reflejado la realidad de sociedades enteras, de sus motivaciones, limitaciones, sueños, esperanzas, frustraciones, creencias. Por lo tanto, me basta ser coherente. Cuando escribo, no puedo separarme de lo que realmente soy, y eso se nota. Los poemas no son autobiográficos, pero son una ventana abierta a mi verdad, mi existencia, mi realidad.

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