Sí a la Paz

Gracias, Francisco

Por: Jaime Vargas Ramírez
13 de septiembre de 2017

Gracias Francisco, por los 5 días que nos regaló a los colombianos. Porque dejamos de escuchar malas noticias, porque los encumbrados dejaron de aparecer en las pantallas, los pícaros y los corruptos dejaron de ser celebridades esos días, y muchos políticos, que se creen líderes, dejaron de trinar tanto. Hasta bajaron los homicidios. ¡Qué alivio fueron estos días!

Gracias por dejarnos mensajes claros y firmes contra los violentos, los corruptos, los narcotraficantes, los banqueros, los politiqueros y contra curas torcidos, es decir, contra los duros de corazón y alma podrida; “Hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos”.

Gracias por recordarnos la cizaña que todos llevamos en nuestro corazón.

Gracias por sus piropos a esta sufrida nación que nos ayuda a ver la otra cara de la moneda; “Colombia es una nación bendecida de muchísimas maneras; la naturaleza pródiga no solo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad”.

Artículo 12. “Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”(1)

Por: Andrea Guzmán

Parafraseando la Constitución Política Nacional de 1991, pareciese que esta fuese la frase de un Estado donde aprendió a mirarse con los ojos del perdón, que abatió la guerra y construyó líneas de democracia, soberanía y paz. Sin embargo, tristemente desde que tengo uso de razón la muerte ha sido ese baluarte de dolor nacional, el olvido se ha convertido en atenuante de repetición, y el silencio, como el combustible de una permisividad voraz.

El conflicto de diferentes poderes económicos ha fraguado la reciente historia de una constitución que alcanzó a nacer justo con un modelo de interacción comercial de Colombia con el mundo, y se instauraba como uno de los proyectos con mayor posibilidad de acercamiento e integración transfronteriza. Sin embargo, muchas de las secuelas que actualmente acontecen fueron desencadenadas en ese período circunstancial; de ser así, cambios en las perspectivas políticas y económicas abonaron terreno para las innumerables crisis en el sector salud, educación, agrícola, industrial y, por ende, laboral que hoy tenemos.

Cuando salí del colegio, vi una camioneta que pasaba y en la parte de atrás cargaba consigo unos 6 militares con sus pesadas armas. Tantas veces lo había visto por la tele, que hasta natural me pareció la escena. Sin embargo, no dejé de sentir miedo; unos minutos más tarde, me encontré con mi abuela, quien me esperaba para llevarme con ella hasta la casa materna. Caminamos y le pregunté si sabía qué pasaba, a lo que respondió con claridad –ay mijita, yo solo pienso en la familia de ese muchacho. Que hombres tan malos los que le hicieron eso-

De Pacificador a Enemigo acérrimo de la Paz. Por una fuerza que transforme Colombia.

Por: Mauricio Vargas González.

De pacificador que llevó a la guerrilla hacia el repliegue y que desmovilizó a los paramilitares –una desmovilización parcial, turbia, cuestionada- al acérrimo enemigo de la paz, Uribe será recordado, no ya como el presidente de la seguridad y la concordia sino como el ex-presidente mezquino que le puso todos los palos en la rueda a la paz de un país que ha sufrido por más de cinco lustros los desgarradores efectos de un conflicto armado que desplazó a seis millones de colombianos y en el cual murieron 218.094 compatriotas, 82 por ciento, civiles. (1) Mientras Santos, con Nobel de Paz en mano, ahora se esfuerza por sacar adelante la reglamentación de los acuerdos con el respaldo del Partido Liberal, y demás partidos de la Unidad Nacional, además del respaldo de la ciudadanía y de partidos políticos alternativos y organizaciones sociales.(2)

La lucha armada jamás fue el camino para las transformaciones sociales. La ‘combinación de las formas de lucha’ fue criticada por Francisco Mosquera desde finales de los sesentas.
Hoy presenciamos la oportunidad histórica para la autocrítica y la debida corrección. A su vez esta aventura bélica generó la más terrible reacción destructora del adversario y clases afectadas, quienes ganaron el pulso y doblegaron la población a base de crímenes de lesa humanidad (3). Por fin podrá haber garantías mínimas para hacer política de izquierda de manera sana y mediante ideas únicamente.

El dominio del paramilitarismo y el narcotráfico absorbió el poder local y regional remplazando las viejas élites tradicionales, gamonales y gremiales, reconfiguró la composición de clases (4) mediante una transformación de la economía, la apropiación de los recursos del Estado y el auge de las rentas ilegales como la producción y refinamiento de cocaína. Dieron al traste con el mandato de descentralización y democratización promulgado por la Constitución de 1991, toda vez que los espacios, nuevas herramientas y la apertura que ha proporcionado la Carta -en su gran mayoría y de manera significativa- han sido tomadas por estas fuerzas oscuras para beneficio propio.

Las tesis de abril: de Lenin a las Farc

Por: Jaime Vargas

A comienzos de abril de 1917 y luego de siete días de viaje en un tren que lo llevaría de Suiza a Rusia, Lenin esbozaba ante sus partidarios y simpatizantes las tareas del momento en las llamadas Tesis de abril. Tesis que lo llevarían al poder, en hombros de obreros, soldados y campesinos pobres sublevados y organizados en los soviets.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, soldados y campesinos, los convertiría en motor y centro revolucionarios que, dirigidos por los bolcheviques, crearían un nuevo tipo de Estado.

Con la abdicación del zar Nicolás II se constituyó un primer gobierno provisional, pero los trabajadores seguían en las calles, seguían organizando comités, huelgas, nombrando representantes para el soviet, los campesinos empezaban a tomar la tierra y los soldados se negaban a pelear, los soviets se convierten en un verdadero contrapoder.

La Cuestión de la paz en la agenda electoral Colombiana

Por: José Fabio Naranjo.
OBSUR (Observatorio del Sur)

Comienza la implementación de los acuerdosde paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC-EP, refrendados por el Congreso de la República; y comienzan, en la hermana república del Ecuador (1), las conversaciones públicas entre ese mismo gobierno presidido por el flamante Premio Nobel de Paz 2016 Juan Manuel Santos y la segunda guerrilla más importante del país, el ELN (2) y con ello la expectativa del logro de la “Paz total” en Colombia.

Envergadura, desafíos y significación de la implementación de los acuerdos de paz.

Los acuerdos de paz que comienzan a implementarse, con las FARC-EP, son de una gran envergadura pues apuntan a atender las más de 8 millones de víctimas del conflicto armado colombiano y dan elementos para la construcción de un nuevo modelo de Estado en cuanto a la participación política, a la atención al campo y al medio ambiente, al enfoque sobre el problema de las drogas, a la atención a los problemas específicos de las mujeres. Pero todo ello requiere – y está acordado-, un combate frontal contra el paramilitarismo, enemigo número uno de la paz, el cual apoyado por la ultraderecha es autor de crímenes continuos contra líderes sociales, defensores de derechos humanos, líderes campesinos y lideresas (3). Hecho que constituye un interrogante igualmente constante sobre si esta vez el Estado, fortalecido y relegitimado, será capaz de derrotarlo, aunque no da muestras siquiera de reconocer su existencia. No es buen signo que el Fiscal General de la nación, cuyo despacho parece incapaz de cumplir con la promesa de proteger la vida de los opositores políticos o de resolver al menos uno de cada 10 casos de asesinato, y quien es acusado por las FARC-EP de amistades paramilitares, se centre en las típicas cuestiones semánticas, en este país de leguleyos, lingüistas y palabreros y coloque la discusión en la “no sistematicidad” de los crímenes, esto es que dichas muertes no responden a un plan coordinado.

Jóvenes, busquedas y perspectivas.

Por: Mauricio Vargas González

Mucho se habla hoy en día sobre la necesidad de estudiar, sobre la importancia de tener un buen trabajo, sobre granjearse una buena posición en esta sociedad para vivir con menos necesidades y menos urgencias.
Es casi un dogma religioso, o mejor, todo un sistema informático, la ética del Nuevo Orden Mundial: la competencia neoliberal y el mercado. En esas tres palabras podemos reducir hoy el Zeitgeist o espíritu de los tiempos. Seguir al pie de la letra el recorrido establecido para aquellos privilegiados que pueden estudiar de niños y para quienes pueden costearse la universidad, resulta objetivamente provechoso para asegurar unas mínimas condiciones de seguridad laboral y capacidad de consumo acorde con los estándares posmodernos.

Las contradicciones de la sociedad colombiana en el siglo XXI y el alcance del acuerdo de paz con las FARC

Por: Consuelo Ahumada*

Las difíciles condiciones políticas, económicas y sociales por las que ha transitado Colombia durante las últimas décadas tienen su origen en la confluencia de dos factores fundamentales estrechamente interrelacionados. Ambos son atribuibles tanto a la responsabilidad histórica de la clase dirigente del país como a los designios de quienes han detentado el poder en el orden mundial. El primero de ellos es la persistencia, intensificación y degradación de un conflicto armado que se ha prolongado por más de medio siglo. El segundo factor es el abandono histórico o la presencia precaria del Estado en importantes regiones del país y su fracaso en la construcción de un modelo de desarrollo que integre estas regiones y les procure a sus habitantes unas condiciones dignas de vida.

Esta situación se agravó a partir de los años noventa por la imposición de unas políticas económicas, en consonancia con la llamada globalización neoliberal, que fueron acogidas sin reserva y con entusiasmo por las élites de todos los países latinoamericanos, incluida Colombia: reducción del papel económico y social del Estado y desdén por el mercado interno, favorecimiento a los inversionistas extranjeros y al gran capital nacional y acatamiento de políticas de ajuste fiscal y restricción del gasto público. Al cabo del tiempo, dichas medidas han propiciado una mayor concentración de la riqueza, el deterioro del empleo y la exclusión social, no solo en la región sino en el mundo entero.

Nunca más.

Una ojeada histórica

Por: Samuel Camargo.

Ahora que el país se apresta a brindar su apoyo al acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc al votar SÍ en el plebiscito, quizá sea útil lanzar una mirada a las circunstancias que rodearon el nacimiento de ese grupo insurgente. En 1943, durante el segundo gobierno de López Pumarejo, la división del liberalismo en dos fracciones, gaitanista y turbayista, fue determinante para el ascenso a la presidencia en 1946 de Mariano Ospina Pérez, de la ultra derecha conservadora. Jorge Eliécer Gaitán caía asesinado en 1948. El investigador Salomón Kalmanovitz escribe en los años setenta: “El asesinato de Gaitán es parte de la ofensiva terrorista del gobierno que… en este momento elimina a su máximo aglutinador quien se perfilaba como seguro ganador de las elecciones presidenciales de 1950”. Ospina impuso a sangre, fuego y fraude el nombre de Laureano Gomez en cuyo gobierno el país soportó el escalamiento de la violencia contra liberales “nueveabrileños”, comunistas y opositores.

GUERRA DE GUERRILLAS

El plebiscito del 2 de octubre: lo que está en juego.

Por: Consuelo Ahumada*

El próximo domingo 2 de octubre se realizarán las elecciones más importantes de la historia del país en muchas décadas, con las que se buscará refrendar el acuerdo suscrito entre el Gobierno y las FARC en Cartagena el pasado 26 de septiembre. Tanto este evento como el mismo proceso de paz que le puso fin a este conflicto armado de más de medio siglo, se dio en medio de unas condiciones bastante singulares:un contexto nacional marcado por una fuerte polarización política y el respaldo contundente de los países de América Latina y del mundo entero.

No se trata solamente de un pretendido ejercicio democrático en el que se decidirá entre dos opciones, representadas por el SÍ y el NO. El plebiscito será un nuevo pulso entre dos sectores de la élite dominante, que han compartido un modelo económico excluyente, pero que desde hace más de un lustro se han enfrentado cada vez más por la solución que se le debe dar al conflicto armado en el país.Mientras el expresidente Álvaro Uribe insiste en la salida militar para derrotar a la guerrilla, el presidente Santos impulsó y desarrolló exitosamente el proceso de paz con la guerrilla más antigua del continente.

El triunfo contundente del SÍ en el plebiscito es fundamental, por las siguientes razones:

1. Los costos humanos de la guerra.

Nueva Gaceta por el Sí al plebiscito del 2 de octubre.

Nota Editorial

Contra lo que cabría esperarse en un país destruido y hastiado por más de medio siglo de violencia derivada del conflicto armado, un sector de la población está dispuesto a votar por el No en el plebiscito.

Entre los falsos argumentos que el uribismo, principal fuerza impulsora de la negativa, ha esgrimido, está el de que se entregó mucho a las Farc a cambio de poco. Que habrá impunidad, que la guerrilla se tomará el poder, que el costo será muy alto. En fin, que los negociadores, empezando por Santos, hicieron todas las concesiones.

En consecuencia, dicen, si se impone el No con ello se obligará a las Farc a sentarse a negociar de nuevo.

Los dirigentes sindicales debemos promover el sí en el plebiscito por la paz.

Por: Miguel Ángel Delgado R.
Director Depto. Comunicaciones
CUT Bogotá Cundinamarca.

El plebiscito para refrendar los acuerdos de La Habana fue avalado finalmente por la Corte Constitucional. Según los tiempos calculados por voceros oficiales este se llevaría a cabo en septiembre u octubre, o sea, estamos a tan solo 90 días para que los colombianos decidan por si cesa la confrontación armada con las Farc o continua el enfrentamiento bélico con ellas. Esta es la nuez de los acuerdos, la esencia de este proceso.

Colombia, en estos tres meses, entrará en un profundo debate político en torno a los contenidos de los acuerdos, su implementación, sus protagonistas, el llamado posconflicto y tantos otros aspectos que se derivan de ellos, pero finalmente todos, de una manera u otra, tendremos que decidir por el sí o por el no, porque la abstención en esta ocasión se une indefectiblemente al no.

Los jóvenes y la construcción de una cultura democrática en el post-conflicto.

Por: Mauricio Vargas.

El proceso de paz representa un gran avance en la de construcciónde la democracia en Colombia, entendiéndola como la libertad y el derecho de ejercer la opinión y la acción política, esto es, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la posibilidad de realizar proselitismo político con total libertad y en cualquier lugar del país sin censura o coacción armada, un efectivo derecho a la libertad de expresión y al periodismo libre de intimidación.

La paz, compromiso de todos.

Por: Andrea Esguerra.

Hace un par de semanas la ex candidata presidencial y ex secuestrada de la FARC, Ingrid Betancourt, presentó ante un auditorio en Bogotá –intencionadamente o no- un discurso, que entre líneas, dejó ver las claves para un exitoso proceso de paz, desde la mirada de las victimas; este resultó un tanto espiritual, pero a su vez conmovedor.

Su discurso reveló que existen tres factores particulares en el contexto de la guerra en Colombia que dificultan el logro de la paz. El primer factor que menciona es la Des-humanización del otro la cual pasa por la certeza que tenemos de que nuestras razones son las únicas válidas y nuestra imposibilidad de ver a los otros (y otras) como iguales.

Las condiciones del posconflicto.

Posconflicto.

Por: Karen Julieth Castro Firigua.

¿Qué requerimientos debe contemplar una estrategia de posconflicto que haga posible la implementación de los acuerdos de paz en Colombia?

Las negociaciones de paz en Colombia están en su recta final, despertando la fe perdida en la paz. Queda por discutir el punto más complejo de la agenda que se refiere a la terminación del conflicto, la cual involucra la verificación, implementación y la refrendación.

La terminación del conflicto armado es un paso fundamental para la construcción de paz en Colombia.

Caja de Herramientas

Por: Yezid García Abello, Concejal de Bogotá por Alianza Verde.

El acuerdo sobre justicia transicional y restaurativa que presentaron los negociadores del gobierno y la guerrilla de las FARC en La Habana el pasado 23 de septiembre, es un paso de gran importancia hacia la terminación del conflicto armado en Colombia.

Sin embargo, es todavía más trascendente el anuncio conjunto hecho por el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el jefe del Estado Mayor de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry (alias “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”), de que el acuerdo final se dará en un plazo máximo de 6 meses contados a partir de ese mismo día y que, en no más de dos (2) meses después de esa fecha, esa guerrilla hará dejación definitiva de las armas.

Víctimas, victimarias y lideresas. (2° Parte)

Por: Paola Cervera Quintero.

Reseña 3 - Capítulo II. La otra violencia: control paramilitar y vida cotidiana en Rincón del Mar y Libertad. (Primera parte)

Continuando con la serie de reseñas del libro “Mujeres y Guerra” del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, hoy se aborda el Capítulo II. “La otra violencia: control paramilitar y vida cotidiana en Rincón del Mar y Libertad”. En la primera reseña de este capítulo se presentan las prácticas perpetuadas por los paramilitares para ensañarse en la violencia de género.

Víctimas, victimarias y lideresas. (3° Parte)

Reseña 2- Capítulo I “La ‘Ruta del Terror’ en la Región Caribe”

Por: Paola Cervera Quintero.

Foto tomada del Libro Mujeres y Guerra. Pág. 35. CNMH.

Continuando co­n la serie de reseñas del libro “Mujeres y Guerra” del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, en la presente se aborda el Capítulo I “La “Ruta del Terror” en la Región Caribe”, el cual describe las disputas armadas que tuvieron lugar en esta región desde 1997 hasta el 2005, y las consecuencias que dichas disputas tuvieron sobre la vida de las mujeres de la zona.

A propósito de la Cátedra de la Paz (II).

Por: Carlos Julio Giraldo Medellín(1).

Si vis pacem para pacem (si quieres la paz, prepárate para la paz)
Johan Galtung,

El lunes 25 de mayo el presidente Santos firmó el decreto 1038 que reglamenta la ley 1732 del 1° de septiembre de 2014, por el cual se crea la cátedra de la paz. Al respecto, el Presidente señaló que “llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz, de enseñar a vivir en paz” y “con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, por la que trabajamos todos los santos días”(2).

Esta es la segunda parte del análisis sobre los retos que implica esa Cátedra para la Paz.

La Educación para la paz

Víctimas, victimarias y lideresas.

Por: Paola Cervera Quintero.

Reseña del libro Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el caribe colombiano.
Informe del Centro Nacional de Memoria Histórica –CNMH-
2011.

Esta es la primera entrega de una serie que consta de 10 reseñas acerca de este Informe del CNMH que habla sobre la violencia de género. En esta oportunidad la reseña aborda la presentación del libro, explicando su objetivo y los primeros hallazgos sobre el rol de la mujer en un período específico de la guerra.

El informe “Mujeres y guerra, víctimas y resistentes en el caribe colombiano” es un retrato, una mirada histórica sobre la situación de las mujeres y el reconocimiento de los diversos roles que jugaron en la Costa Caribe durante los años 1997-2005 en razón de las disputas armadas entre guerrilleros y paramilitares. Es el resultado de las investigaciones desarrolladas por el Grupo de Memoria Histórica con el objetivo de conocer los hechos violentos que acaecieron en este período y región y sus consecuencias sobre las mujeres.

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