Santurban y maldición de los recursos.

Nota: 
Las opiniones de las columnas son del autor y no representan la línea editorial de Nueva Gaceta.

Por: Augusto Ramírez

La explotación minera en Santurbán es parte de la política económica general del gobierno, cuyo principal objetivo es generar rentas, con la esperanza de que estas ayuden a superar la crisis económica. A esta política se le conoce como “extractivismo”.

En Colombia las rentas mineras son particularmente elevadas, debido a que tienen los impuestos más bajos de Latinoamérica, también por los comparativamente bajos salarios que pagan, las menores obligaciones medioambientales y la frágil protección de derechos de propiedad de los terrenos privados, colectivos o públicos que se adquieren para las explotaciones -adquiridos en muchos casos mediante violencia o fraude.

Y sin embargo, aunque parezca paradójico, estas elevadas rentas mineras -en su mayoría en manos privadas extranjeras,  no se han convertido en locomotoras del crecimiento económico para el país, como afirma el gobierno.

Por una parte, el extractivismo genera poco empleo en proporción a las inversiones y rentas generadas -paga pocos impuestos, necesita poca aplicación de conocimiento, genera pocos encadenamientos productivos -debilita los existentes, y en cambio si, genera incalculables costos ambientales.

Por otra parte, se produce “la maldición de los recursos”, y no, no es una frase retórica, esta es la forma en que los economistas serios describen al fenómeno que se produce cuando un país o una región con un control democrático débil, se especializa en explotar recursos minerales sin tener previamente un sector industrial desarrollado; dando lugar a una contracción del crecimiento económico y a un empeoramiento de las instituciones democráticas.

La contracción económica se da porque la entrada de divisas de la explotación minera disminuye la competitividad de las exportaciones de otras ramas de la producción. De modo que en un país como Colombia, que debido a su débil mercado interno depende en gran medida de las exportaciones, el extractivismo tiende a generar dificultades para las demás actividades económicas, las cuales van decreciendo y siendo reemplazadas por importaciones -generando desempleo y pobreza.

El empeoramiento institucional tiene que ver con la consolidación de un sector en la sociedad que busca acaparar legal o ilegalmente las rentas, o los impuestos o regalías que se derivan de ellas, y que terminan capturando el Estado, imponiéndose en el diseño y ejecución de políticas públicas.

Ejemplos hay por montones; en Chile, el país latinoamericano con la institucionalidad más fuerte, terminó imponiéndose una dictadura en 1973, para asegurar los intereses creados en la explotación del cobre; incluso Estados Unidos vivió una era de los “barones ladrones” cuando empezó a explotar el petróleo -que logró superar gracias a que ya estaba fuerte su industrialización.

}

En Colombia estámos presos de esta maldición; el propio Estado dirige una aguda confrontación contra las comunidades, para imponer explotaciones mineras, sin que históricamente se haya reportado mayor beneficio para la sociedad, sino corrupción y violencia.

Fuentes:

[1] Amézquita Zárate, P. (2014). Minería y petróleo en Colombia: Maldición interna de los recursos. ECONÓMICAS CUC, 35(1), 45-60. Recuperado a partir de https://revistascientificas.cuc.edu.co/economicascuc/article/view/217
[2] Garay J. (2013), Minería en Colombia. Fundamentos para superar el modelo extractivista. Bogotá: Imprenta Nacional.

[3] Pardo, Á. (2013) Minería, renta minera y tributación, Colombia Punto Medio. disponible en http://www.colombiapuntomedio.com/Portals/0/NuestrosDocumentos/Miner%C3%...

Tags: