Religión

La Plebitusa, el new age y el buen materialismo dialéctico.

Por: Mauricio Vargas.

Hay un aspecto de la victoria del NO en el Plebiscito por la Paz que llama mucho la atención: La iglesia pone votos y con la “ideología de género” ponen a la gente a discutir y votar por asuntos morales y biológicos, en pro de unos valores que coinciden con los intereses materiales de terratenientes y lafuntidistas. Un sector de la iglesia y esta clase social de poseedores de grandes extensiones de tierra terminaron encarnando esa tendencia a nivel mundial que algunos denominan una revolución conservadora -Ucrania, Brexit, Siria, Trump-.

En sus orígenes la política y la religión estuvieron juntas. Ambas regían la vida de los hombres en lo terrenal y en lo subliminal. Desde el punto de vista del logos brindaba una comprensión global y articulada de la existencia de la tribu, una mitología. Desde el punto de vista terrenal, brindaban una justificación y una legitimación hacia un poder establecido, en el caso de las sociedades esclavistas, la religión era un pilar importante en para el gobierno. Tenía connotaciones individuales pero también públicas y colectivas. También en sociedades agrarias precarias, servía como fuente de derecho, para regular la conducta y establecer reglas de convivencia.

Considero que la religión como sistema de poder o de gobierno ya cumplió su papel histórico, aunque es preocupante ver que movimientos fascistas como ISIS estén reviviendo ese arcaico esquema de mezclar religión dogmática y sectaria con intereses económicos y políticos de las élites; contribuyendo al holocausto del medio oriente y reanimando el fantasma del terrorismo en Europa apoyado en los jóvenes de las clases más empobrecidas y segregadas de las sociedades industriales avanzadas.

Aun así la religión todavía puede tener un papel importante en lo que respecta a la asistencia, terapia y sanación en un mundo saturado y lleno de estrés, velocidad y preocupaciones, y más allá aún, puede jugar un papel progresistas e histórico si conectan sus cosmovisiones y prácticas con el asunto del cambio climático y el cuidado del medio ambiente, es decir, si asume una postura positiva en la contradicción fundamental hoy en día del Capital vs la vida.

La religión es el suspiro de los oprimidos

Por: Vijay Prashad

Sentado en una celda de una cárcel fascista en Italia, Antonio Gramsci se preguntaba sobre un problema que enfrentaban comunistas como él. En El manifiesto comunista (1848), Karl Marx y Friedrich Engels escribieron: “los trabajadores no tienen nada que perder salvo sus cadenas. Tienen un mundo que ganar”. Pero estas cadenas no eran meramente lazos materiales, las cadenas de la miseria que impedían que aquellos que no poseían propiedad, aparte de su propia habilidad para trabajar, fueran completamente libres. Esas cadenas avanzaban dentro de la mente, sofocando la habilidad de la mayoría de los seres humanos a tener un entendimiento claro de nuestro mundo. Sofocados, los trabajadores (quienes antes eran simpatizantes de movimientos socialistas y comunistas) se acercaron al fascismo. Llegaron a los partidos fascistas no por claridad, escribió Gramsci, sino por su conciencia contradictoria.

Por un lado, personas que pasan la mayor parte de su tiempo trabajando desarrollan una comprensión de la “transformación práctica del mundo”. Este marco está implícito en la actividad de los trabajadores, ya que el/la trabajador/a —dado el robo de su tiempo— a menudo se ve impedido/a de tener una “conciencia teórica clara de esta actividad práctica”. Por otro lado, el/la trabajador/a ha “heredado del pasado y ha absorbido acríticamente” una serie de ideas y prácticas que ayudan a moldear su acercamiento al mundo. Estas ideas y prácticas provienen de todo tipo de instituciones, como del aparato educacional del Estado, de instituciones religiosas y de las industrias culturales. Esas ideas heredadas no clarifican la experiencia práctica de los trabajadores, pero sin embargo ayudan a formar su visión de mundo. Es a esta dualidad a la que Gramsci llama “conciencia contradictoria”.

Si se acepta la perspectiva de Gramsci, entonces la lucha sobre la conciencia —la lucha ideológica— es una necesidad material. Para generaciones de trabajadores, los sindicatos, los partidos políticos de izquierda, y las formaciones culturales de izquierda proporcionaron las “escuelas” para elaborar y conectar la conciencia de los trabajadores y entregar una comprensión poderosa del mundo, la claridad para ver las cadenas que debían romperse.

Los 500 años de la reforma protestante

Por: Geneldo Rodríguez Barbosa

El 31 de octubre de 2017 se cumplieron 500 años del comienzo de la Reforma protestante y ya se están conmemorando desde la perspectiva del diálogo interreligioso y la responsabilidad de trabajar por un mundo único.
La efeméride debe convertirse en un momento para reconocer que las tesis luteranas fueron evolucionando con el tiempo hasta impactar todas las esferas de la sociedad, desde lo político y lo económico hasta las relaciones sociales, las artes, la lucha del campesinado, el papel de la mujer en la sociedad, el trabajo ético, la imprenta y el periodismo.

El papa León X se había empeñado en la construcción de la basílica de San Pedro y necesitaba dinero, que los Estados Pontificios no podían proporcionar puesto que estaban agobiados por las cada vez más abultadas medidas fiscales, entonces, acudió el Papa al socorrido recurso de la venta de indulgencias. Bajo la promesa de obtener el cielo en la otra vida, publicó una bula papal el 31 de marzo de 1515, donde se solicitaba donativos de los fieles cristianos para la obra basilical. La construcción de la Basílica de San Pedro demandaba cuantiosas inversiones de oro y plata, metales agotados en las arcas de la Iglesia de Roma; había que allegarlos por vía de tributos especiales y recaudaciones extraordinarias. El negocio se resumía en “sonar las monedas en la caja y salir las almas del purgatorio”.

Esta decisión Papal, hirió las convicciones de cristianos ilustrados, como Lutero y otros reformadores, y originó una serie de discusiones y protestas que finalmente dieron al traste con la unidad del cristianismo de Occidente. La escandalosa transacción de indulgencias por dinero fue el detonante para que Martín Lutero iniciara en 1517 una reforma eclesiástica que habría de escindir la comunidad cristiana. De nada sirvieron las condenas de las doctrinas luteranas hechas por el papa ni la excomunión en 1521 de su autor y de quienes las siguieron: la Reforma protestante no se pudo frenar.

Silencio

Por: José Fernando Isaza

Liévano Aguirre, en los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia, narra las torturas infligidas a los cristianos en el Japón en el siglo XVII, cuando se emprendió una persecución contra la religión católica que podía poner en peligro la alianza del poder con el budismo. El budismo no es una religión, sino una filosofía y un modo de vida. La inicial difusión del cristianismo en Japón no tuvo el éxito que logró en América, aquí se apoyó en los ejércitos conquistadores y a sangre y fuego destruyeron las civilizaciones precolombinas; con la infame alianza conquistadores-clero se ejecutó el peor holocausto en la historia de la humanidad.

La tortura del pozo consistía en colgar cabeza abajo a una persona y sumergirla en una alberca con excremento. Para que se prolongara su vida varios días, se le hacía al torturado una incisión en el cuello para bajar la presión de la sangre. Esta demencial tortura se practicó en el siglo XX en Camboya, en el régimen de Pol Pot. Muestra de la perversidad a que pueden llegar los regímenes fundamentalistas, así sean estos de derecha o de izquierda. La intolerancia casi siempre se asocia con una religión o una deformación de esta. La película de Martin Scorsese Silencio, basada la novela de Shusaku Endo, describe la frustrada misión de los jesuitas para llevar su religión al Japón. Los bienintencionados misioneros, ante el sufrimiento por las torturas de los fieles, increpan a Dios por su silencio, no entendiendo cómo abandona a sus fieles. El mismo reproche se le hace por el Holocausto. El teólogo católico Hans Kung, para tratar de explicar lo inexplicable, dice que Dios no evitó estos horrores, no porque no quiso, sino porque no pudo. Dios es infinitamente bondadoso, pero no infinitamente todopoderoso; Kung sacrifica la omnipotencia de Dios por la bondad. Un Dios no puede ser a la vez todopoderoso y todo bondadoso y permitir sufrimientos casi intolerables a la humanidad.

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