Preguntas al presidente Duque y su gabinete (i, ii y iii)

Por: Luis I. Sandoval M.

Tomado de: Periódico el Espectador
La Revista Nueva Gaceta – Centro de estudios, invita a leer las tres columnas de Luis I. Sandoval, publicadas los días 14, 21 y 28 de abril en el periódico El Espectador

• Preguntas al presidente duque y su gabinete (I)

Presidente Duque, sin rodeos quiero decirle que usted ha acertado plenamente en estar comunicado con el país en medio de la pandemia que nos afecta. Miles, millones de colombianos y colombianas vemos el programa que usted protagoniza a diario con ministros e invitados por todos los canales de TV. Usted es un excelente animador mediático.

Aquí quiero dar mínima salida a un fenómeno que he observado en mi casa, por reacción en redes y por comentarios telefónicos. La gente se hace muchas preguntas frente a lo que usted y los miembros de su gabinete se esfuerzan en contar con tanto desparpajo. ¿Se hará realidad todo lo que se anuncia? Por ello resolví que esta columna, hoy y en próximas oportunidades, sea un espacio de la gente, para hacer eco a sus inquietudes y preguntas. Usted, presidente, decide si la toma o no en cuenta.

Es un cambio de formato que quizá, dicho sea de paso, también le convendría a su programa. Bueno es conocer decisiones y acciones del gobierno, sin afectarse por los elogios cruzados entre usted y sus propios funcionarios. Maravilloso sería abrir micrófono y pantalla, además de las redes, a tanta gente angustiada y expectante que no espera dádivas sino satisfacción de sus derechos.

Aquí algunas de las preguntas puntuales de personas de muy diversa procedencia, de Bogotá, regiones y diferentes estratos. Quizá puedan ser respondidas, algunas al menos, en el espacio televisivo del martes 14 de abril. Van en tres bloques: las referentes a los temas económicos (esta columna), las referentes al sector salud y las referentes a otros asuntos concomitantes (próximas columnas).

¿Cómo podemos tener acceso a los subsidios económicos quienes no estamos en bases de datos del gobierno: recicladores, lustrabotas, migrantes venezolanos, trabajadores/as sexuales, indígenas en las ciudades, vendedores ambulantes de kiosco, esquina y semáforo; independientes como sastres, peluqueros, manicuristas, loteros, libreros, mensajeros, artesanos, reparadores de electrodomésticos y celulares, trabajadores en puntos de internet, moto y bicitaxistas, mujeres y hombres ocupados en labores domésticas; profesionales independientes que no podemos llevar negocios, profesores de gimnasios e instructores de cultura física, animadores de radios comunitarias que hemos quedado sin anunciantes, integrantes de cooperativas ahora paralizadas, tantos que no estamos en el SISBÉN, miles de colombianos en el exterior que perdimos nuestras precarias fuentes de ingreso? ¿Cómo recibir el transitorio subsidio?

Entendemos y apoyamos dar prioridad a los más vulnerables, pero hoy también necesita apoyo la pobreza oculta. ¿Cómo vive un colombiano dos meses con 160.000 pesos? ¿Por qué no apoyar a sectores populares y clase media con el pago estatal de servicios públicos? ¿Por qué no revisar el impuesto del 4x1.000 para ampliar la franja de sectores intermedios y populares no afectados por él? ¿Por qué no se utiliza como base para la entrega de las ayudas económicas el último censo que refleja mejor la realidad social de las familias?

¿En cuánto se estima el costo de auxiliar a todos los sectores afectados por la pandemia? ¿De dónde van a provenir los recursos? ¿Se echará mano de las reservas en el Banco de la República? ¿Se recurrirá a la renegociación de la deuda pública, interna y externa? ¿Cuáles son las previsiones de corto y mediano plazo para reactivar y dar sentido humano, social y ecológico a la economía? ¿Se visualiza establecer la renta básica que asegure un ingreso mínimo a cada persona como acción más estructural contra la pobreza?

El Estado siempre ha salvado a los bancos, todos hemos contribuido. ¿Cuánto aporta el sector financiero y las grandes empresas, que muestran enormes ganancias, para aliviar la situación de quienes nada tienen o han perdido sus ingresos a causa de la pandemia? ¿Por qué si el estado de excepción, Artículo 215 de la Constitución, le otorga al presidente poder de reforma tributaria, no revierte exenciones a grandes contribuyentes, jurídicos y naturales, que representan 27 billones del erario público con destino social? (Hace referencia a reciente estudio de Luis Jorge Garay y Jorge Enrique Espitia sobre la inequidad tributaria en Colombia, diciembre 2019).

Presidente, esas son preguntas de la gente, algo ordenadas, que yo le traslado comedidamente por este medio. Quienes las hicieron estarán pendientes de las respuestas en su programa de las seis de la tarde. Lo último por hoy: enorme preocupación produce que en el programa Ingreso Solidario se estén presentando graves irregularidades. No se puede echar vino nuevo en odres viejos; doblemente criminal que la plata, bien escasa, destinada a aliviar los efectos deletéreos de la pandemia se la apropie la inveterada corrupción. Al cerrar la columna veo en la prensa la Declaración de Empresarios por Colombia. Pura retórica sin una pizca de solidaridad efectiva. No hay derecho a tanta insensibilidad. Próxima columna: preguntas sobre el sector salud.

• Preguntas al Presidente Duque y su gabinete (II)

. En columna pasada hice eco a preguntas que se formula la población de más bajos ingresos, o sin ningún ingreso, en la coyuntura de la pandemia. Hoy recojo preguntas que sobre varios aspectos de la prestación de los servicios-derechos de salud se hace la gente del común y el personal del propio sector de la salud. En la tercera (28 de abril) haré síntesis de interrogantes que corren sobre el manejo político de la pandemia, los escándalos de corrupción que comienzan a conocerse y otras circunstancias.

En tiempos de crisis asuntos básicos adquieren un relieve inusitado. La buena salud de una población depende de su seguridad alimentaria, de la cobertura y calidad de su sector salud, de condiciones más estructurales como la relación entre mercado y derechos. Se tocan aquí temas que, en medio de la pandemia del COVID-19, presentan características realmente dramáticas.

Las preguntas van dirigidas al presidente Iván Duque y su gabinete con ocasión del programa televisivo que el Gobierno nacional realiza a diario. Ya es hora de dejar la parte expositiva de medidas tomadas y pasar a examinar, en vivo y en directo, los problemas concretos que angustian a tanta gente en pequeñas y grandes ciudades y en los campos. Es la mejor manera de ver si las medidas se están cumpliendo. Las preguntas aquí recogidas se encaminan, con sentido práctico, a facilitar que el “gran esfuerzo” se traduzca en soluciones efectivas con la extensión, la celeridad y la calidad a que la ciudadanía tiene derecho.

La urgencia de alimentos para la pobreza abierta y oculta. ¿Por qué tan terca confianza en los registros oficiales de la población vulnerable cuando los hechos muestran que están desfasados, trampeados y clientelizados? ¿En barriadas pobres no son los cacerolazos y la agitación de telas rojas una señal inequívoca de que el hambre está asediando? ¿Qué impide ver que muchos trabajadores independientes, por cuenta propia y profesionales, aún en estratos 3 y 4, están aguantando hambre? ¿Por qué no atender sin dilación tales situaciones sin soslayar su evidente gravedad? ¿Por qué no confiar en la organización y liderazgos de las propias comunidades? Absurdo dar tratamiento policivo a quienes demandan atención por causa del hambre. No es confabulación de oportunismos lo que se está dando, aunque algo de eso haya. Si no se atiende oportunamente a la gente sin comida, que es muchísima, vendrán, ya se están viendo, estallidos sociales incontrolables y fracturas graves en la estrategia de aislamiento. La seguridad alimentaria (derecho humano) es la primera medida para contener la expansión del coronavirus.

El sector salud y las condiciones de trabajo de su personal. ¿No es un contrasentido declarar héroes a los profesionales de la salud y al mismo tiempo mantenerlos sin equipo de protección, sin remuneración y contratos decentes y, aparte de ello, obligados a trabajar por ley y en entornos que los rechazan por peligrosos? ¿Qué pasa con los abultados pasivos que arrastran los hospitales por incumplimiento crónico del gobierno y de las EPS? Renuncias masivas y paros se están produciendo porque la precariedad laboral del sector en muchísimas partes es extrema. Presidente, ministro: sin salud en la salud imposible conseguir salud general en tiempos corrientes, menos aún, en tiempos de pandemia.

El derecho a la salud en condiciones de mercado incontrolado. ¿Por qué no intervenir la red hospitalaria privada y las EPS para que con todos los recursos del sistema de salud en sus manos pueda el gobierno (sin “ratas de alcantarilla”) hacer frente con eficacia a la emergencia? ¿Por qué el gobierno no territorializa, como se ha hecho con éxito en otros países (Tailandia, Cuba, Suecia), la atención con equipos de salud básicos, para hacer una amplia cobertura comunitaria a fin de identificar, aislar, y hacerles seguimiento a las personas contagiadas, disminuyendo la cadena de transmisión del virus? ¿Por qué resignarse a que para una EPS, el paciente muerto es menos costoso que el paciente crítico de alta complejidad, mucho más si cotiza solamente el mínimo? Situaciones aberrantes seguirán presentándose mientras el disfrute del derecho a la salud esté sometido al apetito de ganancia como lo consagra la Ley 100, criatura de la que es padre el senador Álvaro Uribe.

Última sobre el tema: ¿Será cierto, como lo proclamó, muy orondo, el ministro de Salud el 14 de abril, que se está aplanando la curva de avance de la pandemia o, más bien, que estamos retrasando la ocurrencia de los momentos más críticos como lo analizan epidemiólogos y universidades? ¿Puede sacarse una conclusión tan alegre, que relaja las voluntades, cuando sigue siendo tan precaria en el país la información sobre la saga del contagio? ¿No es irresponsable sobre bases deleznables pensar en flexibilizar el aislamiento a partir del 27 de abril?

Presidente Duque, le reitero la invitación a responder estas preguntas, al menos algunas, u otras que tiene la gente, en el espacio televisivo vespertino. ¿Por qué no dedica sesiones completas del programa, apoyándose en videos de análisis y propuestas de solución, a problemas como el del hambre, la situación del sector salud, la pobreza oculta, el crédito, el teletrabajo, el transporte, el transcurrir diario en un pequeño apartamento o en una apartada casa campesina, etc.? En las cárceles, presidente, por incuria e improvidencia de su ministra de Justicia, se ve venir una espantosa tragedia… (¡ojalá no sea así!) ¿Difícil entender que la excarcelación de unos pocos penados (¿quiénes?) no reduce en medida significativa el hacinamiento que es el mejor aliado del virus? (aún es tiempo de hacer algo más audaz...).

• Preguntas al presidente Duque y su gabinete (III)

Presidente: patético resultó la semana pasada que mientras usted, sus ministros y otros altos funcionarios entregaban “buenas noticias”, explicaban el “gran esfuerzo” y pasaban videos con “testimonios” de personas agradecidas, el país se estremecía con las demandas no atendidas de pobres de siempre y de nuevos pobres, las protestas más que justas del personal de salud que trabaja en condiciones lamentables, el reclamo de empresarios medianos y pequeños a quienes los bancos no les prestan, el afán de muchos compatriotas en plan de regreso al país desde lugares lejanos, la angustia de miles de reclusos ante la expansión del contagio en cárceles que siguen atiborradas…

El gobierno en pantalla parecía la orquesta que toca hermosas partituras mientras el Titanic se hunde, o el carrusel que sigue girando alegre con sus caballitos saltarines mientras todo se conmociona a su alrededor. La semana pasada fue también la de inicio de sesiones virtuales del Congreso de la República, el debate entre expertos sobre la forma de financiar la emergencia y el examen público del momento y las condiciones en que puede procederse a flexibilizar la cuarentena para la reactivación de algunos sectores económicos. Todo informatizado…

Abierta la columna han llegado numerosas y valiosas contribuciones. Más preguntas. Hay mucho tema... Dedico el limitado espacio a tocar, solo eso, la financiación de la emergencia, el lugar privilegiado de los bancos, la corrupción voraz que ya sacó las orejas, y el ineludible tema de la política siempre presente donde quiera que está en juego el interés de una sociedad espléndidamente plural pero al mismo tiempo escandalosamente desigual. Breves aperturas a enormes temas.

Presidente, el sector financiero ha sido el primer beneficiario de las medidas tomadas por usted ante la llegada del COVID-19 (106 decretos). Todo está sometido a su intermediación, su condicionamiento y su ganancia exorbitante. Hasta usted tuvo que reconocer que hay bancos “vampiros”. ¿Por qué no asumir una política decidida y enérgica de monitoreo e intervención de los bancos para disponerlos a otorgar crédito a quien lo necesite con el dinero, ¡30 billones!, que ya les ha depositado el Gobierno? Importantes propuestas han hecho al respecto los senadores David Barguil, Jorge Robledo, Rodrigo Lara y Gustavo Petro, entre otros.

¿Por qué no tomar en cuenta propuestas hechas por expertos tan notables como Mauricio Cabrera, Mauricio Cárdenas y José Antonio Ocampo? Ellos plantearon en reciente videoconferencia de LIDES: exenciones otorgadas por ley de financiamiento a grandes empresas se pueden aplazar por dos años; preferible financiamiento primario, es decir, préstamos directos del Banco de la República al Gobierno, no compra de deuda a través de los bancos los cuales, con ese procedimiento, han obtenido ya una ganancia fácil del orden de los $500.000 millones de pesos.

¿Por qué no tomar en cuenta el acuerdo hecho en Chile y la política sobre bancos del gobierno de Portugal? En Chile hubo acuerdo Bancos-Gobierno para bajar tasas de interés. En Portugal “la banca no puede querer ganar dinero con la crisis, lucro cero en el ejercicio 2020 y 2021”. ¿Por qué no pasar de auxilios de 75.000 (devolución IVA) y 160.000 pesos (ingreso solidario), que para muy poco alcanzan, y proceder a un apoyo de un salario mínimo, para 10 millones de hogares (8.7 billones) que dependen de la economía informal, cuentapropistas e independientes? Propuesta generada leyendo pronunciamiento del Comité Nacional de Paro del 14 de abril.

Presidente, las que usted llama “ratas de alcantarilla” volvieron más activas cuando apareció el primer peso para la emergencia y ahora pululan por doquier. Los propios órganos de control -Contraloría, Procuraduría y Fiscalía-, en acción conjunta contra la corrupción, están haciendo graves descubrimientos y comienzan a adelantar investigaciones y a adoptar correctivos. Un Ministro, el de Agricultura, será investigado, un Gobernador, el de Chocó, fue suspendido, un alcalde, el de Calarcá también suspendido. 31.928 contratos comenzaron a ser examinados con lupa. Solo una ciudadanía vigilante hará que se espanten las ratas, que no se quede todo en “investigaciones exhaustivas”…

Presidente, no puede usted hacer política sin ahorrar ningún recurso a su alcance y pedir a los demás que no la hagan, o plantear que la única forma de hacerla es rodearlo a usted y a su gobierno. Nada en la sociedad es ajeno a la política, ni el manejo de las pandemias. Admiro su afán por acertar ante la inédita situación en que estamos pero, por favor, la interlocución necesaria del Presidente de Colombia, más que con el Presidente Trump, es con su propia sociedad para comprender su clamor, para buscar acuerdos y aún, ¿por qué no?, para avanzar en la transición de la república elitista en bancarrota a la república democrática que anhela el país nacional.

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