Política errática del gobierno de Duque al avance del COVID-19

Por: Consuelo Ahumada Beltrán

Si la política errática del gobierno de Duque frente al avance del COVID-19 en el país ya era bastante preocupante, sus últimos pronunciamientos al respecto son todavía más graves. Algunos puntos importantes:

1) Hoy el Gobierno informa que "vamos mejor de lo esperado" y que estamos mejor que muchos países latinoamericanos. Se insiste en la necesidad de aplanar la curva, pero la verdad es que, al día de hoy, un mes despuès de la aparición del primer caso, Colombia es uno de los países en donde menos tests se aplican. Se habla de seguir el ejemplo de Corea y Singapur, pero no se dice que en estos países el acierto fue precisamente aplicar tests de manera masiva para detectar los casos, aislarlos y reducir la propagación del virus.
Si no se hacen sino muy pocas pruebas y estas se procesan muy lentamente, es lógico que tampoco se detecte de manera confiable el incremento del número de casos ni se conozca con certeza la magnitud del problema. En el colmo del absurdo, Duque rechazó las dos máquinas para procesar datos procedentes de China, que el gobierno de Venezuela le ofreció.

2) Presionado por los gremios económicos, Duque habla de seguir con un "confinamiento inteligente" (?), que permita salir a trabajar a ciertos sectores, porque, según él, hay que atender simultáneamente la salud y la economía. Esto quiere decir, los intereses de los grandes empresarios por encima de la salud de la población. Por eso se produjo un nuevo choque cuando Duque y la vicepresidenta salieron a desautorizar a la alcaldesa de Bogotá cuando habló de prolongar la cuarentena por mucho más tiempo, una propuesta que es plenamente recomendada por los gremios de la salud y por la misma OPS.

3) El incompetente ministro de Salud, tan comprometido con los intereses del sector privado y con los negocios, rechazó la solicitud presentada por distintos sectores de la salud para que el gobierno reforzara las condiciones de transporte, seguridad y bioseguridad del personal médico, que está en la primera línea de la batalla contra la pandemia. Se atrevió a responderles que hacerlo sería otorgarles privilegios inadmisibles frente al resto de la población. ¡Qué muestra de cinismo e indolencia! Alrededor del 80% personal médico, de enfermería y paramédico en general se encuentra en condiciones laborales precarias. Trabajan por contratos de prestación de servicios y a muchos se les adeudan salarios de meses e incluso años.

4) El anuncio de girar 5 billones de pesos para la red hospitalaria es por completo insuficiente. No corresponde ni siquiera a la mitad de la enorme deuda que se tiene con los hospitales, y a la situación gravísima en que se encuentran, como consecuencia de la Ley 100. Ni qué decir de las UCI. Mientras tanto, mediante el Decreto 444 el Gobierno Nacional autorizó prestarle a los bancos una suma de 15 billones de pesos, proveniente de los recursos de las regalías y las pensiones de las entidades territoriales y correspondiente al Fondo de Mitigación de Emergencias, FOME.. Además de beneficiar a sus amigos, en especial al señor Sarmiento Angulo, al convertirlos en intermediarios, se entraba el proceso de inversión de estos recursos en los asuntos más apremiantes.

5) La crisis sanitaria ha puesto de presente la magnitud de la pobreza extrema y la informalidad que prevalecen en las ciudades y campos de Colombia. Ante esta situación, mucha gente no puede quedarse en casa y tiene que salir al rebusque de cualquier manera. Su dilema es preservar la salud o morirse de hambre. Para estos sectores tampoco llegan las ayudas y subsidios en las proporciones en que se requiere. A esto se agrega el incremento notorio del desempleo que se viene dando, como consecuencia del despido o de las vacaciones no remuneradas a un gran número de trabajadores.

6) Como si todo este panorama no fuera suficientemente grave, el gobierno participa en los ejercicios militares que adelante Estados Unidos desde el Caribe y desde territorio colombiano: Cartagena, la Alta Guajira y la frontera con Venezuela, tendientes a incendiar cada vez más la convulsionada frontera y a asediar al gobierno del país vecino. Todo esto podría terminar en un conflicto armado a lado y lado de la frontera.

En medio de esta difícil situación, se requiere insistir en la más amplia coalición para presionar al gobierno para que se adopten con prontitud las medidas requeridas para defender la salud y la vida de la población y evitar que se exacerbe el conflicto en la frontera.

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