Opinión

La NO-VIOLENCIA debe orientar la izquierda y el marxismo en Colombia.

Por: Mauricio Vargas González.

A nombre del Marxismo y de la Izquierda se han cometido las peores aberraciones en el país.
Hablo de la lucha armada, del terrorismo, el secuestro y de los discursos del odio. Decía Francisco Mosquera que el foquismo, la guerrilla, la combinación de las formas de lucha y todas esa “teorías” y prácticas que legitimaban y fundamentaban la violencia obedecían más a una “táctica terrorista” que a una política popular, usada entre otras cosas por las élites liberales y conservadoras desde la Independencia hasta mediados del siglo XIX y por el Uribismo ya en el siglo XXI.

El maoísmo planteó que el sentido de la política es “servir al pueblo”, ese es el verdadero sentido de una revolución democrática que requiere Colombia. Esa concepción pequeño-burguesa “infantil y rígida” propia de “políticos astutos y clérigos piadosos” ha traído tremendos sufrimientos al pueblo explotado y ha estimulado que la mafia, los terratenientes y la extrema-derecha impulsaran la creación de las autodefensas, las convivir y todo tipo de organizaciones sicariales para exterminar los líderes sociales.

Quien ve al indigente, al indígena desterrado, al niño violado, a la adolescente prostituida y en general a todos los humillados de este país -que es uno de los más desiguales el mundo- y piensa en violencia, es porque le hace falta “descalzarse” y ponerse al servicio de los que sufren, pues quien se sacrifica y lucha de verdad, no le queda tiempo para esas elucubraciones fantasiosas que tanto daño le han causado a los campesinos y masas urbanas empobrecidas de las ciudades.

SONRÍO NO SE NECESITA

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
Mayo 20 de 2019
Rionegro Antioquia

Una polvareda se ha levantado en Rionegro por la intención del alcalde de modificar el actual sistema de transporte urbano público por medio de la creación de una empresa llamada SONRÍO, nombre que se le dio al nuevo sistema de transporte integrado del municipio que se piensa implementar. Los transportadores se han dividido al respecto, unos han accedido a firmar un acuerdo con la administración y otros están dispuestos a dar la pelea contra la nueva modalidad del transporte. Pero no solo el descontento se palpa en Rionegro, también se da en municipios aledaños ya que la implementación de Sonrío implicaría que vehículos de transporte intermunicipal no puedan entrar al centro de la ciudad, perjudicando en forma grave, tanto a transportadores, como a usuarios.

Llevo poco tiempo viviendo en Rionegro, y la verdad, me gusta su transporte público, pues no encuentro, como en otras ciudades, sobrecupo, inseguridad, guerra del centavo, incomodidad o contaminación. Es decir, la problemática caracterizada por los estudiosos del tema, como son: tiempo de viaje, seguridad, comodidad, confiabilidad y tarifa, no existen como impactos negativos sobre los usuarios.

Quizá pueda haber un problema de sobre oferta el algunas rutas y operación inadecuadas, que tendrían solución sin necesidad de cambiar lo que hay por un nuevo sistema, que acarrearía, como ya está ocurriendo, un largo y costoso conflicto social en el Oriente Antioqueño por cuenta del capricho de un alcalde que va de salida.

Pensamiento Negativo, Marcuse y el Magisterio Colombiano. Una tentativa unificadora

Por: Esteban Morales Estrada
Historiador y docente.

I

En el año 2018 surgió en la ciudad de Medellín ennegativo ediciones(1) , apuesta que pretende traernos traducciones al español de textos inéditos o raros en nuestro medio, de una serie de pensadores vitales para intentar enfrentar el colosal y casi irreversible avance del capitalismo actual, caracterizado como un sistema irracional y explotador. Y es que lejos de un lenguaje positivo, propio de los libros de autoayuda y los famosos cursos de coaching, que hacen que el sujeto construya una imagen deformada del mundo, donde él es el culpable de su destino, la tradición marxista (posiblemente la más sólida crítica al capitalismo con la que contamos), nos enseña que es el mundo, en un nivel estructural, el que va de mal en peor. He ahí la reivindicación que se hace de lo negativo como posibilidad de ver más allá y transitar o recorrer otro sendero, teniendo presente que este no es plano, homogéneo y mucho menos tranquilo. Lo peor que nos podría pasar sería dejar de insistir en nadar contra la corriente y normalizar, naturalizar y aceptar sumisamente esta realidad, lo que es obviamente un camino más fácil para el sujeto y para el opresivo sistema.

Sin embargo, la acción o las posibilidades políticas son cada vez más limitadas, dada la apoliticidad y disminución de la clase trabajadora directa, cuando no su plena inserción en el sistema capitalista y su defensa de dichos valores y dinámicas. No es descabellada aquella expresión de que en Colombia cada vez hay menos industria y menos sindicatos. Imperan los servicios y la banca frente a la producción directa de forma cada vez más apabullante y visible.

Pero la lucha estratégica o por lo menos la tentativa de esta batalla contra la imperturbable adaptabilidad capitalista, quizá el más importante distintivo de su sobrevivencia y permanencia como sistema, no se hace lanzando piedras, ni dejando de tomar Coca-Cola, acciones que no hacen mella alguna y que nos dejan falsamente satisfechos. Las hazañas por ahora deben ser teóricas, retomando la idea allthusseriana de que la filosofía es un campo de batalla, donde se pueden entender los problemas y sacar algunas referencias para enfrentarse a los mismos. De ahí la importancia de la reivindicación de los más importantes teóricos del marxismo, labor que ennegativo está llevando a cabo de manera admirable, y que da como fruto la publicación del texto Escritos sobre dialéctica y marxismo de Herbert Marcuse(II) , filósofo alemán perteneciente a la llamada primera generación de la Escuela de Frankfurt, y cuyo texto El Hombre Unidimensional es bastante conocido como radiografía de la sociedad norteamericana después de las inhumanas y destructivas guerras mundiales. Aprovechemos entonces este espacio para recordar su pensamiento a 40 años de su muerte en 1979, resaltando algunos aspectos de su ensayo El marxismo y la nueva humanidad: una revolución inacabada incluido en el texto de la editorial reseñada.

POSITIVA LA INTROMISIÓN DEL GRINGO EN EL PAÍS

Por: Marcelo Torres
La Picota, 10 de mayo de 2019

Me parece positiva la abierta intromisión gringa que se viene ejecutando en Colombia y cuya más reciente manifestación es el retiro de visas a magistrados colombianos.

Positiva: porque podría poner en el centro de la atención pública la intromisión gringa en la vida nacional, cosa que dista mucho de ser asunto característico de las primeras planas, titulares o temas recurrentes de los grandes medios colombianos. Debate que sería enormemente saludable, cuanto más generalizado, mejor.

Positiva: porque tanto la presión ejercida sobre las Cortes Constitucional y Suprema, como la descarada intromisión del embajador Whitaker sobre el Congreso, revelan sin confusión o duda alguna, con toda claridad, la inadmisible intrusión gringa en los asuntos del país. Dejan al descubierto, sin posibilidad de disimular su fondo, que el gobierno gringo también es partidario de deformar o imponer regresivas enmiendas a los acuerdos de paz. Cuanto más asimilen amplios sectores del país esta acción inaceptable de Estados Unidos quien se proclama “salvador de la democracia”, como lo propala respecto de Venezuela en medio de extendida credulidad inducida por el complejo mediático internacional progringo, más terreno se habrá ganado para las luchas democráticas en curso.

Positiva: porque deja al gobierno en el lugar que le corresponde por su actitud y políticas concretas frente a Estados Unidos: como un gobierno sumiso, servil, que se desvive por satisfacer los mandatos de Washington pero ni por asomo defiende la soberanía colombiana ni los intereses del pueblo. El uribismo ha instaurado el gobierno de los yesmen por antonomasia cuya divisa es “mi presidente Trump”. Pero en definitiva, el fallo del pueblo no dejará impune esta afrenta a la soberanía y al interés colombiano.

Sobre la filosofía y el pensamiento burgués.

Por: Mauricio Vargas.

La filosofía burguesa es una importante institución del pensamiento humano. Algunos incluyen los clásicos griegos, romanos o egipcios dentro de este acervo ideológico. Toda vez que fueron grandes civilizaciones, el imperio egipcio duró 3000 años, por ejemplo.

Aunque fueron Estados y sociedades esclavistas, lograron un importante desarrollo en el comercio y en el campo de la producción intelectual. Dos obras literarias fundamentales de estos periodos son La Odisea y Las mil y una noches. Estas novelas esbozan ya un prematuro pensamiento proto-burgues, la incipiente racionalidad de la élite, ciudadanos, amos y esclavistas. El alma de estas novelas gravita en torno al individuo, a su preeminencia por encima de las fuerzas de la naturaleza; los poderes; las comunidades; los destinos; la primacía de la razón sobre la pasión; la importancia ética de la renuncia y el sacrificio para alcanzar metas y no perderse en el camino.

Sin embargo es con el Renacimiento donde esta corriente adquiere una definición real, donde adquiere una dimensión política e histórica concreta que le dieron su carácter de clase, toda vez que sus doctrinas asumen un compromiso: rebelión contra la opresión.

El descubrimiento de América fue el episodio épico definitivo que marcaría el rumbo de la humanidad hacia la razón y hacia el capitalismo, dejando atrás la superstición y la monarquía feudal.

Con la Primera y Segunda Guerra Mundial, el pensamiento europeo se encuentra de frente con el lado oscuro de su consciencia: la explotación del hombre por el hombre, el imperialismo, el genocidio, la guerra, la muerte en masa. Además, registran como este ideario, que una vez fue anti-autoritario, ilustrado, humanista y filantrópico, terminó degenerando en un positivismo castrado de reflexión teórica, en un pensamiento prisionero por la primacía de los hechos vulgares (medibles, cuantificables, repetibles, etc)

Razón, mito y deseo. Adquirir la lógica –dialéctica- y liberar el placer.

Por: Mauricio Vargas González.

Cuando el mono empezó a transformarse en hombre mediante el trabajo -La transformación de la materia para satisfacer sus necesidades- empezó este a representarse el mundo. Símbolos y toda clase de hallazgos arqueológicos nos permiten observar como pensaba el hombre en los albores de nuestra especie: seres fantásticos, magia, relatos imposibles.

El hombre se identificaba con su entorno, con los fenómenos naturales y en general con el universo, se atribuía almas de animales, de árboles, le asignaba a las cosas la propiedad del sujeto –consciencia, pensamiento, voluntad-. Los procesos naturales como el crecimiento de las plantas eran representados mediante dioses con personalidad y finalidad propia. Era un mundo donde no teníamos el control, los Dioses lo eran todo…

Cuando el hombre declaró en la Edad Clásica que el Ser es, marcó un hito dentro de la aventura del pensamiento humano. Lo fundamental es que el hombre por primera vez supo separar la idea del objeto antes confundidas en el tótem. Esta invención de la lógica –aristotélica- mediante el uso de silogismos, juicios, afirmaciones y negaciones y el descubrimiento del ‘ser absoluto’ platónico constituyen nada menos que la fundación de la razón.

Una lógica que sirve para distinguir, delimitar y relacionar los objetos, formas, cualidades, sustancias. Una herramienta muy útil por cierto para el que el señor esclavista pudiera administrar sus negocios, esclavos y recursos sin tener que estar presente en la inmediatez del tiempo o en el espacio de sus dominios.

La lógica representa el inicio de toda civilización, toda vez que permite despejar el camino… para escapar del sacrificio sagrado, de los chivos expiatorios, del dogma, de toda falsedad. Rompe con la satisfacción de la inmediatez –sensualismo, existencialismo -o de las trascendencia –teología- para exigirle a la mente el reto del pensar, de la reflexión, la metáfora, pero también del plan, de la posibilidad, de la acción, de la transformación, del futuro ‘auto-generado’ –lo diametralmente opuesto al destino- Es decir, más que nada, la lógica invita a la negación…

Globalización, Paz y jóvenes.

Por: Mauricio Vargas.

En el contexto de la globalización neoliberal, donde todo se vuelve un negocio: derechos como la salud y la educación y donde se privatizan empresas públicas para enriquecer fortunas privadas, es fundamental el papel que debe jugar la sociedad civil, los ciudadanos y en especial los jóvenes, para la construcción de democracia y la defensa del patrimonio público y de las instituciones y los derechos.

En cualquier ámbito pueden leerse los efectos de la economía de mercado: Hospitales públicos y universidades desfinanciados sistemáticamente, venta de empresas estratégicas del país - como Isagen- , reformas tributarias regresivas –como la actual-, la precarización laboral, la primarización de la economía – “la locomotora minera”- etc.

Hablamos en un contexto internacional, de una élite del 1% de la población mundial que está acaparando la riqueza de todo el mundo y que mediante las entidades financieras y
políticas fiscales, han logrado someter a los gobiernos y derribar la soberanía de los países.

En el marco de la lucha de la ciudadanía por sus derechos y en su resistencia al modelo foráneo, se conquistó la alcaldía de Gustavo Petro en Bogotá. Las sanciones que le impusieron a este se enmarcan dentro de esta confrontación fundamental entre los intereses de la ciudadanía y de capitales nacionales y foráneos. Petro introdujo un nuevo esquema de aseo con el fin de fortalecer la participación de las empresas públicas así como darle cumplimiento a sentencia de la Corte Constitucional e incluir a los recicladores en la prestación de este servicio. Así mismo, bajó las tarifas de Transmilenio para garantizar el acceso a este servicio por parte de la población más vulnerable. En ambos casos, jueces al servicio de los negocios y de los privados, lo sancionaron por ser políticas que van en contra de la lógica de negocios del neoliberalismo. Aducen que violó el principio de libre competencia y que produjo detrimento patrimonial. Argumentos amañados que tienden a desconocer que estas políticas garantizaron la prestación de un servicio y atendieron el principio del interés general.

Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut) un comentario sobre la época.

Por: Mauricio Vargas González

Stanley Kubrick es un director norteamericano quien al lado de Scorsese, Ford Coppola, Polanski, representan lo mejor de una época en las producciones cinematográficas internacionales. Conocido por películas como la Naranja Mecánica, Lolita y 2001: Una odisea en el espacio.

Martin Scorsese alguna vez acuño: "Uno de sus filmes… es equivalente a 10 de otro director. Ver una película de Kubrick es como mirar la cúspide de una montaña. La miras y te preguntas ¿Como pudo alguien escalar tan alto?”.

Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut: 1999.) fue su última película, con Nicole Kidman y Tom Cruise, como protagonistas, ambientada en la "capital del mundo" New York y con un interesante texto sobre una pareja arribista de clase media y subtextos que abarcan desde la lucha de clases hasta el esoterismo criminal clandestino de la élite. Puede ser esta película un agudo comentario sobre la cultura de la humanidad contemporánea en pleno tránsito del siglo XX al XXI. Un comentario sobre la condición humana y sobre la miseria posmoderna en términos de la ética y la existencia, o de la ética de la existencia.

La historia trata básicamente de las vicisitudes de una pareja. Bill (Cruise), a raíz de estas dificultades, inicia un interesante recorrido por distintas situaciones, como inspirado y guiado por un impulso tanático.

“Mientras la aristocracia financiera hacía las leyes, regentaba la administración del Estado… se repetía en… la misma prostitución, el mismo fraude descarado, el mismo afán por enriquecerse, no mediante la producción, sino mediante el escamoteo de la riqueza ajena ya creada…

En las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenado… el desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre.

La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa.”.
Carlos Marx: Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850.

¡Semana Santa Rebelde, Viva el Nazareno!

Por: Mauricio Vargas González

Nuevamente, se repiten las tradiciones religiosas católicas en Colombia. Miles de feligreses salen a festejar y conmemorar, congregándose en torno a la figura de Jesús.

Es muy triste que el Jesús rebelde, el Nazareno, el prócer y redentor de los desarrapados, de los olvidados, de los leprosos, sea hoy propiedad del Centro Democrático y del Uribismo, quienes defienden la gran propiedad agriaría, las ganancias ilícitas y la masacre como forma de ser colombiano y como forma de ser en el mundo.

Sí, respaldo la tradición, apoyo las raíces morales e históricas que están tras los rituales religiosos que promueven la misericordia, la paz, la hermandad, el perdón y el amor. Y más aún hoy, con el Neoliberalismo, que busca imponer otra religión, la del gran capital financiero: Perro come perro, despojo, alienación, explotación, destrucción de la naturaleza y del hombre, consumismo y degradación humana.

Jesús fue un rebelde, un hombre que murió por sus convicciones, jamás se dejó seducir por los poderosos y jamás perdió de vista que solo cuando todos cambiemos internamente, cuando todos dejemos el egoísmo, la mezquindad, es que el mundo y la sociedad podrán dar un paso hacia adelante.

Esos mismos privilegiados, esos mismos poderosos, esos mismos oligarcas, mafiosos y criminales fueron quienes dieron muerte a este pobre. Y ahora, son los ricos, son los terratenientes, son la clase política, son los violentos quienes más fervor dicen profesar por una Iglesia y por un Dios que se supone, calculan ellos, debe asegurarles su posición de dominio y exterminio sobre la pobrería colombiana.

DE LAS CANDIDATURAS POR FIRMAS O EL TESTAFERRATO POLÍTICO

    En Pereira, por ejemplo, dos candidatos tradicionales y de casas políticas clientelistas y politiqueras, posan de independientes tan solo porque recogen firmas y crean movimientos de garaje, fútiles y momentáneos, son tradicionales porque vienen de partidos clásicos como el Conservador y el Liberal (hoy en coalición) y la U. Y no son independientes porque en sus propuestas no hay nada que los haga ver como tal, y porque detrás de esas planillas con firmas hay un jefe político que todos saben quién es, pero que nadie nombra y que los tiene como comodines para negociar secretarías y burocracia con el siguiente en lista para la Alcaldía y Gobernación de turno.

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina.

Está de moda recoger firmas para todo; en las calles, uno se encuentra grupos de gente con gorras y camisetas marcadas, tabla en mano y lapicero, solicitando una firma que respalde la aspiración de un candidato a la Alcaldía, a la Gobernación y en otrora a la Presidencia, cuando no son los próvida promoviendo referendos religiosos para tumbar el aborto y la anticoncepción.

Para la consulta anticorrupción se recogieron firmas, para derogar el mandato de Peñalosa, para tumbar los Acuerdos de Paz, para implementar la cadena perpetua a violadores de niños y mujeres y así en los últimos años, se ha firmado para tantas cosas, que las causas por las que se piden rubricas en la calle se agotan en la memoria; y como si no fuera suficiente hoy por hoy, en cadenas de whatsapp o correos electrónicos masivos, se solicita firmar peticiones virtuales, que pretenden respaldar causas tan diversas como tumbar la declaratoria de gran colombiano a cierto expresidente, o proteger los osos polares.

Sin embargo, y aunque el mecanismo de recolección de firmas pretendía enriquecer el ejercicio democrático y electoral, permitiendo que nuevos liderazgos políticos surgieran sin el aparato vetusto, clientelista y anacrónico de la mayoría de partidos tanto de derecha, como de izquierda, este se ha prostituido de tal modo, que se convirtió en el principal factor de corrupción solapada y testaferrato político, si se me permite la acuñación del término.

Los «chalecos amarillos»: un objeto social no identificado

Por: Eduardo Febbro

La secuencia de insurrección social abierta a mediados de noviembre de 2018 por los «chalecos amarillos» sigue pesando sobre el mandato del presidente Emmanuel Macron. El Poder Ejecutivo francés apostó por la extenuación de este movimiento que surgió en octubre en las redes sociales –Change.org, Facebook– pero, en vez de dislocarse, los «chalecos amarillos» se afianzaron como voz legítima y terminaron abriendo una secuencia política y otra institucional que condicionan los pasos del gobierno.

La rebeldía amarilla fue al principio una suerte de «objeto social no identificado»: la expansión y los orígenes sociales de sus protagonistas condujeron a los comentaristas a situarlos en una suerte de imaginaria «Francia invisible». Sin embargo, esa Francia solo era invisible para las elites urbanas y tecnológicas que asimilan con la periferia o la invisibilidad cualquier territorio que esté fuera de sus barrios. Los gilets jaunes son, de hecho, el elemento narrativo auténtico del gran relato engañoso de la globalización.

Desde sus periferias, a la vez suburbanas, rurales y perirrurales, los «chalecos amarillos» se lanzaron a la denuncia del mundo en el que todos vivimos: injusto, desigual, embaucador y lleno de castas que se protegen a sí mismas sin la más mínima noción de cuerpo social.

LA CONSULTA ANTICORRUPCIÓN: BALANCE DEL PRESENTE Y PROYECCIÓN A FUTURO.

Por: MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINA

El pasado domingo 26 de agosto, Colombia vivió, sin lugar a dudas, su más importante jornada democrática desde el plebiscito del 57, convocado por el entonces General Rojas Pinilla, y que trajo avances como el voto femenino entre otros asuntos de no menos relevancia nacional. Quizás el evento más cercano en el tiempo y más contemporáneo por lo menos a los ahora jóvenes de mi generación, sea el fenómeno electoral de séptima papeleta que convocó a todas las fuerzas democráticas de la nación a la consolidación de una nueva carta constitucional, cuyo mayor logro ha sido convertir el país en un Estado Social de Derecho, aunque aún falten muchos esfuerzos desde la institucionalidad para que esta condición sine qua non se cumpla ad eternam en nuestra nación.

Esa misma carta magna, contempla en sus apartados y capítulos los mecanismos de participación ciudadana, cuyas mecánicas hacen participes a los ciudadanos, de las decisiones más relevantes en la organización y liderazgo del país, y que además reconoce el ejercicio pleno de la ciudadanía ya no esta como condición de nacimiento, sino como ejercicio político y ciudadano. Lo que legítima el concepto del Estado Social de Derecho, como la máxima expresión de poder del constituyente primario de toda nación que se dice a si misma democrática.

En este orden de ideas, entra como un mecanismo atenuante y de suprema relevancia la consulta popular, como herramienta de gestión de las políticas comunitarias y sociales, que partiendo de diagnósticos ciertos, son llamadas a generar las propuestas de cambio o de concertación de las decisiones que el ejecutivo o legislativo toman.

La idea de José Obdulio, “hay que neutralizar a la oposición”

Por: Juan Bonilla

Las pasadas elecciones han dado y darán mucho de qué hablar en el futuro de nuestro país. Por una parte, vimos el resurgir, cada vez más fuerte y decidido de las fuerzas alternativas colombianas manifestando abiertamente su voluntad de cambio político por medio de tres espectaculares campañas, de líderes experimentados, las cuales tuvieron las llaves de la Casa de Nariño en las manos, pero las perdieron por arrogancia y egos personales. Aun así, los ocho millones de votos por Gustavo Petro serán un referente de aquí a la eternidad ya que, pese al más que probado fraude, la izquierda logró mostrarse como una alternativa viable y seria de poder en Colombia.

Por otra parte, la alianza en la segunda ronda de las elecciones de todos los sectores políticos tradicionales alrededor de Álvaro Uribe es un hecho al menos vergonzoso. Todos recordamos los debates realizados por senadores como Roy Barreras y Armando Benedetti en favor del acuerdo de paz de la Habana, la resistencia de más de 16 años del liberalismo para no dejarse absorber por los movimientos uribistas, las posturas “progresistas” sostenidas por senadores conservadores como David Barguil y Efraín Cepeda que incluso iban en contravía de las posturas del Centro Democrático… y en fin, no vale mucho la pena nombrar todo; si una lección nos dio la segunda ronda de las elecciones es que ellos son los dueños del país, y cuando alguien de fuera de su círculo se levanta para cuestionarlo todos cierran filas para proteger sus privilegios de clase (leer el Golpe de Melo de 1854).

Tener cualquier esperanza en que fueran estas elites tradicionales las que defendieran el proyecto de una Colombia democrática era algo ingenuo.

Balance

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

A casi mes y medio de la primera vuelta presidencial y tres semanas después de la segunda vuelta, ad portas de la posesión del “nuevo” Congreso (con excepción de algunas listas alternativas) y de la toma de juramento del nuevo “presidente” de la republica Iván Duque, es el momento de hacer un balance, aunque sea a medias, de lo que fue, de lo que pudo ser y de lo que será el país político en los próximos 4 años.

Esta campaña política ha sido, quizá, la más importante de este inicio de Siglo XXI en los 18 años que ya lleva y, por lo tanto, al ser la más importante, es por demás la más compleja y difícil de comprender, de analizar y de balancear en el espectro político actual colombiano. Por eso, si les pareciere algo extenso este balance, me excuso por mi incapacidad para la síntesis…

1. LIBRO DE PÉRDIDAS

En primera instancia, esta carrera por la presidencia dejó un nuevo panorama político, pues los partidos hegemónicos –Liberal y Conservador– terminaron absorbidos por esa máquina política esponjosa llamada Centro Democrático, en el que cabe todo aquel que carezca de principios éticos e ideológicos, que se suscriba a una ideología del retroceso, del despojo, del desplazamiento forzado, el tape tape, la locura de la ambición por el botín estatal, el racismo desmedido, el desprestigio a la diferencia, el asesinato de los líderes sociales, el silencio cómplice ante la barbarie, todo aquel que apoya a los congresistas que pasaron por la universidad en carro, porque no entraron, o compraron el diploma (a veces me pregunto si el título en Derecho y Filosofía, dado a Paloma Valencia por la Universidad de los Andes, no debería ponernos a pensar en la “calidad” de la educación que ofrece esa alma mater) y la indolencia ante la desigualdad social. Me niego a creer que el Centro Democrático en verdad sea lo que nos represente como sociedad, así más de 10 millones de personas hayan dado su voto a esta colectividad.

Gustavo Petro, la disolución de la izquierda.

Por: Mauricio Vargas González.

Ha nacido en Colombia una alternativa de Poder y esta no es producto de “La Razón” escolástica de las distintas líneas e itsmos de las tradiciones revolucionarias del siglo XX. Gustavo Petro y el programa de la Colombia Humana constituye el nuevo referente del cambio social, un proyecto de nación con serias probabilidades de conquistar el Palacio de Nariño en el 2022. Las elecciones locales del 2019 serán los pilares, los cimientos del nuevo régimen democrático en gestación. Hay que asumir la Consulta Anticorrupción como la campaña preparatoria para el próximo año.

‘El bienvenidos al futuro’ del mercader ex presidente Cesar Gaviria, además de entregar el país al capital foráneo tenía como uno de sus supuestos propósitos ‘modernizar’ la politiquería y el clientelismo remplazándolo por la meritocracia, la tecnocracia y la planificación de expertos desde Santa Fé de Bogotá. No funcionó, hoy la corrupción y la intermediación ‘votos-gobernabilidad-prebendas’ goza de plena salud.

Así mismo nació una nueva Constitución, al calor de los intereses imperialistas de Estados Unidos, de las bombas de Pablo Escobar y el acumulado de luchas de los movimientos sociales y políticos alternativos de todo el siglo XX. La Alianza Democrática m19 de exguerrilleros fueron mayoría en la Constituyente. Se logró plasmar un recetario de derechos fundamentales y todo tipo de garantías de participación política y ciudadana. Fue la génesis del momento populista, donde emergía una fuerza nueva, progresista y demócrata capaz de disputarle en la práctica el dominio a las fuerzas del status-quo. De aquel impulso se derivaron las administraciones de Navarro Wolf en Nariño, de Petro en Bogotá, de Iván Ospina en Cali, entre otros.

Entre la barbarie y la democratización es imperativo tomar partido por la segunda opción

Por: Esteban Morales E
Historiador

Estamos en un momento histórico, no hay ninguna duda. Por primera ocasión en nuestra atormentada historia político-social post Frente Nacional, un candidato con ideas de izquierda (democrática) tiene grandes posibilidades de obtener la victoria en las justas electorales del domingo próximo. Por lo anterior, el voto en blanco es totalmente injustificable para los sectores democráticos, de izquierda, nacionalistas y hasta de centro (es mejor un gobierno plural que permita la oposición y reivindique lo democrático, a uno autocrático y reaccionario evidentemente…). En resumidas cuentas, Petro no es igual a Duque, por lo que la opción de no elegir es vacua. Si la segunda vuelta fuera entre Vargas Lleras y Duque (autómata dirigido por el mesías del Centro Democrático, que no es ni centro, ni democrático), el voto en blanco cobraría sentido, porque en dicha coyuntura hipotética, entre dos candidatos similares, la neutralidad sería opción, ya que por A o por B las cosas desembocarían en el mismo desastre político de los últimos gobiernos, y existiría una posibilidad viable de no comprometerse con dos candidatos igualmente perversos para toda iniciativa democrática-reivindicativa, y que representan claramente el continuismo oligárquico y el clientelismo en su mayor nitidez. Lo que algunos no han comprendido es que Petro está en las antípodas de Duque, y que un triunfo del segundo puede ser un desastre de tamaño colosal para los que no pensamos igual al ventrílocuo, defensor de la constitución decimonónica creada por la dupla de Miguel A. Caro y Rafael Núñez (1885).

El MOIR Y LA RAZÓN VERDADERA PARA NO VOTAR POR PETRO

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
Junio11 de 2018

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (Moir), liderado por el Senador Jorge Robledo y el comentarista de radio Aurelio Suárez, ha decidido en la actual coyuntura electoral votar en blanco, a diferencia del resto de organizaciones llamadas de izquierda o de centro izquierda que, por primera vez en la historia de Colombia, compiten con gran posibilidad de triunfo, voto a voto, por la presidencia de la República contra todas las expresiones de la derecha, lideradas por el Senador Álvaro Uribe y el candidato Iván Duque.

En primer lugar, aclarar que este grupo nacido a principios de los años 70, se autodenomina un partido marxista leninista, pensamiento Mao Tse-tung y dentro de su programa tiene consignado como objetivo inmediato la “revolución de nueva democracia”, algo parecido a las alianzas de Mao con otros sectores de la China de ese entonces, pero liderado por el partido comunista. El Moir, como casi todos los demás sectores de la izquierda marxista nacidos por esa época, se considera la vanguardia de la revolución colombiana.

Dicho lo anterior, miremos entonces porqué ahora que se presenta la oportunidad de colocar en el solio de Bolívar un representante de la izquierda, por primera vez en la historia, el Moir se niega a votar por Petro. En primer lugar, porque Petro jamás se ha declarado marxista leninista, lo que lo hace un izquierdista poco fiable a los ojos de los “verdaderos revolucionarios” del Moir. Por otro lado la constitución del 91 jamas ha sido de el agrado de esa agrupación, tanto, que fue la única que no participó de tal convocatoria.

Gustavo Petro el candidato de la Constitución de 1991.

Por: Mauricio Vargas González

Gustavo Petro es el candidato de la Constitución de 1991, una carta de derechos, libertades y garantías, escrita a varias manos por las distintas expresiones políticas de este país, emanada directamente de la voluntad ciudadana.

Es el único candidato que recoge la tradición democrática y republicana de toda la historia de Colombia. Reivindica a Rafael Uribe Uribe como un luchador contra el autoritarismo de la Constitución de 1886, a Alfonso López Pumarejo como un constructor del Estado de Bienestar y a Jorge Eliecer Gaitán como batallador de la justicia social.

No parte de modelos foráneos de derecha o de izquierda, se basa en nuestras propias raíces como nación, en nuestras vicisitudes, contradicciones y esperanzas desde que el sabio José Celestino Mutis emprendió la Expedición Botánica junto a los universitarios, donde el estudio de la naturaleza desembocó en una nueva forma de ver el mundo, de nuestra relación con el medio ambiente, de las ciencias naturales cuyo objeto de estudio representa aquel misterio infinito e insondable en el cual el hombre queda absorto y por tanto excitado a descubrir cada uno de sus resquicios, hasta las relaciones entre los mismos hombres, que deben basarse en la plena igualdad de derechos y deberes, sobre los cuales no hay derecho divino, ni jerarquías basadas en la autoridad más que en las leyes.

Sus propuestas no se salen del marco de lo que define los principios de la Constitución de 1991, el cumplimiento del Estado Social de Derecho: prosperidad general, participación ciudadana en las decisiones políticas, la convivencia pacífica, el orden justo basado en las normas, la garantía de los derechos fundamentales como la salud, el trabajo y la educación.

Jorge Eliecer Gaitán reactivado y reactualizado, 1948-2018.

Por: Esteban Morales
Historiador

El pasado 9 de abril de 2018 se conmemoraron 70 años del lamentable y aun irresuelto magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán (1898-1948), uno de los más importantes líderes políticos de nuestra historia y uno de los oradores más electrizantes que ha tenido Colombia, cuando los políticos sabían pronunciar discursos, además de robar y dormir en las plenarias como algunos ineptos lo hacen hoy. Gaitán hace parte, junto a Rafael Uribe (1859-1914), de un binomio o una trayectoria, que constituye una tendencia histórica que debe ser reactivada y estudiada por una razón fundamental: estructuralmente nuestro país sigue teniendo graves problemas socioeconómicos que no se han resuelto y cuyas consecuencias lo continúan atormentando hoy como ayer, siendo imprescindible cortar ese lastre desastroso y perjudicial, que es como una pesadilla circular y reiterativa. Y es que en “la democracia más estable de América Latina” la transformación social entre otras cosas, es inviable, imposible e inconcebible. La “gente bien” tiene las prerrogativas de la democracia y las “mayorías” deben mirar al piso porque su protesta es subversiva, ilegitima y levantisca. Y si se expresa la voluntad de cambiar ese estado irracional de cosas, se nos acusa de “odio de clases”, cuando está demostrado por tres décadas de una bochornosa y apresurada Apertura Económica, y de gobiernos que buscan “la inversión extranjera” y el establecimiento de reformas fiscales no progresivas, que lo que se necesitan son cambios estructurales, no paños tibios y medias tintas, que alborotan el polvo si mover nada. Y no hablamos de una revolución comunista, algo anacrónico a todas luces, hablamos de unos cambios democráticos, de aplicar la constitución del 91, de construir un país menos desigual y consolidar el postconflicto.

Pero la reactivación de Gaitán, no se trata solamente de agasajos y conmemoraciones vacuas. Es ante todo desde su parábola vital, desde sus propias contradicciones y desde sus escritos que debemos partir si queremos navegar en su legado y conectarlo con el presente, 70 años después de su vil asesinato y el de muchos compatriotas en medio de la violencia política liberal-conservadora que desde los años 30 se venía presentando, pero que tuvo en la fatídica fecha del 9 de abril un acelerador innegable y unas consecuencias desastrosas para el país.

Petro es sinónimo de cambio social y esperanza política…

Por: Esteban Morales
Historiador

Gustavo Petro, con todas sus particularidades (negativas y positivas), representa algo central en la coyuntura política actual: el cambio, y aunque puede ser traumático o impredecible, es cambio, al fin y al cabo, palabra poco conocida en la historia política colombiana, pero que tiene una importancia central en sí misma. Es precisamente eso lo significativo de Petro, que en el fondo representa la única propuesta que busca un cambio real o estructural, por llamarlo de otra forma. Ese cuento de que la oposición debe estar haciendo control a los de siempre, mientras abusan y desfalcan, roban y desinforman, no es cuerdo ni verídico; la oposición también puede alternar en el poder, cambiar y hacer las cosas mejor. Gustavo Petro representa esa oposición, oposición a las mismas prácticas de siempre, a esos que hacen doctorados rimbombantes (cuando los hacen en realidad) y luego vuelven al país a ocupar un puesto digno de sus antepasados, a esos que nunca han tenido contacto con lo popular y cuando lo hacen manifiestan un desprecio y una simulación imposible de disimular, a esos que administran el país por herencia y por apellido, a esos que llaman indio, negro, provinciano o plebeyo al compatriota, a esos que quieren gobernar al país como lo hacían sus antepasados hace medio siglo.

A eso se opone Petro y eso encarna su discurso, su trayectoria política, su forma de ver los procesos y sus reivindicaciones, razones valiosas en sí mismas. ¿Odio de clases? No señor Duque, es justicia de clases, equidad y oportunidades en un país que debe renovar las bases de la democracia real y visible. Ese cuento de hadas de que todos progresamos juntos sin cambios de verdad, es un atropello a la realidad. Toca chutar la pelota, posponer las transformaciones y variaciones, dejarlas para luego, el pobre debe esperar siempre, acusado de su misma miseria. Lo malo de esa espera, es que la clase política lo hace desde un crucero o desde una hacienda, mientras el hombre de a pie lo hace con añoranzas, necesidades y padecimientos. Son las gentes comunes las que deben dejar el miedo y propiciar el cambio, porque no son rebaños, son sujetos activos, son ciudadanos con capacidad de dirigir.

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