Opinión

Elecciones, encuestas, candidatos y el mínimo

Diciembre 12 de 2017

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ

Una vez conocidos los candidatos de Coalición Colombia y del Centro Democrático, miremos entonces que puede venir en materia de elecciones. Lo de Iván Duque estaba cantado, por todos los lados se sabía que es el hombre de Uribe, y el que mejor marcaba en la encuestas. Lo de Sergio Fajardo si es sorpresivo, pues la forma de elegir el representante de esa alianza era uno de los escollos que impedía tomar decisiones y que produjo la crisis de la semana pasada con las declaraciones de Claudia López, pues no había consenso sobre encuesta o consulta. Primó la sensatez, creo, pues Robledo y Claudia tenían poca posibilidad, aun en una consulta, de derrotar a Fajardo.

Nunca antes se había presentado tal explosión de candidatos, de tantos matices y colores, lo que lleva a pensar, en principio, que es algo bueno para los colombianos, tener tanto de donde escoger. Pero también, por otro lado, se evidencia la decadencia y desprestigio que acusan los partidos. Lánguida, por decir lo menos, fue la votación que sumó el partido liberal en su consulta. Algunos opinan que fue un error dejarse contar y, de contera, quedó dividido. Cambio Radical, el partido de Vargas Lleras, huele tan mal, que su fundador y candidato lo hizo a un lado para tratar de parar su descenso en las encuestas. El candidato del Polo no registró más de un 3% en las encuestas y su partido acusa debilidad después de varias purgas en tan pocos años de vida. Los de la U no tienen candidato y, peor aún, no saben cómo parar la desbandada hacia otras banderías de sus afiliados. El CD aparentemente figura como el más cohesionado, pero su jefe Uribe tuvo que abrir la lista al senado por que no logró poner de acuerdo a los candidatos. Y en la recta final para escoger candidato presidencial han aparecido grietas y distintas corrientes. Y del conservatismo, ni se diga, un partido adicto a la mermelada desde que soltaron el poder con Pastrana. Están deshojando margaritas para ver con quien se casan a la presidencia.

Dios mercado

Por: Teresa Consuelo Cardona (*)

El mercado, como los dioses, necesita seguidores obedientes, sumisos y mansos; personas que se encuentran, comparten y departen para justificar y legitimar sus consumos. Necesita que la gente crea en que está haciendo lo correcto y que si no lo hacen, su vida estará vacía.

Esto de que la comunidad haya aceptado tener dioses que resuelvan por ellos, que tomen sus decisiones y a los cuales se les obedezca ciegamente, ha sido aprovechado de múltiples maneras a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Pero nunca, como ahora.

Saber que la gente es proclive a aceptar los designios de fuentes intangibles e invisibles, ha ayudado a que se consoliden fuerzas invencibles, alojadas en el subconsciente colectivo. La mayor fuerza inmaterial de nuestros días, pese a los siglos de dedicación de sus seguidores, no es Dios. Es el mercado. De él se habla como si se tratara de un poder irrefutable. Como si existiera porque el cosmos le hubiera dado un lugar preponderante. Como si fuera un espíritu divino. Una esencia inmortal. Un ser supremo omnipotente.

El mercado, como las religiones, tiene intermediarios ante el todopoderoso, que son quienes se enriquecen. Hay un concepto clásico de mercado en el que se nos enseñó que debe haber libre competencia entre quienes nos ofrecen un producto, una salvación ante nuestra pequeñez, un lavado de activos pecaminosos.

Gracias, Francisco

Por: Jaime Vargas Ramírez
13 de septiembre de 2017

Gracias Francisco, por los 5 días que nos regaló a los colombianos. Porque dejamos de escuchar malas noticias, porque los encumbrados dejaron de aparecer en las pantallas, los pícaros y los corruptos dejaron de ser celebridades esos días, y muchos políticos, que se creen líderes, dejaron de trinar tanto. Hasta bajaron los homicidios. ¡Qué alivio fueron estos días!

Gracias por dejarnos mensajes claros y firmes contra los violentos, los corruptos, los narcotraficantes, los banqueros, los politiqueros y contra curas torcidos, es decir, contra los duros de corazón y alma podrida; “Hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos”.

Gracias por recordarnos la cizaña que todos llevamos en nuestro corazón.

Gracias por sus piropos a esta sufrida nación que nos ayuda a ver la otra cara de la moneda; “Colombia es una nación bendecida de muchísimas maneras; la naturaleza pródiga no solo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad”.

Ningún mensaje es inocente: Comunicación y fe en la visita pastoral.

Por: Héctor Delgado*

La visita del Papa Francisco a Colombia es de carácter político. Eso se infiere después del mensaje del pasado 4 de septiembre en el que destaca que: “la paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla. Una paz estable, duradera -subrayados del autor- para vernos y tratarnos como hermanos, nunca como enemigos. La paz nos recuerda que todos somos hijos de un mismo padre, que nos ama y nos consuela".

Enmarcada en el lema “Demos el primer paso”, la visita ha sido un fenómeno mediático en cuyo interior se conjugan mensajes de reconciliación y fe como una manera de neutralizar o matizar cualquier accionar político, en especial los ataques de una oposición que, pese a comulgar y asistir a misa cada domingo, respeta (todavía) la jerarquía de la Iglesia Católica.

Sin embargo, era cuestión de horas para que la visita saliera del clóset. Después de la declaración de Francisco, el senador y expresidente Álvaro Uribe remitió una carta en la que manifiesta los “reparos” -entrecomillado del autor- con respecto al Acuerdo de Paz, lo que contrasta con el mensaje de “conciliación” escrito tan solo una semana atrás en su cuenta de Twitter.

También a estas horas, el destituido procurador Alejandro Ordóñez sale en el espacio radial de Vicky Dávila en W, a sumar fuego en lo que respecta a la llegada de una figura que, pese a su carisma, es resistido por sectores conservadores de la Iglesia Católica.

LOS GERENTES DE GERENTES (1)

Por Andrea Guzmán.
Desde Estrasburgo

¡Ave María!, sin duda alguna, tenemos una amplia gama de gerentes dotados de las más excelentísimas experiencias del sector privado, ese que vislumbra rentabilidad, y utilidad financiera que con el apoyo y liderazgo de mi estimado Alcalde y con la bendición de Vargas Lleras, desarrollará en cada una de las secretarias del distrito, inversiones, sí señor, pues seremos esa metrópolis llenita de negocios, comercio y plata.

Este tema me ensancha el corazón, y me agolpa el orgullo cachaco. Desde la apertura económica en 1990 con Andrés Pastrana de Alcalde, no se escuchaba gabinete de tan alta alcurnia. Para ustedes y para mí, llegaron los salvadores de Bogotá luego de tanto rojo comunista, y gritón.

Los gerentes que desde siempre y para siempre nos acompañarán son:

El Gerente Gold: Miguel Uribe Turbay, guiado por el espíritu de la privatización, ha tenido los pantalones para denunciar que eso del cambio climático es un invento amañado del tal Petris. Nuestro Gerente Gold, ha firmado cuanto papelito le pasan, como el concepto administrativo que juzgó a Rosa Elvira Celi(2) ; claro, él si entiende de lo que habla mi presidente cuando se refiere a la Ley antitrámites.

Sobre la revolución Colombiana y el contexto Latinoamericano.

Por: Mauricio Vargas González.

Pongo en consideración estas reflexiones para el debate, para corregir ideas propias y para aportar a la visión de otros luchadores sociales y agentes políticos de cambio.

En la revolución colombiana a diferencia del “Castrochavismo” de Venezuela, no se trata de una subversión del orden social en el sentido de un levantamiento de los pobres y las clases más humildes -que en el marxismo se les ha llamado las ‘Las masas urbanas empobrecidas’- en contra de las clases altas y medias-altas, para subvertir los privilegios y el orden social y empresarial sobre los cuales se erigen.

Décadas de ‘Conflicto Armado’ y violencia política dieron al traste con la configuración de una corriente social y popular pro-cambio y pro-transformación social. Así mismo este torbellino de belicismo y terrorismo generó una contra-corriente y una contra-revolución de las clases más reaccionarias de la sociedad, Terratenientes y Narcotraficantes unidos, que absorbieron ‘la clase política’ y que se tomaron las regiones, apropiándose del ‘Estado local’ y del presupuesto público.

En Colombia se trata de una revolución democrático-pequeño-burguesa, donde se amplíe la democracia y la participación ciudadana, se fortalezca lo cultural, se gane terreno en la protección del medio ambiente, se proteja la maltrecha educación pública y se fortalezcan espacios de decisión: Esto tiene que ver con la descentralización, mayor autonomía administrativa en los municipios para el manejo de recursos y un fortalecimiento de los organismos de control con más recursos, mayores competencias y mayor visibilidad mediática.

El club de los bloqueados

Por: Jonás Vergara.

La cuenta de Twitter del senador y expresidente Álvaro Uribe da de qué hablar por los bloqueos realizados a figuras políticas colombianas.

En una salida a medios, el negociador del Acuerdo de Paz, Humberto De La Calle informó de la acción del senador en la popular red social.

Lo que pasaría como una anécdota más en el panorama político, terminó siendo un movimiento viral en el que otros opositores al senador reportaron, a través de pantallazos, los bloqueos del senador.

Algunos, en tono de broma como el Ministro para el Postconflicto, Rafael Pardo; otros en tono de denuncia, como el del exdirector del DAS, Ramiro Bejarano, y algunos más que oscilaban entre la ironía y cierta dignidad por “merecer la atención” de semejante figura.

Sin embargo, esto no quedó en anécdota. Al momento, el antiguo director de Twitter Colombia y “empresario digital”, Diego Santos, hizo un clip sobre el tema que divulgó a través de su arroba.

Mientras que De La Calle buscó réditos políticos al utilizar su bloqueo como ejemplo para su campaña en Twitter: #PlanNacionalDeLaValeriana.

Maten al tirano

Por Jonás Vergara *

Las redes sociales y los medios de comunicación de Colombia han hecho eco a la última columna de Abelardo De La Espriella en la que incita al asesinato del presidente venezolano Nicolás Maduro.

No es de extrañar que De La Espriella llame la atención en los medios. Sus declaraciones altisonantes, además de sus apariciones públicas en defensa de personajes cuestionables, funcionan como un medidor de rating para éstos que, al prestarse como altavoz para sus actuaciones, “legitiman” sus intenciones como figura pública: adalid del derecho y opinador de vanguardia.

Su última salida al escenario hace un llamamiento al tiranicidio, invocando argumentos históricos que darían razón a las ideas que esboza en la columna; para esto, llega hasta 1598 para dar legitimidad a sus pretensiones.

Al ser inquirido por las “razones filosóficas” de su columna, De La Espriella invoca la obra de la que extrae la idea polémica, es “De rege et regis institutione” o Sobre el rey y la institución real (1598), escrita por Juan de Mariana, cuya afirmación principal es justificar el asesinato del tirano si éste eleva los impuestos sin justificación, expropia los terrenos de los propietarios o impide la reunión del parlamento para el libre debate de las ideas.

De acuerdo a lo anterior, el tiranicidio fue la causa por la que los asesinatos de monarcas como Enrique III y Enrique IV en Francia eran justificados, dadas las acciones que emprendieron en contra de los intereses del soberano.

De Pacificador a Enemigo acérrimo de la Paz. Por una fuerza que transforme Colombia.

Por: Mauricio Vargas González.

De pacificador que llevó a la guerrilla hacia el repliegue y que desmovilizó a los paramilitares –una desmovilización parcial, turbia, cuestionada- al acérrimo enemigo de la paz, Uribe será recordado, no ya como el presidente de la seguridad y la concordia sino como el ex-presidente mezquino que le puso todos los palos en la rueda a la paz de un país que ha sufrido por más de cinco lustros los desgarradores efectos de un conflicto armado que desplazó a seis millones de colombianos y en el cual murieron 218.094 compatriotas, 82 por ciento, civiles. (1) Mientras Santos, con Nobel de Paz en mano, ahora se esfuerza por sacar adelante la reglamentación de los acuerdos con el respaldo del Partido Liberal, y demás partidos de la Unidad Nacional, además del respaldo de la ciudadanía y de partidos políticos alternativos y organizaciones sociales.(2)

La lucha armada jamás fue el camino para las transformaciones sociales. La ‘combinación de las formas de lucha’ fue criticada por Francisco Mosquera desde finales de los sesentas.
Hoy presenciamos la oportunidad histórica para la autocrítica y la debida corrección. A su vez esta aventura bélica generó la más terrible reacción destructora del adversario y clases afectadas, quienes ganaron el pulso y doblegaron la población a base de crímenes de lesa humanidad (3). Por fin podrá haber garantías mínimas para hacer política de izquierda de manera sana y mediante ideas únicamente.

El dominio del paramilitarismo y el narcotráfico absorbió el poder local y regional remplazando las viejas élites tradicionales, gamonales y gremiales, reconfiguró la composición de clases (4) mediante una transformación de la economía, la apropiación de los recursos del Estado y el auge de las rentas ilegales como la producción y refinamiento de cocaína. Dieron al traste con el mandato de descentralización y democratización promulgado por la Constitución de 1991, toda vez que los espacios, nuevas herramientas y la apertura que ha proporcionado la Carta -en su gran mayoría y de manera significativa- han sido tomadas por estas fuerzas oscuras para beneficio propio.

NO MÁS DE LO MISMO

Jaime Vargas Ramírez
Junio 9 de 2017

No más de lo mismo, es lo que esperamos los colombianos cada que elegimos presidente y otros cargos de elección popular. Y siempre, cada 4 años, hay frustración y desilusión por que los candidatos no cumplen con lo que prometen. No hay verdadera solución a los más variados y complejos problemas que nos aquejan. La corrupción, la violencia, la desigualdad, la injusticia y la pobreza, campean a lo largo y ancho del territorio nacional.

La mitad de los habilitados para votar no lo hacen porque no creen en los políticos, ni en los partidos, ni en las promesas. La otra mitad de la mitad que vota, comprados por la mermelada de una maquinaria electoral tradicional -bien aceitada desde los tiempos del Frente Nacional-, votan por los mismos de siempre. Y queda un voto de opinión o independiente, que trata de acertar votando por algunos candidatos decentes, que los hay, tanto de izquierda como de derecha, vale decir.

En ese contexto, la izquierda, tradicionalmente oposición, tampoco acierta en dar soluciones, pues parece acomodada desempeñando esa función desde 1930 que nace el Partido Comunista. Después de muchos años, de ires y venires, de la aparición y desaparición de infinidad de corrientes, de aciertos y de errores, -porque de los horrores que respondan los armados- toda la izquierda con sus matices, no logra encontrar las llaves para entrar a la Casa de Nariño.

Las tesis de abril: de Lenin a las Farc

Por: Jaime Vargas

A comienzos de abril de 1917 y luego de siete días de viaje en un tren que lo llevaría de Suiza a Rusia, Lenin esbozaba ante sus partidarios y simpatizantes las tareas del momento en las llamadas Tesis de abril. Tesis que lo llevarían al poder, en hombros de obreros, soldados y campesinos pobres sublevados y organizados en los soviets.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, soldados y campesinos, los convertiría en motor y centro revolucionarios que, dirigidos por los bolcheviques, crearían un nuevo tipo de Estado.

Con la abdicación del zar Nicolás II se constituyó un primer gobierno provisional, pero los trabajadores seguían en las calles, seguían organizando comités, huelgas, nombrando representantes para el soviet, los campesinos empezaban a tomar la tierra y los soldados se negaban a pelear, los soviets se convierten en un verdadero contrapoder.

Frente amplio del Uruguay

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Quizás la experiencia unitaria más prolongada de la izquierda en Latinoamérica es el Frente Amplio (FA) del Uruguay. Iniciada en 1971, en pleno auge del movimiento popular, sobrevivió a los embates de una cruenta dictadura militar y lleva hoy tres victorias en línea desde el 2004, año en que el médico Tabaré Vázquez ganó la presidencia, rompiendo la hegemonía bipartidista de blancos y colorados, que dominaron la escena política uruguaya desde 1836.

La llegada al gobierno nacional del FA, no fue, sin embargo, un acontecimiento brusco, sino un proceso de crecimiento electoral paulatino y sistemático desde 1971, interrumpido sólo por la dictadura cívico-militar que gobernó el país desde 1973 hasta comienzos de 1985, cuando se restituyó el régimen democrático con el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti.

El éxito obtenido por el FA ha sido objeto de una variedad de explicaciones desde la academia uruguaya. Algunos analistas sostienen una tesis demográfica. Según ésta, el crecimiento electoral del FA reflejaría una tendencia de cambio generacional en el voto, es decir, existiría una correlación positiva entre voto al FA y nuevos votantes. Otros mantienen la tesis de la moderación ideológica o moderación programática, que unida a una política amplia de alianzas llevaron al FA a ubicarse más hacia el centro del espectro político, con la consiguiente ampliación de sus bases electorales. Otra más sostiene que el triunfo del Frente Amplio estaría vinculado al “agotamiento” de la representación de los partidos tradicionales y a un desplazamiento del electorado uruguayo hacia la izquierda.

El ocaso del Polo

Por: Jaime Vargas Ramírez
22 de abril de 2017

Con la renuncia de Clara López al Polo Democrático Alternativo, PDA, se confirma el declive del frente de izquierda que inició en el 2003 como alternativa política y esperanza para millones de colombianos.

Luego de transitar por un sistema bipartidista excluyente y de la intensificación del conflicto armado, en Colombia surgió una izquierda que rompía con la doctrina de la combinación de todas las formas de lucha. A la vez que el conflicto armado y el neoliberalismo produjo la derechización de amplios sectores, una nueva izquierda democrática, - producto en parte de la reforma política de 2003- hizo aparición en el panorama político.

El Polo Democrático Independiente (PDI) obtuvo la personería jurídica el 24 de julio de 2003 luego de que diferentes vertientes de la izquierda decidieran unirse para darle batalla al gobierno de Álvaro Uribe. En octubre de ese mismo año eligió a Lucho Garzón como alcalde de Bogotá con casi ochocientos mil votos. Por primera vez, el segundo cargo electoral más importante del país quedaba en manos de la izquierda.

Sin lugar a dudas, la Constitución del 91, el gobierno autoritario de Uribe, y un conflicto interno sin salida y degradado, contribuyeron a la aparición de una izquierda democrática que se unió para enfrentar los retos planteados por una especie de primavera latinoamericana que encarnaban gobiernos de centro izquierda en diferentes países de la región.

#NacimosParaVencer

Por: Mateo Villamil Valencia

MANIZALES.-Hace un par de semanas Oxfam Colombia me invitó a dar una charla sobre juventud, política y resistencia en Bogotá, la capital del país. A mi lado, también como ponente, tuve la fortuna y el placer de contar con un zorro viejo de la investigación social en Colombia: Fabián Acosta del Observatorio de Juventud de la Universidad Nacional. Nos habían convocado a los dos para dar a conocer nuestra lectura del momento histórico que vive nuestro país a un grupo de jóvenes venid@s de todo el territorio nacional. Movimientos estudiantiles, étnicos y campesinos que venían del altiplano cundiboyacense, las montañas del Cauca o los bosques de Casanare. Muchachas y muchachos del Chocó, del Tolima, de todas partes. Experiencias de resistencia fresca y poderosa.

Mi intervención empezó y acabó como se espera de mí. Nací en un país de América Latina en guerra y fui expulsado junto a mi madre hacia España, como cientos de miles de colombianas exiliadas económicamente a principios de siglo. Estudié el colegio y la universidad, crecí y hasta me casé entre el país ibérico, Francia y los Países Bajos. Recibí la influencia académica y cultural de una generación que ha tenido que esperar cuarenta años para recuperar su dignidad, tras una “transición democrática” en la que su voz y su dolor fueron siempre silenciados, menospreciados, olvidados.

La marcha de la derecha

Por: Jaime Vargas Ramírez
Abril 6 de 2017

La movilización realizada el primero de abril por las fuerzas del NO, constata, una vez más, que el uribismo y sus nuevos socios, han graduado a Santos y las Farc, como sus enemigos a derrotar en mayo del año entrante. Nada nuevo por este lado de la política. Santos traidor, y las narcoterroristas Farc, son el motivo central del accionar de la extrema derecha.

Ambos “demonios” constituyen el centro de ataque de la propaganda de una derecha fortalecida y dispuesta a todo. La marcha fue citada, hábilmente, contra la corrupción, pero en los discursos, consignas, gritos, pancartas e insultos, se evidenció la verdadera motivación: ganar la Casa de Nariño para echar atrás los acuerdos de paz y de paso evitar que la justicia pose sus ojos en empresarios y políticos que financiaron la guerra.

Puede decirse que el plebiscito del pasado 2 de octubre galvanizó, alrededor de Uribe, todas las expresiones de la ultra derecha colombiana. La votación victoriosa por el NO representa el inicio de la marcha del conservatismo - de viejo y nuevo cuño- incluidos fanáticos religiosos y ex de toda laya; ex presidentes, ex procurador, ex parlamentarios, ex sicarios, ex convictos, para habitar de nuevo la Casa de Nariño.

Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

El derecho al delirio (1) o la primavera colombiana.

Por: Carlos Eduardo Gálvez Gálvez

Las opiniones se pueden desperdiciar, los respaldos jamás. En medio de ello, lo que no se puede volver una experiencia recurrente es fracasar. En ese sentido, la izquierda democrática en Colombia es experta; una y otra vez se ha equivocado a por el cambio.

Aunque en Colombia la solución a los tantísimos problemas sociales desde el mismo planteamiento va más allá del espejo político, dado a que el asunto está en lo profundo y de que el camino ha sido largo y empedrado para los sectores ajenos al poder, la coyuntura política amerita toda la atención posible. Es el momento de entender que la política, -como lo dijo Bertolt Brecht- tiene que ver con todo y que como ciudadanos llevamos a cuestas las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Qué tal si deliramos por un ratito?, preguntaba Eduardo Galeano. Y si, otro mundo y otra Colombia son posibles. ¿Será una locura?

Convergencia o barbarie

Por: Cristian Ortega.

Hace meses se rumorea la alianza que harán Robledo, Fajardo y Claudia López. Esta de darse, se hará alrededor del tema de la corrupción y podría lograr que los sectores progresistas sean por primera vez en Colombia una opción real de poder. Son muchas las contradicciones que tiene esta alianza, así como los obstáculos que representan los egos de cada uno de los candidatos.

Los ciudadanos cansados de la corrupción y el clientelismo buscarán votar por alguien que confronte al establecimiento y es nuestra tarea decidir si queremos que esa opción sea un gobierno de convergencia que incluya los sectores progresistas o si vamos a dejar que ese deseo de cambio lo materialice el Centro Democrático (CD) quienes vienen trabajando muy de cerca a las comunidades y fortaleciendo su aparato de propaganda. Hay muchos que dicen con orgullo que son del CD y es porque el CD ha hecho un trabajo de base para que sus militantes se sientan orgullosos de su partido.

Jóvenes, busquedas y perspectivas.

Por: Mauricio Vargas González

Mucho se habla hoy en día sobre la necesidad de estudiar, sobre la importancia de tener un buen trabajo, sobre granjearse una buena posición en esta sociedad para vivir con menos necesidades y menos urgencias.
Es casi un dogma religioso, o mejor, todo un sistema informático, la ética del Nuevo Orden Mundial: la competencia neoliberal y el mercado. En esas tres palabras podemos reducir hoy el Zeitgeist o espíritu de los tiempos. Seguir al pie de la letra el recorrido establecido para aquellos privilegiados que pueden estudiar de niños y para quienes pueden costearse la universidad, resulta objetivamente provechoso para asegurar unas mínimas condiciones de seguridad laboral y capacidad de consumo acorde con los estándares posmodernos.

Los jóvenes y la construcción de una cultura democrática en el post-conflicto.

Por: Mauricio Vargas.

El proceso de paz representa un gran avance en la de construcciónde la democracia en Colombia, entendiéndola como la libertad y el derecho de ejercer la opinión y la acción política, esto es, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la posibilidad de realizar proselitismo político con total libertad y en cualquier lugar del país sin censura o coacción armada, un efectivo derecho a la libertad de expresión y al periodismo libre de intimidación.

Páginas