¡OBJECIÓN DE CONCIENCIA AL SERVICIO MILITAR YA!

Por: MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINA

    En momentos de crisis por el COVID 19, y en cualquier otro momento, una confrontación militar con Venezuela impuesta por Estados Unidos significaría un suicidio social, es poner en riesgo de muerte a una generación que tiene por mandato moral sacar adelante el país de la crisis que deviene después de la cuarentena. Por estas razones y porque es un derecho humano abstenerse de matar a otro y por el respeto a la soberanía propia y la de Venezuela, se hace prioritario que los muchachos de los colegios del país conozcan que pueden ejercer Objeción de conciencia, como una forma para no ser obligados a prestar servicio militar.

Soplan vientos de guerra con Venezuela y aunque muchos dirán que son solo perros que se muestran los dientes pero que no se muerden, más vale estar preparados, a que nos cojan desprevenidos; recuerden ese adagio popular que dice “Soldado avisado no muere en guerra” aunque este refrán en Colombia, aplicaría así, soldado avisado o no avisado, también muere en guerra, o termina de falso positivo, pero no es de esto último de lo que pretendo hablarles.

Las alianzas incondicionales de Colombia con los Estados Unidos, que son de vieja data y que poco nos han beneficiado, pondrían al país en un muy posible choque de fuerzas entre Estados Unidos y Venezuela sí o sí, a participar de un conflicto en el que no tiene nada que ver, pero que de modo directo será tan afectado o más que Venezuela, pues al ser el paso de tropas estadounidenses, albergar bases militares norteamericanas y ser el país con el que mayor frontera comparte, los ataques de lado y lado caerían en nuestro país. A esto, sumémosle que los ríos de gente que crearán corredores humanitarios en las ciudades de frontera y el éxodo de venezolanos hacia el interior del país, podría ser más grande del que el actualmente vivimos, lo que devendría en un golpe a la economía demasiado fuerte, para el cual Colombia no está preparado.

Estados Unidos, no respaldará de nuevo a Colombia económicamente. Al final del conflicto con Venezuela, cogerá sus cositas y se irá pa´ su casa ganador o perdedor (esto último muy probable, pues Venezuela puede significarle al país del Tío Sam un segundo Vietnam) y Colombia, por lambona, quedará jodida, pondrá muertos inocentes, sacrificará una generación y no obtendrá ningún beneficio; esto sin contar con que la venganza de Rusia y China, aliados incondicionales de Venezuela, será no sólo contra los norteamericanos, sino contra sus aliados, pues recordemos la nota de protesta diplomática que la embajada rusa en Colombia envío a la Cámara de Representantes y que dice cosas de este cariz:

    “El uso ilegítimo de la fuerza militar contra Venezuela por parte de otros Estados que respaldan a la oposición será interpretado por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia solamente como un acto de agresión contra un Estado soberano y una amenaza a la paz y seguridad internacionales”

En este sentido y desde que el partido de gobierno era oposición y el nefasto Centro Democrático, empezó con el saboteo al proceso de paz de La Habana, se ha hecho necesaria la discusión de nuevo en Colombia sobre la objeción de conciencia al servicio militar. Al respecto, existe la ley 1861 del 4 de agosto de 2017, que dice en su artículo 77:

    “Para ser reconocido como objetor de conciencia al servicio militar obligatorio se deberá presentar solicitud ante la Comisión Interdisciplinaria de Objeción de Conciencia, en la cual se deberá manifestar por escrito o en forma verbal su decisión de objetar conciencia. En la solicitud se expondrán los motivos para declararse objetor. Esta solicitud se entenderá presentada bajo la gravedad de juramento”.

Este párrafo, que contiene una información de vital importancia para los muchachos de últimos grados de los colegios del país, no es mencionado en las instituciones educativas al momento de hablarles de la obligatoriedad del servicio militar. La objeción de conciencia es un tema que el 90% de los pelaos en los colegios no conocen, ni siquiera se imaginan. Continúa la ley:

    Las razones éticas, religiosas o filosóficas que resultan incompatibles con el deber jurídico cuya exoneración se solicita.

Es decir que un muchacho cualquiera, solicitado por el ejército u otra instancia de la fuerza pública, tiene el derecho pleno de objetar el reclutamiento por el sólo hecho de ser nacido en territorio colombiano, esgrimiendo razones de carácter ético o de otra índole. Bastaría entonces con citar el derecho a la vida consagrado en la constitución para que la objeción sea favorable.

De no ser suficiente, dado el carácter autoritario y poco respetuoso de los derechos humanos por parte de los miembros de la fuerza pública, dicha objeción de conciencia puede respaldarse en organizaciones defensoras de derechos humanos, iglesias, ong, entre otras, que respalden y sustenten el derecho que tiene la persona a no presentarse a las filas del ejército.

    Parágrafo. La petición formulada por el objetor de conciencia al servicio militar obligatorio puede ser coadyuvada por organizaciones defensoras de derechos humanos o instituciones de carácter religioso, filosófico u otras de similar naturaleza.

En reciente carta enviada por un grupo de congresistas de la oposición y de algunos congresistas de partidos de la coalición de gobierno con cierta independencia, se le solicita al presidente Iván Duque, entre otras cosas, advertir en el peligro de dar un paso en falso que perjudicaría a Colombia, esto basado en el editorial de El Tiempo del pasado 2 de abril (no del 3, como dice la misiva enviada) que reza:

    “Pero esta lectura optimista adquiere otro matiz cuando se observa, tanto a la luz de la crisis planetaria generada por la pandemia de covid-19, como del manejo que le ha dado Donald Trump desde la oficina oval. Respecto a lo segundo, una cosa es la lucha de los países contra el enemigo común del narcotráfico y otra, muy diferente, la de Trump por conservar los apoyos que le garantizarían su reelección en noviembre. Y, en estos últimos movimientos, ambos asuntos parecen peligrosamente entremezclados, lo que aumenta enormemente el riesgo de un paso en falso que perjudicaría en gran medida a Colombia.

    Sobre lo primero, podría anotarse que una cosa es la crisis de Venezuela en tiempos normales y otra, en días de pandemia: es evidente que las prioridades cambian. La obligación en este momento es enfocar todos los esfuerzos en la tarea de salvar vidas, y para ello se necesita generar un clima de entendimiento y colaboración humanitaria armónica, y no uno de enorme tensión, cuando no de confrontación y caos, que sería camino seguro a una catástrofe colosal”. Editorial del periódico El Tiempo, 2 de abril de 2020 (subrayado agregado).

En este sentido, es entonces necesario blindar a la población joven del país y a los potenciales reservistas de segunda línea y las demás, de la obligación de enlistarse en las filas del ejército en una posible confrontación militar en la que Colombia podría poner la cuota más alta de muertos, pues no veo a los soldados del ejército norteamericano poniendo sus vidas en riesgo a miles de kilómetros de su país, cuando el patio trasero tiene gente “aliada” que puede hacerlo por ellos.

Por otro lado, el ambiente dictatorial de este gobierno, el unanimismo y poco respeto a la constitución y a las leyes de la coalición de gobierno y del gobierno y sus funcionarios, el miedo difundido por Uribe y sus seguidores contra el castrochavismo y el régimen venezolano, y lo emproblemado que está Duque con un embajador narcotraficante y unas elecciones puestas en entredicho, hacen propicio el ambiente para que el ejecutivo permita el tránsito de tropas extranjeras sin el permiso otorgado por el Congreso, ordenado por la constitución, y que requerirá debates y argumentos previos para otorgarlo o negarlo, además de la ratificación del Consejo de Estado.

En momentos de crisis por el COVID 19 y en cualquier otro momento, una confrontación militar con Venezuela impuesta por Estados Unidos significaría un suicidio social, y poner en riesgo de muerte a una generación que tiene por mandato moral sacar adelante el país de la crisis que deviene después de la cuarentena. Por estas razones y porque es un derecho humano abstenerse de matar a otro y por el respeto a la soberanía propia y la de Venezuela, se hace prioritario que los muchachos de los colegios del país conozcan que pueden ejercer “Objeción de conciencia”, como una forma para no ser obligados a prestar servicio militar.

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