Silencio

Por: José Fernando Isaza

Liévano Aguirre, en los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia, narra las torturas infligidas a los cristianos en el Japón en el siglo XVII, cuando se emprendió una persecución contra la religión católica que podía poner en peligro la alianza del poder con el budismo. El budismo no es una religión, sino una filosofía y un modo de vida. La inicial difusión del cristianismo en Japón no tuvo el éxito que logró en América, aquí se apoyó en los ejércitos conquistadores y a sangre y fuego destruyeron las civilizaciones precolombinas; con la infame alianza conquistadores-clero se ejecutó el peor holocausto en la historia de la humanidad.

La tortura del pozo consistía en colgar cabeza abajo a una persona y sumergirla en una alberca con excremento. Para que se prolongara su vida varios días, se le hacía al torturado una incisión en el cuello para bajar la presión de la sangre. Esta demencial tortura se practicó en el siglo XX en Camboya, en el régimen de Pol Pot. Muestra de la perversidad a que pueden llegar los regímenes fundamentalistas, así sean estos de derecha o de izquierda. La intolerancia casi siempre se asocia con una religión o una deformación de esta. La película de Martin Scorsese Silencio, basada la novela de Shusaku Endo, describe la frustrada misión de los jesuitas para llevar su religión al Japón. Los bienintencionados misioneros, ante el sufrimiento por las torturas de los fieles, increpan a Dios por su silencio, no entendiendo cómo abandona a sus fieles. El mismo reproche se le hace por el Holocausto. El teólogo católico Hans Kung, para tratar de explicar lo inexplicable, dice que Dios no evitó estos horrores, no porque no quiso, sino porque no pudo. Dios es infinitamente bondadoso, pero no infinitamente todopoderoso; Kung sacrifica la omnipotencia de Dios por la bondad. Un Dios no puede ser a la vez todopoderoso y todo bondadoso y permitir sufrimientos casi intolerables a la humanidad.

MARÍA CANO… 50 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE

      “Yo era la conciencia de un deber para con la patria esclavizada.
      Y por ella combatimos, no con las armas pero si con las ideas”

      Tomado de la película María Cano

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

María nació el 12 de agosto de 1887 y murió el 26 de abril de 1967 provenía de una familia culta y liberal radical, a la cual pertenecían educadores, periodistas, artistas, músicos y poetas, buenos lectores de los clásicos: Víctor Hugo, Lamartine, Balzac, Tolstoi, Dostoievski y los ilustrados franceses, entre otros. Fue educada en un colegio laico regentado por su padre el maestro Rodolfo Cano, cuya propuesta pedagógica era contraria al confesionalismo tradicional. En su muerte llama la atención que su velación se llevó a cabo, irónicamente, en la casa liberal de Medellín y de allí fue llevada al cementerio de San Pedro en hombros de obreros y líderes sociales y políticos; sus restos continúan hoy en una bóveda del pabellón laico de dicho cementerio.

María Cano escribió y publicó poesía, estuvo vinculada en Medellín al movimiento literario de principios de la década del veinte en el grupo que formaron “los nuevos” y compartió tertulias con Luis Tejada, José Mar, Efe Gómez, Abel Farina, Antonio J. Cano y ocasionalmente con Jorge Zalamea y Luis Vidales entre otros intelectuales librepensadores. Leyó y recibió influencia de las grandes poetisas de América en los comienzos del siglo XX, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini y Alfonsina Storni. Escribió el libro Horizontes y participó en la fundación de la revista Cyrano vocera de una famosa tertulia que se reunía en el café que llevaba el mismo nombre; además publicó artículos en El Correo Liberal de Antioquia utilizando el seudónimo de Helena Castillo.

Venezuela: Qué curiosa es esa “dictadura”

Por: Matías Bosch.

Qué curiosa es la “dictadura madurista” que denuncian Henrique Capriles, Henry Ramos Allup y Julio Borges. Mientras todos los países gobernados por dictaduras han sido fuentes de emigraciones masivas, Venezuela sería la primera que recibe inmigraciones desde un país vecino, como pasa con los colombianos: hay 5.6 millones en Venezuela, el año pasado llegaron 100 mil más y en 2017 ya han llegado cerca de 30 mil.

El gobierno autoritario de Venezuela es tan brutal, que a “la oposición” que sale a “manifestarse” convocada por la MUD no parece quedarle otra que atacar e incendiar el Instituto Nacional de Nutrición, el Metro, un hospital infantil y dispara con armas de fuego a la policía. ¿Sabrán la dignidad con la que tenían que luchar los mayas perseguidos en la Guatemala de Ríos Montt? ¿Se les ocurre a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo incendiar un solo parque de Argentina? ¿Les interesará que en República Dominicana entre el 24 y el 26 de abril de 1984 fueron asesinadas 46 personas y heridas otras 185 (oficialmente mal contadas) a manos de policías y militares, sólo por tratar de conseguir comida y defenderse de la violencia estatal? Curiosamente la jovenPaola Ramírez, que murió este jueves de un balazo en Táchira, no fue asesinada a manos de policías ni “colectivos chavistas” como corre a repetir la gran prensa, sino con un arma que disparaba contra manifestantes oficialistas desde uno de los edificios adyacentes. ¿Qué dice la MUD sobre esto?

El ocaso del Polo

Por: Jaime Vargas Ramírez
22 de abril de 2017

Con la renuncia de Clara López al Polo Democrático Alternativo, PDA, se confirma el declive del frente de izquierda que inició en el 2003 como alternativa política y esperanza para millones de colombianos.

Luego de transitar por un sistema bipartidista excluyente y de la intensificación del conflicto armado, en Colombia surgió una izquierda que rompía con la doctrina de la combinación de todas las formas de lucha. A la vez que el conflicto armado y el neoliberalismo produjo la derechización de amplios sectores, una nueva izquierda democrática, - producto en parte de la reforma política de 2003- hizo aparición en el panorama político.

El Polo Democrático Independiente (PDI) obtuvo la personería jurídica el 24 de julio de 2003 luego de que diferentes vertientes de la izquierda decidieran unirse para darle batalla al gobierno de Álvaro Uribe. En octubre de ese mismo año eligió a Lucho Garzón como alcalde de Bogotá con casi ochocientos mil votos. Por primera vez, el segundo cargo electoral más importante del país quedaba en manos de la izquierda.

Sin lugar a dudas, la Constitución del 91, el gobierno autoritario de Uribe, y un conflicto interno sin salida y degradado, contribuyeron a la aparición de una izquierda democrática que se unió para enfrentar los retos planteados por una especie de primavera latinoamericana que encarnaban gobiernos de centro izquierda en diferentes países de la región.

Río Escondido: ¿realismo social o idealismo?

Por: Esteban Morales Estrada
Historiador

La película mexicana Río Escondido dirigida por Emilio Fernández Romo fue filmada en 1947 (lanzada en 1948 en México) y causó sensación. Fue alabada y criticada por igual, además, se volvió una especie de referente cinematográfico. Fue un éxito en la Unión Soviética y ganó el Premio Ariel a la mejor película mexicana en 1949. En su trama se hace evidente la influencia de la tendencia realista, definida (de forma ambigua e imprecisa según Jakobson) como “una corriente artística que se dio por fin reproducir la realidad lo más fielmente posible y que aspira al máximo de verosimilitud” (1). Sin embargo hay múltiples definiciones de dicho concepto, como la que trae Louis Aragon, extraída de los Estatutos de la Unión de Escritores Soviéticos que define al realismo socialista específicamente (teniendo en cuenta que algunos ven en la película una influencia directa de esta manera de concebir el arte y su influencia en México) como “un método […] que exige del artista una representación verídica, históricamente concreta de la realidad en su desarrollo revolucionario […] que debe combinarse con el deber de transformación ideológica y de educación de las masas dentro del espíritu del socialismo”(2) .

En términos generales, lo que era un debate en la época de Lenin y Lunacharski, respecto al papel del arte en la consolidación de la revolución, se volvió un dogma irrebatible en la de Stalin y Zhdánov con el realismo socialista como política oficial.

#NacimosParaVencer

Por: Mateo Villamil Valencia

MANIZALES.-Hace un par de semanas Oxfam Colombia me invitó a dar una charla sobre juventud, política y resistencia en Bogotá, la capital del país. A mi lado, también como ponente, tuve la fortuna y el placer de contar con un zorro viejo de la investigación social en Colombia: Fabián Acosta del Observatorio de Juventud de la Universidad Nacional. Nos habían convocado a los dos para dar a conocer nuestra lectura del momento histórico que vive nuestro país a un grupo de jóvenes venid@s de todo el territorio nacional. Movimientos estudiantiles, étnicos y campesinos que venían del altiplano cundiboyacense, las montañas del Cauca o los bosques de Casanare. Muchachas y muchachos del Chocó, del Tolima, de todas partes. Experiencias de resistencia fresca y poderosa.

Mi intervención empezó y acabó como se espera de mí. Nací en un país de América Latina en guerra y fui expulsado junto a mi madre hacia España, como cientos de miles de colombianas exiliadas económicamente a principios de siglo. Estudié el colegio y la universidad, crecí y hasta me casé entre el país ibérico, Francia y los Países Bajos. Recibí la influencia académica y cultural de una generación que ha tenido que esperar cuarenta años para recuperar su dignidad, tras una “transición democrática” en la que su voz y su dolor fueron siempre silenciados, menospreciados, olvidados.

La marcha de la derecha

Por: Jaime Vargas Ramírez
Abril 6 de 2017

La movilización realizada el primero de abril por las fuerzas del NO, constata, una vez más, que el uribismo y sus nuevos socios, han graduado a Santos y las Farc, como sus enemigos a derrotar en mayo del año entrante. Nada nuevo por este lado de la política. Santos traidor, y las narcoterroristas Farc, son el motivo central del accionar de la extrema derecha.

Ambos “demonios” constituyen el centro de ataque de la propaganda de una derecha fortalecida y dispuesta a todo. La marcha fue citada, hábilmente, contra la corrupción, pero en los discursos, consignas, gritos, pancartas e insultos, se evidenció la verdadera motivación: ganar la Casa de Nariño para echar atrás los acuerdos de paz y de paso evitar que la justicia pose sus ojos en empresarios y políticos que financiaron la guerra.

Puede decirse que el plebiscito del pasado 2 de octubre galvanizó, alrededor de Uribe, todas las expresiones de la ultra derecha colombiana. La votación victoriosa por el NO representa el inicio de la marcha del conservatismo - de viejo y nuevo cuño- incluidos fanáticos religiosos y ex de toda laya; ex presidentes, ex procurador, ex parlamentarios, ex sicarios, ex convictos, para habitar de nuevo la Casa de Nariño.

¿Y entonces?

Por: Andrea Romero
Desde Estrasburgo

Diferentes medios nacionales e internacionales han narrado la desgarradora historia reciente de Mocoa. Describen la furia de la naturaleza que arrasó con centenares de vidas humanas, animales, pérdidas ambientales, materiales y –pareciera paradójico– de infraestructura, en ese país centralista que se ha dedicado a cimentar las vías que únicamente conducen a la capital del país.

Sí, el tenebroso sucedo tuvo lugar en ese de tantos pueblos de Colombia tan único por su riqueza hídrica, de fauna y flora, la misma que ha sido saqueada y sigue siendo desbastada por la extracción de recursos naturales con defensa de un discurso desarrollista promovido desde algún tiempo atrás.

Es el 5 de Julio de 1991, César Gaviria entonces presidente de Colombia se pronuncia ante congresistas, senadores, secretarios, gabinete presidencial y por último, quizás por términos de importancia, se refiere también a sus electores. Sus palabras son de aliento ante la adopción de un modelo de crecimiento económico y desarrollista: el neoliberalismo (1),

Posconflicto: La ilegalidad de las drogas amenaza la paz

Por: Fernando Guerra Rincón*

      “De la piel para adentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un estado soberano, y los lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país”. Anónimo (1) .

      “Toda adicción es mala, ya sea la droga, el alcohol, la morfina o el idealismo” Carl Jung (2) .

La economía ilegal del narcotráfico ha tenido notoria incidencia en la vida colombiana, alterando el tranquilo discurrir de la república, constituyéndose, de forma muy importante, en el determinador principal de nuestra política exterior: “El problema de las drogas ilegales ha tenido un papel central en la política exterior colombiana durante las últimas tres décadas. El narcotráfico fue el elemento dominante de las relaciones internacionales del país a finales del siglo pasado, hasta que a comienzos de esta década ese lugar fue ocupado por la seguridad. Sin embargo, en la medida en que el narcotráfico alimenta las distintas dimensiones de la inseguridad, sigue teniendo un papel protagónico en la vida nacional y en las relaciones de Colombia con el mundo” (3) . El eje de las relaciones de Colombia con Washington ha sido el narcotráfico y con Venezuela y Ecuador nos ha llevado a niveles de confrontación casi bélicas (4). Con Venezuela, el tema persiste y puede adquirir ribetes dramáticos. La invasión de tropas venezolanas al territorio nacional en Arauca es una abierta y peligrosa provocación. Que puede repetirse. La excusa, el narcotráfico (5).

Las preocupantes actividades financieras de un candidato presidencial ecuatoriano

Por: Mark Weisbrot

Mientras el Ecuador se dirige a la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales el 2 de abril, ha surgido un nuevo escándalo alrededor de los negocios financieros del candidato de oposición Guillermo Lasso. Las acusaciones son serias y extensamente sustentadas en documentos públicos, en su mayoría verificables en sitios web como el Registro Púbico y la Superintendencia de Bancos de Panamá, así como la Superintendencia de Compañías del Ecuador. El periódico que sacó a la luz la historia fue Página/12 de Argentina, con dos artículos de la periodista Cynthia García, publicados en el diario y en su sitio web la semana pasada.

Sin embargo, mientras se escribe este artículo, los principales medios de comunicación internacionales que cubren la elección, así como los grandes medios ecuatorianos de propiedad privada, han pretendido durante una semana que la historia no existe. Esto a pesar que el presidente Correa ha denunciado públicamente a Lasso por sus negocios, llamándolo a renunciar a su candidatura; y que Lasso le ha respondido públicamente sin negar estas acusaciones. Es difícil explicar esta ausencia de reportes desde lo que la mayor parte de la gente consideraría como normas periodísticas.

Carl Sagan y su pronóstico de 1995 sobre los Estados Unidos

Por: Carlos Eduardo Sierra Cuartas
Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín

En la Historia, no son raros los casos de intelectuales que atinan con pronósticos sobre cuestiones sociales, económicas o políticas. Como un primer ejemplo de esto, está el caso de Santiago Ramón y Cajal, máxima gloria científica por antonomasia del mundo hispano, quien vaticinó con suficiente precisión la Segunda Guerra Mundial. En efecto, consignó lo siguiente cuando aún salía humo de los cañones de la Primera Guerra: “Desgraciadamente, cada guerra constituye la causa determinante de nuevas guerras. ¿Quién no prevé, para dentro de quince o veinte años, otro choque formidable entre Alemania y Francia? ¿Qué nación obligada a firmar la paz, antes por agotamiento y cansancio que, por devoción a la justicia, no considera cual territorios irredentos todos los adjudicados al vencedor? […] La única, harto discutible ventaja aportada por la civilización, el cristianismo y el socialismo, consiste, no en la supresión de los conflictos bélicos, sino en el retardo del eterno ritmo de paz y de guerra”. En otras palabras, Cajal demostró con este vaticinio un gran sentido común, máxime que para él era evidente que “el hombre es el último animal de presa aparecido”.

Del mismo modo, Richard Rorty, notable filósofo estadounidense, pronosticó en 1998 la llegada de Donald Trump a la presidencia del coloso del norte. He aquí algunas de sus palabras escritas en ese momento: “El electorado no suburbano decidirá que el sistema fracasó y empezará a buscar a un hombre fuerte por quién votar, alguien dispuesto a asegurarles que, una vez elegido, los burócratas presumidos, los abogados tramposos, los vendedores de bonos de salarios excesivos y los profesores posmodernos dejen de tomar las decisiones”. Hoy, con Donald Trump en la presidencia, esto es un hecho consumado. Por supuesto, Rorty no usó para ello una bola de cristal, sino sus análisis de la fractura de la izquierda sin ir más lejos.

Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

El derecho al delirio (1) o la primavera colombiana.

Por: Carlos Eduardo Gálvez Gálvez

Las opiniones se pueden desperdiciar, los respaldos jamás. En medio de ello, lo que no se puede volver una experiencia recurrente es fracasar. En ese sentido, la izquierda democrática en Colombia es experta; una y otra vez se ha equivocado a por el cambio.

Aunque en Colombia la solución a los tantísimos problemas sociales desde el mismo planteamiento va más allá del espejo político, dado a que el asunto está en lo profundo y de que el camino ha sido largo y empedrado para los sectores ajenos al poder, la coyuntura política amerita toda la atención posible. Es el momento de entender que la política, -como lo dijo Bertolt Brecht- tiene que ver con todo y que como ciudadanos llevamos a cuestas las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Qué tal si deliramos por un ratito?, preguntaba Eduardo Galeano. Y si, otro mundo y otra Colombia son posibles. ¿Será una locura?

La automatización de la producción y la suerte de los trabajadores

Por: Pascual Amézquita
PhD en economía.

Hay una película, del género de ciencia ficción, producida en la URSS en 1939, dirigida por Aleksandr Andriyevsky y conocida en español como Pérdida de sensación.

Trata de unos hermanos, uno de los cuales, con el esfuerzo de los demás, se titula de ingeniero. La que podríamos llamar su tesis de grado consistió en hacer un robot, concebido para aliviar el trabajo en la fábrica donde laboraba uno de sus hermanos. Las órdenes se le daban a través de un saxofón y eran transmitidas por ondas de radio.

Al poco tiempo la magnífica idea se convirtió en la base de una tragedia pues empiezan a despedir trabajadores en la fábrica, el sindicato se divide en torno a lo que deben hacer para enfrentar los robots, los hermanos se pelean… y, para peor, uno de los primeros compradores masivos de robots es el ejército, para enfrentar a los trabajadores.

La lucha y la utopía en el siglo XXI vistas desde Los Miserables de Víctor Hugo.

Por: Juan Orlando Bonilla Peñaloza.

Víctor Hugo y Los Miserables

Sin miedo a equivocarme puedo decir que Los Miserables ha sido la obra literaria mejor librada en sus adaptaciones comerciales. Las diferentes versiones musicales de la novela han tenido bastante reconocimiento en algunas de las principales plazas del teatro mundial (París, Madrid, Nueva York), algunas de sus múltiples versiones cinematográficas han tenido un reconocimiento especial: la versión de 1998 (protagonizada por Liam Neeson, Geoffrey Rush y Claire Danes) se ha transformado en uno de los clásicos del cine de Hollywood y la versión de 2012 fue premiada con tres premios Oscar; esto sin contar las otras muchas versiones teatrales, televisivas y cinematográficas que se han hecho de esta gran novela. Pero, pese a la altísima calidad de las producciones inspiradas en ella, no puede negarse que la novela original tiene un valor agregado: su alto contenido de análisis histórico y drama político.

Víctor Hugo fue un referente tanto en su época como para la posteridad. Nace en 1802 en Francia en una familia de escritores y dramaturgos, a diferencia de muchos autores más bien conformistas, Víctor Hugo se caracteriza por el gran compromiso político de su obra, lo que le vale salir exiliado en 1852. Aun así, logró ser tan representativo como autor, dramaturgo y como ciudadano que fue reconocido a su muerte con un funeral de estado. En su novela más representativa, Los Miserables, podemos ver personajes complejos, cuyo actuar esta guiado, más que por una idea de “bien” o “mal”, por la dureza de las circunstancias, también es característica la constante reflexión sobre la historia de la nación francesa y la relación directa de esa historia con la condición y el drama humano, sin duda un gran clásico universal.

DE LAS NOVEDADES.

Por: Mauricio Botero Montoya.

El caricaturista Thumor dice que la cruzada de Uribe y Ordoñez contra la corrupción es como una marcha de protesta contra la marihuana organizada por el adicto Bob Marley. Los culpables de esa época se están acogiendo a la justicia transicional, es de suponer que abarcará también a las multas de tránsito.

En el uribismo se nota un desinfle por las malversaciones de Reficar y Odebrecht. Ellos disculparon los asesinatos del régimen de su caudillo, llamándolos con eufemismo “falsos positivos”. Pero no han acogido con igual benevolencia los desfalcos, revelan una escala de valores con el dinero al mando y la desilusión es evidente.

Así les ocurrió a quienes disculparon el “desaparecimiento” de tres mil chilenos tras el golpe militar contra Salvador Allende. Los pinochetistas solo entraron en mutismo y desgano al descubrirse que el generalísimo tenía decenas de cuentas en dólares en diversos paraísos fiscales. Asesinos sí pero no ladrones, parece ser el argumento. Las propuestas de Allende se han mantenido, aún por la actual mandataria de Chile, sin el temido fin de la civilización que pronosticaron los golpistas.

UNA MIRADA A CHILE DESDE EL GOBIERNO DE UNIDAD POPULAR HASTA MICHELLE BACHELET

    Con el fin de valorar la experiencia de los gobiernos alternativos en América Latina, Nueva Gaceta ha invitado a un grupo de investigadores a presentar el análisis de los principales hechos de algunos de los países de la región. Esta entrega corresponde a una mirada sobre Chile desde el gobierno de Salvador Allende.

Por: Genaldo Rodríguez Barbosa.

PREÁMBULO

Se tiene como propósito hacer una breve reseña histórica del Movimiento de la Unidad Popular Chilena, su acceso al poder por la vía electoral, su programa, la puesta en marcha, las dificultades, el bloqueo internacional, el golpe de Estado y el desmonte de todo el programa del gobierno de la Unidad Popular y la implementación de las políticas neoliberales por el gobierno de facto, regentado por Augusto Pinochet, hasta el restablecimiento de la democracia, la transición y los últimos gobiernos con sus reivindicaciones sociales más importantes. Esto dentro del contexto de análisis de lo que se ha denominado “los vientos del sur” que se propone observar y exponer qué sucedió con el movimiento latinoamericano y su viraje hacia gobiernos progresistas de izquierda democrática y su posterior crisis y caída, que trajo grandes frustraciones a la esperanza de afianzar estas democracias populares y participativas en alternativa de poder, de gobierno y de desarrollo de este lado del continente, Latinoamérica.

El TLCAN ha causado más daño a México de lo que cualquier muro podría

Por: Mark Weisbrot.

Es poco probable que el presidente Trump pueda cumplir con su sueño de hacer pagar a México por un muro a lo largo de la frontera sur de los Estados Unidos. De ser construido, serán los contribuyentes estadounidenses quienes casi de seguro reciban la factura, que según ciertas estimaciones alcanzaría los 50 mil millones de dólares. Sin embargo, vale la pena dar un paso atrás para ver mejor la economía tras las relaciones entre los Estados Unidos y México, para ver cómo es que la inmigración desde México llega a convertirse en un tema relevante dentro del debate político estadounidense, hasta el punto en que alguien como Trump puede tratar de usarla en su favor.

El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) es un buen punto de partida. Mientras finalmente ha empezado a reconocerse cómo aquellos mal llamados acuerdos de “libre comercio” han afectado a millones de trabajadores en los Estados Unidos, sigue siendo frecuente entre comentaristas tanto liberales como de derecha el asumir que el TLCAN ha sido bueno para México. La realidad contradice enérgicamente semejante suposición.

El río fue testigo: otra novela de los “descalzos”

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

La aparición de la última novela del escritor antioqueño Juan Diego Mejía, Soñamos que vendrían por el mar (Alfaguara 2016), nos da el pretexto para recordar otra obra cuyos protagonistas son los "descalzos"; nos referimos a El río fue testigo de Ángel Galeano. Ambos autores exploran sus propias experiencias como “descalzos maoístas” de finales de la década del setenta y principio de la del ochenta del siglo pasado. Además, en el caso de Mejía la experiencia le dio para una cosecha, que a mi entender podría llamarse la trilogía involuntaria donde se encuentran también las novelas A cierto lado de la sangre (Planeta 1991) y El dedo índice de Mao (Norma 2003), explorando el mismo tema desde miradas distintas, pero que al final representa una sola novela con tiempo y espacio común, diferenciada por los enfoques de la acción. A las tres obras mencionadas nos referiremos en una próxima columna.

Hoy nos centraremos en El río fue testigo de Ángel Galeano. Obra editada por la Universidad de Antioquia en 2003 recrea un gran sueño, el de la entrega de una generación joven, idealista, inteligente, con sentido de pertenencia y sensibilidad social por su patria.

Reforma tributaria y paz: una antinomia.

Por: Esteban Morales Estrada.
Historiador

En el libro Las crisis de las dictaduras Nicos Poulantzas (1936-1979) deja claro algo fundamental para el caso que pretendemos analizar. El marxista greco-francés advierte que antes de señalar los factores externos como culpables de todos los males de un país, conviene matizar las acusaciones y analizar detenidamente los procesos particulares de cada lugar. En definitiva, Poulantzas plantea la preponderancia de los factores internos en articulación constante con los externos, criticando la teoría mecánica y simplista del complot internacional fantasmagórico, cuya ventaja principal es “desviar el examen de los propios errores y, sobre todo, de cerrar los ojos a las coyunturas internas que, precisamente, han permitido a las intervenciones exteriores y al dedo del extranjero ser eficaces”(1) . Conviene entonces analizar la reforma tributaria y entender el porqué de su contradicción con un proceso de paz duradero, mirando los factores internos en conexión con los externos para obtener una fotografía de la situación antinómica que trataremos de ilustrar.

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