Jaime Vargas Ramírez

El MOIR Y LA RAZÓN VERDADERA PARA NO VOTAR POR PETRO

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
Junio11 de 2018

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (Moir), liderado por el Senador Jorge Robledo y el comentarista de radio Aurelio Suárez, ha decidido en la actual coyuntura electoral votar en blanco, a diferencia del resto de organizaciones llamadas de izquierda o de centro izquierda que, por primera vez en la historia de Colombia, compiten con gran posibilidad de triunfo, voto a voto, por la presidencia de la República contra todas las expresiones de la derecha, lideradas por el Senador Álvaro Uribe y el candidato Iván Duque.

En primer lugar, aclarar que este grupo nacido a principios de los años 70, se autodenomina un partido marxista leninista, pensamiento Mao Tse-tung y dentro de su programa tiene consignado como objetivo inmediato la “revolución de nueva democracia”, algo parecido a las alianzas de Mao con otros sectores de la China de ese entonces, pero liderado por el partido comunista. El Moir, como casi todos los demás sectores de la izquierda marxista nacidos por esa época, se considera la vanguardia de la revolución colombiana.

Dicho lo anterior, miremos entonces porqué ahora que se presenta la oportunidad de colocar en el solio de Bolívar un representante de la izquierda, por primera vez en la historia, el Moir se niega a votar por Petro. En primer lugar, porque Petro jamás se ha declarado marxista leninista, lo que lo hace un izquierdista poco fiable a los ojos de los “verdaderos revolucionarios” del Moir. Por otro lado la constitución del 91 jamas ha sido de el agrado de esa agrupación, tanto, que fue la única que no participó de tal convocatoria.

EL ANODINO CENTRO POLÍTICO

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
2 de abril de 2018

Fajardo y De la Calle se reunieron para hablar de la posibilidad de una alianza a destiempo, luego de que cada uno resolviera, de manera diferente, habilitar su candidatura. De la Calle se sometió a las reglas del partido liberal y participó en una consulta que, por la baja votación obtenida, representó más bien un traspiés para a sus aspiraciones. Fajardo se encontró con una invitación de Claudia López y Antonio Navarro para reunirse con Robledo, con el propósito de iniciar un proceso de unidad supuestamente con todas las fuerzas progresistas y democráticas del país, pero echando mano de las encuestas, doblegó a sus contrincantes quienes adhirieron a su candidatura.

El candidato del partido liberal no ha podido despegar, mientras que el candidato de la Coalición Colombia -que tuvo un buen arranque, pues parecía que sería capaz de reunir los diversos sectores que apoyaron la paz- cerró desde un principio la posibilidad de una gran convergencia nacional y aunque las encuestas lo favorecieron por algunas semanas, hoy va cuesta abajo. La consulta del 11 de marzo catapultó tanto a la derecha como a la izquierda y posicionó con fuerza a sus dos representantes. A la luz de los acontecimientos, el anodino centro político, tan apetecido, tan manoseado, parece desfallecer por su falta de carácter e indefinición. De la Calle, con el respaldo de un partido desprestigiado y dividido, no tiene ya ninguna posibilidad de triunfo y huele que los parlamentarios liberales en su mayoría abandonarán el barco para subirse al de Duque, o al de Vargas Lleras. Por eso su tintiada con Fajardo.

Fajardo por su lado no se baja de su pedestal. No quiso consulta con Robledo ni con Claudia López, pues iba arriba en las encuestas. Ahora que no le favorecen, tampoco la hará con nadie, dice que quedan ochenta kilómetros de subida y en ese tramo puede alcanzar a Petro el tóxico, como lo llaman sus amigos. El centro es él, no son las disímiles fuerzas que están por las paz y el progreso con las que podría aliarse para enfrentar a la derecha, que tiende a consolidarse con más facilidad y pragmatismo.

PETRO, UN RETO PARA LA IZQUIERDA Y PARA LA DERECHA

Por: Jaime Vargas Ramírez

Marzo 5 de 2018

Quién iba a pensar, unos meses atrás, que Gustavo Petro estuviera liderando las encuestas a la presidencia. Sobre todo, después de salir magullado pero indemne, de la alcaldía de Bogotá. El intento de revocatoria por parte del nieto de Laureano Gómez, el envión fallido del fanático Ordóñez para expulsarlo de la alcaldía e inhabilitarlo 15 años, las multas fantásticas impuestas por un Contralor de bolsillo del candidato a la presidencia del tristemente célebre Cambio Radical, la rabiosa oposición del Moir y la turbia embestida de la gran prensa, cuyos propietarios son los verdaderos dueños del poder, en vez de achicopalarlo, lo crecieron y lo catapultaron ante la opinión.

Pero no se trata solo de la feroz oposición que ha tenido Petro a lo largo de su carrera política y, en especial, en su administración de la Capital lo que le ha granjeado amores y odios, sino su capacidad de interpretar las ilusiones de una ciudadanía que por años ha sido victima de malos gobiernos. Oposición que en general se fabrica con base en falacias creadas por algunos columnistas y periodistas fletados por el gran capital y, que al final, se les devuelve en contra, en forma de más y más simpatizantes de quien es objeto de matoneo permanente por radio, televisión y redes sociales. Exguerrillero, castrochavista, comunista, populista, etc.

Últimamente diversos periodistas se inventaron un “genial” argumento que machacan insistentemente y con el que tratan, inútilmente, de explicarse su ascenso en las encuestas: que Petro se sabe victimizar muy bien… ¡hágame el favor! Suena muy parecido a cuando en la época del estatuto de seguridad, Turbay Ayala decía que los detenidos políticos se auto torturaban. Ahora, ante la evidencia del atentado en Cúcuta, le echan la culpa al candidato porque polariza mucho.

El populismo y el olvido de Héctor Abad

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
Febrero 26 de 2018

Populismo es una palabra que en la actualidad se emplea de forma peyorativa, para descalificar o insultar a un oponente político. En Colombia se puso de moda en esta campaña a la presidencia y, en general, se está utilizando contra Gustavo Petro desde diversas orillas. Cada cual tiene su versión de la popular palabra; unos quieren indicar demagogia, otros lo asemejan a irresponsabilidad en las propuestas y, en cierta forma, el término está remplazando viejos insultos y descalificaciones utilizados en la historia política en Colombia, como comunista, izquierdista, marxista. Incluso sirve para generalizar o englobar, tanto el “castro-chavismo”, como el “socialismo del siglo 21”. En general, los medios de comunicación, políticos y empresarios, asocian la palabra con algo negativo.

Pero la ambigüedad del término es tal, que líderes latinoamericanos como como Getulio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, Lázaro Cárdenas en México o Juan Jacobo Árbenz en Guatemala, han sido catalogados de populistas. Y más recientemente, los gobernantes de izquierda democrática como Evo Morales, Chávez, Correa, los Kirchner, Lula, también se ganaron el mote en cuestión.

En Roma, en el período de la República, algunos líderes que se opusieron a la tradicional aristocracia y que pugnaban por mejor distribución de la tierra y por una mayor participación democrática, fueron tildados de populistas y combatidos por los optimates, representantes de la nobleza. En la Rusia de las décadas de 1860 y 1870 se conoció el movimiento de los Naródniki, populistas, quienes pregonaban un socialismo agrario sin la dirección de los obreros.

Se armó el todos contra Petro

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ
febrero 9 de 2018

Una vez las encuestas dieron el primer lugar al candidato Gustavo Petro, cundió el miedo en la élite política y económica de Colombia. Hemos visto, oído, y leído a políticos, periodistas, columnistas, empresarios y sacerdotes brincar contra la posibilidad de que Gustavo Petro gane la presidencia de la República. Hasta el Moir, a través de los micrófonos de Blu Radio, bota fuego contra el candidato progresista.

Causa verdadera repugnancia que un subalterno de Jorge Robledo, a su vez empleado del Grupo Santo Domingo (dueños de Blu Radio), emule con recalcitrantes posiciones de derecha en el ataque a Petro. El comentarista de marras quien, con verdadera acritud y amargura, se refiere al candidato progresista, pareciera no haber superado la derrota que Petro le infringió cuando fue candidato del Polo a la alcaldía de Bogotá en el año 2011. O bien, hace parte de su trabajo en la mencionada emisora, aparentar ser de izquierda para cobrar con la derecha. Sin la menor duda, el Moir ya no se expresa a través de Tribuna Roja, ahora lo hace por Tribuna Blu. La política es dinámica, sentenció “Juanpa”.

Gustavo Petro está recogiendo la indignación nacional expresada en las distintas movilizaciones, protestas y paros que ha vivido el país en estos últimos años. La gente humilde y sobre todo la juventud, percibe que Petro puede ser el verdadero cambio en la política colombiana. Paradójicamente es Petro quien interpreta mejor la consigna de Robledo de “no mas de lo mismo con las mismas”. Antonio Navarro y Claudia López, autores intelectuales de la junta Robledo - Fajardo, en busca de un outsider en estas elecciones, menospreciaron a Petro, y éste, sin partidos, sin medios, sin plata, se les creció. Incluso Petro goza de gran simpatía en las bases tanto del Polo como de los Verdes y cuenta con cauda propia.

Elecciones, encuestas, candidatos y el mínimo

Diciembre 12 de 2017

Por: JAIME VARGAS RAMÍREZ

Una vez conocidos los candidatos de Coalición Colombia y del Centro Democrático, miremos entonces que puede venir en materia de elecciones. Lo de Iván Duque estaba cantado, por todos los lados se sabía que es el hombre de Uribe, y el que mejor marcaba en la encuestas. Lo de Sergio Fajardo si es sorpresivo, pues la forma de elegir el representante de esa alianza era uno de los escollos que impedía tomar decisiones y que produjo la crisis de la semana pasada con las declaraciones de Claudia López, pues no había consenso sobre encuesta o consulta. Primó la sensatez, creo, pues Robledo y Claudia tenían poca posibilidad, aun en una consulta, de derrotar a Fajardo.

Nunca antes se había presentado tal explosión de candidatos, de tantos matices y colores, lo que lleva a pensar, en principio, que es algo bueno para los colombianos, tener tanto de donde escoger. Pero también, por otro lado, se evidencia la decadencia y desprestigio que acusan los partidos. Lánguida, por decir lo menos, fue la votación que sumó el partido liberal en su consulta. Algunos opinan que fue un error dejarse contar y, de contera, quedó dividido. Cambio Radical, el partido de Vargas Lleras, huele tan mal, que su fundador y candidato lo hizo a un lado para tratar de parar su descenso en las encuestas. El candidato del Polo no registró más de un 3% en las encuestas y su partido acusa debilidad después de varias purgas en tan pocos años de vida. Los de la U no tienen candidato y, peor aún, no saben cómo parar la desbandada hacia otras banderías de sus afiliados. El CD aparentemente figura como el más cohesionado, pero su jefe Uribe tuvo que abrir la lista al senado por que no logró poner de acuerdo a los candidatos. Y en la recta final para escoger candidato presidencial han aparecido grietas y distintas corrientes. Y del conservatismo, ni se diga, un partido adicto a la mermelada desde que soltaron el poder con Pastrana. Están deshojando margaritas para ver con quien se casan a la presidencia.

El oriente antioqueño y la resistencia civil

Por: Jaime Vargas Ramírez.
Julio 25 de 2017

Tierra bendecida por la naturaleza, pero maldecida por la codicia humana. El Oriente Antioqueño es una de las nueve subregiones en que se divide el departamento de Antioquia, cuenta con una extensión territorial de 7.021 kms², 55 kms² de área urbana y 6.966 kms² rurales. Del área total, el 22.85% corresponde a pisos térmicos cálidos, el 34.8% a pisos medios, el 40% a pisos fríos y el 2.35% a páramos. Comprende 23 municipios y una población actual aproximada de 570.000 habitantes.

Producto del abandono del Estado, de megaproyectos como hidroeléctricas, la autopista Medellín-Bogotá, y el aeropuerto internacional José María Córdova y de su manejo excluyente, emerge un movimiento de resistencia civil que se llamó Movimiento Cívico del Oriente Antioqueño (MCOA). Movilización que abarcó la totalidad de municipios de esa región, donde al fragor de la lucha emergió una nueva dirigencia social y política que fue reprimida a sangre y fuego por la élite política y económica antioqueña. Posteriormente fue azotada por grupos armados que a nombre de ideologías extremas de izquierda y de derecha, quisieron someter a la población.

La región empieza a tener importancia desde los sesenta, con la construcción de las hidroeléctricas de San Carlos, Guatapé, Jaguas, Calderas, Tafetanes y Playas. Hoy, el oriente antioqueño genera el 33% de la energía del país.

Con la construcción de los embalses y la autopista Medellín-Bogotá, ocurrieron los primeros desplazamientos de la población. El casco urbano del Peñol fue trasladado en su totalidad y se dieron inundaciones en otras zonas del mismo. La comunidad se enfrentó a la reubicación en nuevas tierras y a cambios bruscos, tanto sociales como laborales. Llegaron a la localidad maquinaria pesada, numerosos foráneos, se especuló con la tierra y allí ocurrió el primer asesinato contra los que se oponían a los designios del desarrollo y el progreso. Cuenta Humberto León Rivera Galeano en su libro “El Ave Fenix”, donde relata lo acaecido en el Peñol que, “cuando se anunció que se iba a embalsar el pueblo, don Demetrio que era uno de los mayores propietarios de vegas aledañas al río Nare, dijo que no le interesaba vender sus tierras. Esto le valió que el día 19 de octubre de 1.965 sobre las cinco de la tarde, presumiblemente un carabinero que estaba de servicio en la mayoría de Guatapé, lugar en donde estaban las oficinas de EPM, lo matara a tiros en la entrada de su casa. Con este acto se garantizaba que el patrimonio de don Demetrio “se volvería harinas” y los herederos negociarían más fácilmente sus derechos sucesorios con las EPM”.

NO MÁS DE LO MISMO

Jaime Vargas Ramírez
Junio 9 de 2017

No más de lo mismo, es lo que esperamos los colombianos cada que elegimos presidente y otros cargos de elección popular. Y siempre, cada 4 años, hay frustración y desilusión por que los candidatos no cumplen con lo que prometen. No hay verdadera solución a los más variados y complejos problemas que nos aquejan. La corrupción, la violencia, la desigualdad, la injusticia y la pobreza, campean a lo largo y ancho del territorio nacional.

La mitad de los habilitados para votar no lo hacen porque no creen en los políticos, ni en los partidos, ni en las promesas. La otra mitad de la mitad que vota, comprados por la mermelada de una maquinaria electoral tradicional -bien aceitada desde los tiempos del Frente Nacional-, votan por los mismos de siempre. Y queda un voto de opinión o independiente, que trata de acertar votando por algunos candidatos decentes, que los hay, tanto de izquierda como de derecha, vale decir.

En ese contexto, la izquierda, tradicionalmente oposición, tampoco acierta en dar soluciones, pues parece acomodada desempeñando esa función desde 1930 que nace el Partido Comunista. Después de muchos años, de ires y venires, de la aparición y desaparición de infinidad de corrientes, de aciertos y de errores, -porque de los horrores que respondan los armados- toda la izquierda con sus matices, no logra encontrar las llaves para entrar a la Casa de Nariño.

Las tesis de abril: de Lenin a las Farc

Por: Jaime Vargas

A comienzos de abril de 1917 y luego de siete días de viaje en un tren que lo llevaría de Suiza a Rusia, Lenin esbozaba ante sus partidarios y simpatizantes las tareas del momento en las llamadas Tesis de abril. Tesis que lo llevarían al poder, en hombros de obreros, soldados y campesinos pobres sublevados y organizados en los soviets.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, soldados y campesinos, los convertiría en motor y centro revolucionarios que, dirigidos por los bolcheviques, crearían un nuevo tipo de Estado.

Con la abdicación del zar Nicolás II se constituyó un primer gobierno provisional, pero los trabajadores seguían en las calles, seguían organizando comités, huelgas, nombrando representantes para el soviet, los campesinos empezaban a tomar la tierra y los soldados se negaban a pelear, los soviets se convierten en un verdadero contrapoder.

Frente amplio del Uruguay

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Quizás la experiencia unitaria más prolongada de la izquierda en Latinoamérica es el Frente Amplio (FA) del Uruguay. Iniciada en 1971, en pleno auge del movimiento popular, sobrevivió a los embates de una cruenta dictadura militar y lleva hoy tres victorias en línea desde el 2004, año en que el médico Tabaré Vázquez ganó la presidencia, rompiendo la hegemonía bipartidista de blancos y colorados, que dominaron la escena política uruguaya desde 1836.

La llegada al gobierno nacional del FA, no fue, sin embargo, un acontecimiento brusco, sino un proceso de crecimiento electoral paulatino y sistemático desde 1971, interrumpido sólo por la dictadura cívico-militar que gobernó el país desde 1973 hasta comienzos de 1985, cuando se restituyó el régimen democrático con el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti.

El éxito obtenido por el FA ha sido objeto de una variedad de explicaciones desde la academia uruguaya. Algunos analistas sostienen una tesis demográfica. Según ésta, el crecimiento electoral del FA reflejaría una tendencia de cambio generacional en el voto, es decir, existiría una correlación positiva entre voto al FA y nuevos votantes. Otros mantienen la tesis de la moderación ideológica o moderación programática, que unida a una política amplia de alianzas llevaron al FA a ubicarse más hacia el centro del espectro político, con la consiguiente ampliación de sus bases electorales. Otra más sostiene que el triunfo del Frente Amplio estaría vinculado al “agotamiento” de la representación de los partidos tradicionales y a un desplazamiento del electorado uruguayo hacia la izquierda.

El ocaso del Polo

Por: Jaime Vargas Ramírez
22 de abril de 2017

Con la renuncia de Clara López al Polo Democrático Alternativo, PDA, se confirma el declive del frente de izquierda que inició en el 2003 como alternativa política y esperanza para millones de colombianos.

Luego de transitar por un sistema bipartidista excluyente y de la intensificación del conflicto armado, en Colombia surgió una izquierda que rompía con la doctrina de la combinación de todas las formas de lucha. A la vez que el conflicto armado y el neoliberalismo produjo la derechización de amplios sectores, una nueva izquierda democrática, - producto en parte de la reforma política de 2003- hizo aparición en el panorama político.

El Polo Democrático Independiente (PDI) obtuvo la personería jurídica el 24 de julio de 2003 luego de que diferentes vertientes de la izquierda decidieran unirse para darle batalla al gobierno de Álvaro Uribe. En octubre de ese mismo año eligió a Lucho Garzón como alcalde de Bogotá con casi ochocientos mil votos. Por primera vez, el segundo cargo electoral más importante del país quedaba en manos de la izquierda.

Sin lugar a dudas, la Constitución del 91, el gobierno autoritario de Uribe, y un conflicto interno sin salida y degradado, contribuyeron a la aparición de una izquierda democrática que se unió para enfrentar los retos planteados por una especie de primavera latinoamericana que encarnaban gobiernos de centro izquierda en diferentes países de la región.

La marcha de la derecha

Por: Jaime Vargas Ramírez
Abril 6 de 2017

La movilización realizada el primero de abril por las fuerzas del NO, constata, una vez más, que el uribismo y sus nuevos socios, han graduado a Santos y las Farc, como sus enemigos a derrotar en mayo del año entrante. Nada nuevo por este lado de la política. Santos traidor, y las narcoterroristas Farc, son el motivo central del accionar de la extrema derecha.

Ambos “demonios” constituyen el centro de ataque de la propaganda de una derecha fortalecida y dispuesta a todo. La marcha fue citada, hábilmente, contra la corrupción, pero en los discursos, consignas, gritos, pancartas e insultos, se evidenció la verdadera motivación: ganar la Casa de Nariño para echar atrás los acuerdos de paz y de paso evitar que la justicia pose sus ojos en empresarios y políticos que financiaron la guerra.

Puede decirse que el plebiscito del pasado 2 de octubre galvanizó, alrededor de Uribe, todas las expresiones de la ultra derecha colombiana. La votación victoriosa por el NO representa el inicio de la marcha del conservatismo - de viejo y nuevo cuño- incluidos fanáticos religiosos y ex de toda laya; ex presidentes, ex procurador, ex parlamentarios, ex sicarios, ex convictos, para habitar de nuevo la Casa de Nariño.

Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

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