Inocente ser

Por: Jessica Pinzón

Me encuentro disponible ante la adversidad, ella me enseño lo que es recurrir a un abrazo incandescente, a escabullirme en el negro mar de sus ojos, para continuar besando sus manos, mientras el frio me arropaba, cuando las comillas en sus dientes, deslumbraban el pesar de sus acciones.

Acaso soy culpable de querer acapararlo todo con mi piel, sentir el deseo que me provoca su naturaleza erótica, mientras, brillaba sobre mí la misericordia del perfecto ser. Es preciso pertenecer a un solo individuo, sin que la brisa imponga sus celos sobre el delicado perfume que los lirios del campo suele exponer, sí, su llevadera resistencia me hace compadecerla, abrazarla en un eterno consuelo, pero quiero huir de ella, su compaña me anima y me duele, todo al mismo tiempo que el reloj y el saltarín segundero marcan las diferencias que se alojan en mi segunda conciencia.

Al final solo sonreiré, pidiendo su mano embelesada en busca de nuevos aires, en cuanto me encuentre lejos, su corazón descansara.