Inglaterra

«Oh, Jeremy Corbyn…» El giro a la izquierda del laborismo británico

La victoria de Jeremy Corbyn en 2015 provocó un giro a la izquierda en el Partido Laborista. En estos años, Corbyn ha logrado sortear los esfuerzos del ala parlamentaria para retomar el control partidario y atrajo a nuevas generaciones con un discurso más combativo. Aunque los obstáculos son muchos, el corbynismo se ha erigido en un movimiento político y cultural con efectos fuera del laborismo y ha desafiado el poder de la maquinaria política y mediática conservadora.

Por: Richard Seymour

I. El dominio de Jeremy Corbyn (y del corbynismo) dentro del Partido Laborista británico parece inquebrantable. Pero ¿qué es el corbynismo? ¿Es la restauración del laborismo como ala política del sindicalismo? ¿Es un proyecto dirigido a transformar el laborismo en un partido democrático y socialista? ¿Es una socialdemocracia radicalizada? ¿Existe acaso, como algunos desean, espacio para un «corbynismo azul», que combine políticas de izquierda con otras de corte antiinmigratorio y socialmente conservadoras?1

Durante casi cuatro años, la izquierda británica ha estado luchando para decidir cuál es la respuesta a estas preguntas. El proceso se vio oscurecido por la energía que debió destinarse a la defensa del liderazgo de Corbyn. Desde el mismo segundo en que mostró sus aspiraciones, una variopinta asociación de partidarios de Tony Blair, viejos laboristas de derecha, medios periodísticos liberales y tories, académicos hostiles, apologistas de Israel e incluso un extraño grupo de militares emprendió una feroz campaña para debilitarlo y destronarlo. El hecho de haber resistido cada oleada de ataques, un golpe fallido por parte de parlamentarios laboristas y la perniciosa –pero finalmente decepcionante– ruptura llevada a cabo por un puñado de parlamentarios de la centroderecha del partido dice mucho sobre sus condiciones de líder. En todo momento Corbyn se apoyó con serenidad en sus conocidas fortalezas, fundamentalmente en el intenso respaldo de los militantes del partido y el movimiento sindical.

Por ahora, Corbyn está seguro. La base de afiliados del laborismo sigue siendo muy sólida, con más de medio millón de miembros (540.000 registrados a abril de 2018). Para aproximarse a un número tan alto, hay que retrotraerse a antes de 1980, cuando las secciones del partido inflaban sistemáticamente sus cifras de afiliados. Momentum, el grupo de campaña pro-Corbyn, vio cómo sus miembros crecían a 40.000 en 2018. Tras haber reconstruido su caudal de votos en 2017 con una remontada histórica, el panorama electoral del laborismo parece ser relativamente estable pese al clima volátil. Bajo el liderazgo de Corbyn y con un programa de carácter radical según los criterios británicos contemporáneos, el partido se ha recompuesto. Es poco probable que se dé marcha atrás en las políticas incorporadas en la última plataforma laborista –educación gratuita, nacionalización de los servicios públicos, fin de la austeridad, construcción de viviendas sociales y freno al proceso de privatización del Servicio Nacional de Salud–, aun si Corbyn resulta desplazado.

Páginas