LA HISTORIA DETRÁS DEL SUICIDIO DE LA MUJER QUE SE LANZÓ DE UN PUENTE CON SU PEQUEÑO HIJO.

Por: Nuestra Región

Jessy se lanzó con su pequeño hijo del puente de La Variante y la noticia ha sido de interés nacional e internacional.

Hija de una familia de clase media, Jessy tuvo una infancia normal.

Terminó su primaria y bachillerato en su ciudad natal, para luego iniciar estudios en la universidad Cooperativa en dónde estudió administración, que por motivos de maternidad no concluyó. Para esa el 2008, Jessy estaba esperando su primer hijo, fruto de su amor con un hombre que conoció en medios casuales.

En el 2009 dio a luz a May Nicolás, pero enfrentarse sola a su crianza, debido a que su esposo abandono muy rápido el hogar. Ese incidente sumió a la mujer en una depresión constante, la cual logró superar aparentemente con el tiempo.
A pesar de la falta de amor por parte de sus ex, ella siguió insistiendo en recuperar el amor, por lo cual sostenían de vez en cuando encuentros amorosos.

A Jessy le gustaba vivir bien, por eso no dudó en aprovechar la oportunidad de generar ingresos que la pudieran sacar de sus carencias económicas y ofrecerle a su descendencia la vida cómoda a la que estaba acostumbrada.

Toda su vida le tocó sortear obstáculos para que su hijo tuviera todas las posibilidades de una infancia feliz. Para ella lo primordial ante todas las cosas era el bienestar de hijo.

Con sus conocimientos de administración, se dedicó a vender productos de belleza por catálogo desde casa, destacándose como líder regional.

Su pareja muy poco le ayudaba con dinero y su trato para con ella era muy humillante. Dirigía a ella palabras soeces y la maltrataba físicamente según fuentes fidedignas.

Recuerda una amiga muy cercana, que siempre que sostenía una discusión con su ex, un hombre celotípico, le decía cosas como: "Zorra, no sirves para nada, te estás poniendo vieja, basura, nadie te quiere, eres fea, hueles muy mal, perra", y ya se imaginarán lo demás... Llegó a un punto que la presión de este individuo hacia ella era tan grande que constantemente la maltrataba también físicamente y a su hijo, encerrandolos en la habitación sin agua ni comida.

Sin duda alguna ella amaba su pareja, pero él se cansaría de ella muy pronto y se desentendería. Jessy padecía una enfermedad mental y nadie le prestó atención.

A pesar de ser una mujer de buenos sentimientos, como todo ser humano, tenía sus defectos. El más sobresaliente era que le gustaban los lujos y el dinero.

Sus gastos eran incontrolables, tanto que después de la nueva separación, para seguir manteniendo sus caprichos abrió crédito en varias entidades financieras, invirtiendo el dinero en bienes materiales para presumirlos en fiestas y las redes sociales y llenar de comodidades a su hijo May. Comprar compulsivamente calmaba su depresión momentáneamente.

Para ella la apariencia física era muy importante, por lo cual era una amante del ejercicio, la buena alimentación, el maquillaje y la moda. Gastaba en el gimnasio una cuenta mensual y lucia junto a su pequeño lo último en moda y belleza.

Con una belleza esplendorosa digna de las características físicas de la mujer tolimense, tenía muchos pretendientes.
Pronto surgieron problemas financieros y la depresión volvió en ella.
Los créditos en las entidades bancarias habían sido cerrados, para colmos de males se enteró que su ex esposo maltrador había desfalcado también sus cuentas.

Reportada en las centrales de crédito ya no podía acudir más a los préstamos otorgados por los bancos, así que para saldar deudas y suplir los gastos de su nivel de vida y la del niño, presto cuantiosas sumas a los llamados paga diarios, pero, fue peor el remedio que la enfermedad.

Buscó un trabajo aparte del que ella realizaba como consultora independiente de catálogo, pero el sueldo no le alcanzaba para suplir las necesidades, puesto que todo lo estaba destinando a los prestamistas.

A mediados 2018 fue la gota de derramó el vaso. A Jessy ya se le imposibilitaba pagar sus deudas. Los presta pagos la asediaban con amenazas de quitarle sus enseres al igual que también lo hacían las diversas entidades financieras con sus cartas de cobros jurídicos.

Tres de esos pagadiarios se pusieron de acuerdo para presionar a Paola, le decían constantemente: "que si no les pagaban un culo, ellos iban a enviar a los de la motico para que les pagará con la vida, así que tenía dos formas: o les pagaba con dinero y carne, o la mataban a ella y su hijo." Relato alguien cercano a Jessy.

Antes las amenazas, ella decidió pedir ayuda a cercanos, pero hicieron caso omiso a las peticiones, argumentando algunos que ella debía solucionar los problemas que ella misma había ocasionando. Al ver aquella situación, el padre del niño mandaba la manutención para este, pero el dinero era tan poco que no alcanzaba para cubrir los gastos escolares ni básicos del infante.

Paola cómo le decían cariñosamente sus amigos, lloraba todas las noches y el único consuelo que podía tener era el de su bebé, quién a pesar de las circunstancias siempre la alentaba con una gran sonrisa y muestras de amor a través de sus abrazos.

Lo mejor que podía conseguir Jessy se lo daba primordialmente a su hijo, quién era un chico muy inteligente y destacado en su escuela. Pienso como autora de este relato, que muchas veces los seres humanos pre juzgamos sin ponernos en el lugar de los demás. Es difícil tener problemas y estar enfermo de depresión, la cual mata tus ganas de seguir luchando en un mundo dónde ya se perdió la humanidad.

Durante todo este tiempo los pagadiarios no la dejaron de azotar con sus amenazas, tanto que fue poco lo que logró conseguir para darle a su crío una navidad feliz.

Durante el tiempo que transcurrieron los sucesos que marcaron tan abruptamente la vida de Paola, su hijo empezaba a sentir una rara sintomatología, por lo cual lo llevó a varios médicos. Tras varios estudios ninguno daba con el diagnóstico exacto.

La salud de May seguía empeorando para finales de octubre del año pasado. Las circunstancias se tornaron aún más lúgubres cuando por faltar al pagó de varios meses de renta, los dueños del inmueble la querían desalojar. Viéndose en aquella situación, acudió a familiares, pero estos pensaron nuevamente que la situación en que ella estaba tenía pronta solución y que ella solo se estaba ahogando en un vaso de agua.

"Ella siempre me decía que su mamá tenía su favorita. Consideraba que su mamá si la amaba, pero no más que a su hermana". Relató otro amigo de la joven.

Jessy estaba consciente que su madre no estaba en la obligación de ayudarla con sus excesivos gastos, considerando que ella era una mujer mayor que tenía que afrontar sus propios retos.

Debido a su depresión se auto medicaba para controlar sus ataques de ansiedad e insomnio, que la perturbaban por las noches en la que la duda y el desasosiego invadía su mente.

Corriendo el mismo año, en el mes de noviembre al fin habían dado con el diagnóstico de May Nicolás, esto fue debido a una hospitalización en dónde después de estudios realizados le descubrieron un cáncer mortal.

Este mal ya había hecho metástasis en el organismo del niño, razón por la cual los médicos le dieron poco tiempo de vida, sin probabilidad de cura.

Según expertos en el tema a Jessy le falto buscar atención profesional por eso el fatal desenlace de esta historia

QEPD.....

Tomado de: Nuestra Región
@Nuestraaregion