Gracias, Francisco

Por: Jaime Vargas Ramírez
13 de septiembre de 2017

Gracias Francisco, por los 5 días que nos regaló a los colombianos. Porque dejamos de escuchar malas noticias, porque los encumbrados dejaron de aparecer en las pantallas, los pícaros y los corruptos dejaron de ser celebridades esos días, y muchos políticos, que se creen líderes, dejaron de trinar tanto. Hasta bajaron los homicidios. ¡Qué alivio fueron estos días!

Gracias por dejarnos mensajes claros y firmes contra los violentos, los corruptos, los narcotraficantes, los banqueros, los politiqueros y contra curas torcidos, es decir, contra los duros de corazón y alma podrida; “Hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas corruptoras de los intereses personales o grupales, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos”.

Gracias por recordarnos la cizaña que todos llevamos en nuestro corazón.

Gracias por sus piropos a esta sufrida nación que nos ayuda a ver la otra cara de la moneda; “Colombia es una nación bendecida de muchísimas maneras; la naturaleza pródiga no solo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad”.

“Colombia es rica por la calidad humana de sus gentes, hombres y mujeres de espíritu acogedor y bondadoso; personas con tesón y valentía para sobreponerse a los obstáculos”.
Gracias por venir desde tan lejos a hablarnos de paz y reconciliación, ya que aquí estamos tan acostumbrados a la guerra; “La búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos”.

“No es la ley del más fuerte, sino la fuerza de la ley, la que es aprobada por todos, quien rige la convivencia pacífica”.
Gracias por sus mensajes de esperanza para los más desvalidos; “Mírenlos a los ojos y déjense interrogar en todo momento por sus rostros surcados de dolor y sus manos suplicantes”.
Gracias por entusiasmar a la juventud, para que no le tema al futuro y no se deje robar la alegría y la esperanza.

Por colocarse al lado de la víctimas del conflicto; "Sanemos aquel dolor y acojamos a todo ser humano que cometió delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcción del orden nuevo donde brille la justicia y la paz”.

Gracias por refrescarnos los mensajes de Jesús, el de Nazaret, el revolucionario, el que se enfrentó a los grandes jerarcas del poder religioso, político y económico de su tiempo.

Gracias por hacernos vibrar de nuevo, por ver, oír, tocar y sentir un verdadero guía de vida de nuestros tiempos.

Gracias por venir a Colombia a callejear la fe, la vida, por dejarnos una gota de sangre de su ceja izquierda en este suelo adolorido, y por tocarnos el corazón a millones. ¡Gracias, Francisco! No olvidaremos orar por usted.