Francia

De los «chalecos amarillos» al Estado social-ecológico


Presentamos en esta ocasión en Nueva Gaceta un interesante artículo de reflexión enmarcado en lo que tiene que ver con la relación de las variables sociales, económicas y ambientales, ubicado en la Francia actual y que aborda la crisis propiciada por los Chalecos Amarillos, que han conmocionado el escenario de la protesta social, desde una óptica fundamental y bastante imperceptible para muchos: las interrelaciones entre la miseria material y la vulnerabilidad ambiental, y la importancia creciente de incorporar la ecología en lo político, ambos temas fundamentales si queremos sobrevivir como especie y enfrentar los retos económicos nuevos. De manera que el camino es arduo, pero no es por medio de las viejas rutas que vamos a llegar a buen puerto en estos ejes. Procedamos a leer este interesante trabajo de Éloi Laurent, no sin antes recomendar otro trabajo publicado por la revista hace poco:
http://nuevagaceta.co/inicio/los-chalecos-amarillos-un-objeto-social-no-...
Esteban Morales Estrada. Editor de NG para temas internacionales.

Por: Éloi Laurent

La revuelta de los gilets jaunes (chalecos amarillos) es la primera crisis social-ecológica de la Francia contemporánea y una de las primeras en Europa. Fue desencadenada por el grave problema –eludido demasiado tiempo en el país de la prístina igualdad republicana– de los combustibles fósiles, que atrapa a millones de trabajadores diariamente.

Muchas otras crisis le seguirán, o ya están aquí, algunas ardiendo, otras molestando. Todos los desafíos ecológicos son problemas sociales; el medio ambiente es la nueva frontera de la desigualdad. Si estas desigualdades ambientales no son desactivadas, les explotarán en la cara a los políticos como bombas sociales. No desaparecerán por arte de magia.

¿Una molesta crisis social-ecológica? La injusticia alimentaria, junto con la pobreza energética, es el grito que ha resonado en las rotondas con los gilets jaunes. En la actualidad hay por lo menos dos problemas que afectan a millones en Francia: el acceso a los alimentos (el 10% más pobre destina a alimentos una proporción de sus ingresos que duplica la que destinan los más ricos, mientras que la inseguridad alimentaria afecta al 12% de los adultos) y el acceso a una buena nutrición (la diferencia en la dieta de las diferentes categorías sociales no está en la densidad energética sino en la calidad nutricional). En cada etapa de la vida, los alimentos contribuyen a las desigualdades sociales en la salud: durante el embarazo, la lactancia materna y la nutrición de niños y adultos. Comemos como somos y vivimos y morimos como comemos.

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