Enrique Santos Molano

¿Quién le teme a Gustavo Petro?

Por: Enrique Santos Molano

¿Por qué están amenazadas las vidas del candidato presidencial Gustavo Petro Urrego y de varios de los dirigentes del movimiento Colombia Humana que acompaña la candidatura de Petro? ¿Por qué han sido asesinados más de ciento veinte líderes sociales, dos de ellos, en los últimos días, activistas de Colombia Humana? ¿Quiénes le temen tanto a Petro que no vacilan en apelar al crimen para atajarlo en su camino a la presidencia de Colombia? ¿Por qué le temen?

Excepto para la última, yo no tengo las respuestas a esas preguntas aciagas, que emanan de conversaciones oídas al azar, o que corren por las redes de internet o brotan en corrillos políticos desconcertados ante la extraordinaria cantidad de gente que desborda las plazas para escuchar con entusiasmo delirante (y sin echarle ‘abajos’ a nadie) las exposiciones de Gustavo Petro sobre sus programas de gobierno. “No lo dejarán llegar”, comentan muchos.

¿Quiénes no lo dejarán llegar? Quizá sean los mismos que han ejercido el poder en Colombia, “a sangre y fuego” por varias generaciones. Los mismos que traicionaron a Nariño en Pasto y después le hicieron la guerra sucia. Los mismos que luego de una guerra sucia plagada de mentiras intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar.

Los mismos que asesinaron a Sucre en Berruecos. Los mismos que tras una guerra sucia, de odio encarnizado, les suministraron a Galarza y Carvajal las hachuelas para asesinar a Uribe Uribe en 1914. Los mismos que le hicieron a López Pumarejo una guerra, sucia como la que más, e introdujeron en Colombia el terrorismo dinamitero para impedirle al presidente López Pumarejo que profundizara en su segunda administración los programas de la Revolución en Marcha, iniciados en la primera, con lo que al fin lo obligaron a renunciar en 1945, un año antes de concluir su período presidencial. Los mismos que “atajaron” con tres balazos a Jorge Eliécer Gaitán en 1948. “Los mismos con las mismas”.

Antonio Nariño 250.

Antonio Nariño

El Tiempo

Por: Enrique Santos Molano.

En nuestra historia, no hay otro caso de un ciudadano que amara a su patria con tanta devoción, sinceridad y desinterés como el de Antonio Nariño y Álvarez, de cuyo natalicio se cumplieron este jueves doscientos cincuenta años.

Su vida es una novela intensa desde el día de su nacimiento hasta la hora de su muerte. Vino al mundo en condiciones de salud deplorables. Su médico, el doctor José Celestino Mutis, estuvo varias noches al lado del bebé moribundo, aplicando toda su ciencia para tratar de salvarlo, sin darles esperanza a los atribulados padres del recién nacido.

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