Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

Robledo y Vargas Lleras son aficionados a los coscorrones. Vargas Lleras se los pega a sus escoltas y Robledo con su Moir, hace rato viene “depurando” al Polo a punta de los mismos.

La derecha se apresta a coligarse para recuperar el poder. Uribe, convaleciente, recibe en Rionegro a todos los que quieren su bendición. Desde esa orilla, dos ex presidentes y un ex procurador tratan de montar la trinidad que rescate el orden y la moral perdida. Como no son tan quisquillosos como los zurdos, pronto se ponen de acuerdo, y entrarán en acción el primero de abril, dizque para enfrentar la corrupción del establecimiento, y sobre todo la de Santos. De esa cínica “unidad de acción” y de otras más, deberá salir un candidato único, que montado sobre los seis y pico de millones del No a los acuerdos con las Farc, retome el rumbo perdido.

Por las vecindades de la centro-izquierda la cosa está peluda, cruda, difícil, hay muchos precandidatos, los une el tema de la paz y la lucha contra la corrupción. Y pare de contar. Claudia López, Antonio Navarro, Sergio Fajardo y Petro saben que, sin unidad en este sector, no hay nada que hacer. Armar un programa, o una plataforma política que los unifique sería relativamente fácil, porque no nos digamos mentiras, de todo el espectro político de la izquierda democrática, incluida ahora las Farc, que ya no están en armas, ¿quién está pensando que una revolución socialista, o una de nueva democracia, o la paz con justicia social son la salida en la actual coyuntura?

Un programa que contemple el tema de paz, de la corrupción, lo social y la seguridad ciudadana, sería el plante para una posible unidad de los sectores progresistas de Colombia. Lo difícil estriba en dos asuntos… creo: los egos y las Farc. Porque los egos y la vanidad también funcionan en la izquierda, tanto o más que en los dirigentes de derecha. El caudillismo afecta por igual a unos y otros, es un lastre que carga la cultura política colombiana desde nuestra independencia. ¿Y las Farc, si señores, las sempiternas Farc? Muchos estamos con la paz, pero no votaríamos por los “camaradas”. Timochenko y compañía, saben del odio que aún respiran amplios sectores de Colombia contra ellos, por lo que deben entrever que su cercanía a cualquier campaña, sería utilizada eficazmente por el uribismo para macartizar y atizar contra una posible alianza de centroizquierda, o en palabras de Uribe, de un posible gobierno “castro chavista”.

Dicho de otra manera, la presencia de las Farc en las elecciones venideras les facilitaría el trabajo a sus más enconados enemigos. Estamos hablando de tiempos, y el 2018 no es el tiempo de las Farc. Cruel paradoja, que los réditos políticos de la lucha de los farianos hayan forjado el uribismo.

Falta que corra más agua bajo el puente, pero la cosa ya arrancó y las opiniones también.

Marzo 22 de 2017