El Bronx: El desfile mediático del cinismo.

Por: Andrea Esguerra Cortés.

No son muchos los lugares en el mundo donde existen sitios como el Bronx. Las impactantes imágenes presentadas en los medios de comunicación y en el video institucional de la Alcaldía mayor de Bogotá, nos recuerdan, un poco, lo que la mayoría de los colombianos vimos en la película La Vendedora de Rosas de Víctor Gaviria en 1998, y en la primera recuperación del Cartucho en Bogotá, a finales de los años 90.

Cuesta creer que un video al mejor estilo de Hollywood sea la manera del Alcalde de Bogotá para, como se dice coloquialmente, ‘voltearnos la arepa’: queriendo mostrar un plan de intervención estructurado e integral, siendo en cambio una acción apresurada e improvisada. ¿Por qué tanto interés en este tipo de intervención sin planeación? ¿a dónde enviaron a estas personas?, ¿en qué condiciones?, ¿hay estudios previos y presupuestos aprobados? ¿existe algún viso de una política social seria? O sencillamente este festín mediático hace parte de las muestras políticas opuestas a la administración anterior.

Resulta muy grave que los responsables de las instituciones encargadas de atender a los habitantes del Bronx de forma previa y posterior a la intervención del alcalde Peñalosa, como la Directora del ICBF, Generales de la Policía, y los mismos representantes de la Fiscalía, salgan a declarar en los medios de comunicación que es ahora cuando van a tomar medidas al respecto; haciéndose los escandalizados y sabiendo por años lo se que cocía al interior del Bronx: niños explotados sexualmente, traficantes, consumidores de SPA, unos cuantos delincuentes, habitantes de calle, comerciantes, habitantes del barrio y hasta un batallón del ejercito, todos metidos en la misma ‘olla’. El voltear la arepa evita sencillamente no ser juzgados por una sociedad capaz de generar tal grado de segregación.

El cinismo aparece en los medios de comunicación, en la Alcaldía y demás instituciones y en la ciudadanía en general, aprovechándose de la desgracia humana, al juzgar con falso moralismo lo que está bien o mal. Al mejor estilo de Eduardo Galeano en su Patas arriba, la escuela del mundo al revés, porque está bien enviar a 2.500 policías armados hasta los dientes y expulsar a la gente de Bronx, pero atenderlos y hacer campañas de reducción del riesgo y mitigación del daño está mal. Porque está bien derrumbar casas de adictos y está mal proponer una política de salud pública de sustitución de consumo de sustancias psicoactivas. Porque está bien tomar la justicia por la mano y aprehender a pequeños delincuentes, pero está mal dar condenas ejemplarizantes a quienes roban el erario público.

Quienes día a día seguimos las transmisiones “en tiempo real” por los medios de comunicación, seguiremos posando de ingenuos e incautos, creyendo en cada nueva cosa que se les ocurra para posar de transformadores de la sociedad. Todo el cinismo que haga falta será usado.