Cundinamarca y Mosquera en tiempos de pandemia.

Por: Ivonnet Tapia Gómez*

Veinte años de inicio del siglo XXI y la humanidad afronta el reto más grande de los últimos 100 años, el Coronavirus o COVID-19. Poder enfrentarlo exitosamente depende de la capacidad de quienes nos gobiernan y de las desiciones que desde lo público se tomen, así como del cuidado que cada uno como ciudadano o ciudadana tengamos para prevenirlo. En Colombia se inició mal, debido a que no se cerró el Aeropuerto Internacional El Dorado desde el momento en que se tuvo conocimiento de la velocidad y facilidad del contagio, y tampoco se prepararon las condiciones sanitarias y hospitalarias para enfrentar la pandemia. El neoliberalismo nos dejó un sistema de salud privatizado, ineficiente, corrupto que convirtió a los trabajadores y profesionales de la salud en empleados pauperizados por la tercerización, pacientes convertidos en clientes y EPS en fortines politiqueros. Son estas las condiciones en las que nos agarró la mortal epidemia.

Para el caso del departamento de Cundinamarca fue muy importante la decisión de escoger la prevalencia de la vida sobre cualquier otra consideración, particularmente la que señala que la economía es lo más importante, así hablen de la necesidad de un equilibrio entre los dos aspectos, pero, pareciera que cada decisión tomada por el gobierno nacional estuviera pensada más en el bienestar de los empresarios y los negocios, que en la vida misma.

Por lo tanto, considero acertada la alianza del departamento de Cundinamarca con la ciudad de Bogotá, es decir, entre la alcaldesa Claudia López y el gobernador Nicolás García, quienes en conjunto decidieron, a pesar de los obstáculos del gobierno nacional, implementar el simulacro del aislamiento que inició el 20 de marzo, siendo pioneros en el país y preparandonos para lo que sería posteriormente el aislamiento obligatorio que se extenderá hasta el proximo 11 de mayo.

El departamento de Cundinamarca esta conformado por 116 municipios, de los cuales cuatro son de categoria primera, ocho están en segunda, dos en tercera, tres en cuarta, en quinta categoría hay tres y noventa y seis están en sexta, de acuerdo con la clasificación por población e ingresos.

Ello significa que la inmensa mayoría de municipios no tiene recursos propios para inversión, dependen primordialmente de los recursos del Sistema General de Partipaciones, de las transferencias del departamento y de algunos recursos de regalías en los casos donde existe la actividad minera.

Muchos carecen de las instalaciones hospitalarias adecuadas y tienen la urgente necesidad de mejorar la infraestructura para lograr un nivel óptimo de desarrollo y competitividad. Sin embargo, la apuesta de la gobernación y la capacidad de reacción en las medidas adoptadas evidencian la planificación de un trabajo que permite decir que contamos con mejores condiciones para lidiar con este desafío al tener mayor capacidad hospitalaria, más Unidades de cuidados intensivos UCI, ayudas priorizadas a la población vulnerable en los municipios de sexta a cuarta categoría. Vale la pena anotar que la empresa de Licores de Cundinamarca ha jugado un papel estratégico pues innovó en su producción, destinando parte de su reserva de alcohol para dotar hospitales, hogares geriátricos y para la población que más lo necesita en el departamento.

En nuestro caso particular, el municipio de Mosquera es de primera categoría, cuenta con una buena generación de ingresos corrientes de libre destinación; hasta hace 10 años teniamos una vocación industrial, en los ultimos años ha cambiado a habitacional, convertido en uno de los municipios dormitorio de la Sabana de Bogotá, nuestra principal fuente de servicios (empleo, educación superior, comercio,salud,entre otros) está en la capital, por eso los fuertes problemas de movilidad para el acceso y salida hacia la ciudad.

En nuestro ejercicio político, y conscientes de que el deber del Estado es buscar alternativas, soluciones, y medidas que le permitan a la ciudadanía resistir y sobrevivir esta contingencia, hemos presentado algunas propuestas en materia de servicios públicos y sociales fundamentalmente, buscando aliviar económicamente la carga y apoyar los sectores más vulnerables de la población, entre ellas estan:

-Aplicar los máximos de subsidio permitidos por la ley 142 para acueducto, alcantarillado y aseo en estratos 1, 2 y 3, que finalmente concluyó en la adopción del decreto 580 por parte del alcalde municipal, asumiendo el pago de acueducto y alcantarillado.
-Establecer el mínimo vital gratuito de agua en 4m3 en el consumo básico, como garantía de derecho fundamental.
-Revisar la pertinencia de la aplicación del decreto 517 en el cual se abre la posibilidad a los entes territoriales de asumir el pago total o parcial de los servicios de energía y gas.
-En materia social propusimos que así como se realiza la entrega a las institiciones educativas públicas del Programa de Alimentación Escolar, PAE, se pudiese apoyar humanitariamente a los niños y niñas de los jardines municipales, por otro lado, estamos haciendo el seguimiento a los procesos de contingencia en el hospital de Mosquera con el fin de que contemos con lo necesario para atender a la población y que los médicos y enfermeras tengan todas las condiciones de bioseguridad.
-Pedimos a la Contraloría y Procuraduría vigilancia especial sobre los procesos de contratación en el marco de la declaratoria de emergencia social, económica y ecológica.
-Así mismo lideramos una lucha frontal en contra del alza en las tarifas de energía y la mala prestación del servicio de Enel-Codensa, demostrando la posición dominante de esta empresa, y hemos pedido la revisión y ajuste en las tarifas del servicio de aseo.

Sin embargo, a pesar de lo que se ha logrado hacer en el municipio, las dificiles condiciones económicas imposibilitan que el grueso de la población pueda permanecer en cuarentena o aislamiento, pues la mayoría de la gente de Mosquera es de clase trabajadora, un gran porcentaje es independiente y otro tanto está en la informalidad. En la última semana de marzo y primera de abril hemos conocido casi a diario, casos de despidos, empresas que de forma unilateral sacaron a sus empleados con licencia no remunerada, suspenciones de contratos y en general una serie de medidas que van en contra de los derechos laborales y de la estabilidad económica del trabajador y trabajadora, contrariando así la supuesta protección al empleo anunciada por el Gobierno.

Aquí hay algo fundamental que no se puede desconocer: es muy fácil sacar decretos, que es a lo que se ha dedicado el Gobierno Nacional, pero otra cosa muy distinta es gobernar un municipio y tener la presión de la ciudadanía que no se puede aislar con hambre, sin empleo, ahogada por las deudas de servicios públicos, etc. Entonces, el gran reto que tenemos en los territorios es encontrar la manera de hacerle frente a esta tragedia para seguir resistiendo y sobreviviendo, reinventándonos cada día, enfocando nuestros planes de desarrollo en la resiliencia y en la búsqueda de nuevas condiciones para salir adelante, pues no es un secreto que en nuestro municipio el desempleo abunda, antes y ahora en tiempos de pandemia mucho más, y que las empresas e industrias, la economía micro-empresarial y el comercio local están rezagados.

Queda claro que mientras prime la visión de defender la vida por encima de los intereses económicos, tendremos la posibilidad de sobrevivir a esta pandemia y la sociedad sabrá si tuvimos los gobernantes apropiados o nos equivocamos hasta el punto de querer reemplazarlos.

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* Socióloga
Especialista en Gerencia de Gobierno y Gestión Pública
Candidata a Magister en Política Pública con Enfoque de Género
Concejala del municipio de Mosquera Cundinamarca.

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