Crónicas

Experiencia en Palestina.

Por: Consuelo Ahumada Beltrán

Ir a Cisjordania, en Palestina, y conocer de primera mano las condiciones de la ocupación de este país por parte de Israel es una experiencia tan interesante como conmovedora. Quienes participamos en un viaje de casi dos semanas, organizado por la Embajada palestina, tuvimos la oportunidad de hablar con representantes de organizaciones sociales, trabajadores, artistas, estudiantes, tenderos, personas del común, así como con algunos funcionarios de la Autoridad palestina.

La ocupación es muy dura y sigue indignando a sus habitantes, a pesar de que hayan pasado ya varias décadas desde cuando se inició. En ciudades como Ramallah, Hebrón y Nablus, los puntos de control establecidos por el gobierno sionista entorpecen todas las actividades de la vida diaria de los palestinos, desde ir a trabajar hasta resolver sus problemas mínimos de supervivencia. El cumplimiento de todas estas actividades depende de difíciles procesos de solicitud de permisos especiales que se conceden a discreción del guardia o del funcionario de turno. Comparativamente con otras regiones, los costos del transporte de pasajeros y de productos diversos son altísimos, así como la pérdida de tiempo, como consecuencia de dichos controles. Lo mismo sucede en Jerusalén Oriental y Belén, aunque allí la enorme afluencia de turistas disimula un poco la represión que ejerce el Estado de Israel desde hace más medio siglo sobre el pueblo palestino.

Sin duda, una experiencia muy interesante fue la visita a la Universidad de Birzeit, cerca de Ramallah, considerada una de las universidades más antiguas y prestigiosas del mundo árabe.

Pipe

A propósito del 30 de agosto (Día Internacional de los Desaparecidos)

Por: Paola Cervera Quintero

No está tan sencillo esto de vivir, más si naciste en un país de esos que por no ofenderlos, los llaman en vías de desarrollo. El pobre trabajaba fuertemente cuando podía, y no tenía ni siquiera la posibilidad de acceder a un trabajo estable, sino de aquello que se presentara, sometido al azar siempre. No era tonto, no era vago, no era deshonesto, pero parece ser que nada de esto era importante. Para agravar la situación, todos culpaban a cada individuo por su fortuna o su pobreza, lo que lo hacía sentir un poco más desdichado cada vez.

Él no quería tener hijos, ¿para qué?, realmente no sentía arraigo en una tierra que no le permitía echar raíces, pero que tampoco le permitía irse.

Crónica de guerra. (3° parte)

Foto por: Roger López

Pollito, el soldado Arbeláez Salustriano, el 28 y una partida de ajedrez.

Por: Miguel Mendivelso.

Cuando fui trasladado para el batallón de alta montaña, justo antes tuve que hacer un reentrenamiento en el Batallón José Hilario López con sede en Popayán departamento del Cauca, allá estuve cerca de dos meses, y fui asignado al pelotón más bravo de la compañía más brava del batallón más bravo, el batallón de alta montaña, un batallón de soldados profesionales y contraguerrillas.

En Popayán conocí a… no recuerdo el nombre de ese soldado, pero recuerdo que lo apodábamos Pollito, por ser pequeñito, flaco, de voz gangosa y casi tenue (como si tuviera la nariz tapada).

Crónica de guerra. (2° parte)

Crónicas segunda parte.

CRÓNICA DE GUERRA

Por: Miguel Mendivelso

El coronel San Miguel

Además de oficiales mandando a los suboficiales y estos últimos a los soldados, los huestes hacían las cosas más locas, ordenadas por los cuadros de mando: unos cantaban, otros eran obligados a dar botes casi hasta vomitar, otros remedaban monos, otros hacían muecas llamadas “pispirispis”, en fin todo era casi delirante, también habían varias docenas de perros que acudían presurosos al oír el canto de la trompeta llamando a la tropa a almorzar, lo que hacía ver este cuadro de la manera más risible : perros ladrando y soldados gritando era un circo bien pintoresco, perros que algunas semanas más tarde se convertirían en mártires de la mano fuerte de la democracia en un acto inadmisible.

Crónica de guerra.

Apreciados lectores

Damos inicio a una nueva sección de Nueva Gaceta, la dedicada a las crónicas, con un excelente trabajo de Miguel Mendivelso. Para degustar de mejor manera este escrito, hemos decidido publicarlo en entregas, dada su extensión. Esperamos que más lectores y colaboradores nos hagan llegar trabajos como este.

CRÓNICA DE GUERRA

Por: Miguel Mendivelso.


“Izquier…, dos, tres, cuatro.
Cuatro, tres, dos, uno.

Carmenza*: de la zozobra a la esperanza.

Paola Cervera Quintero

Por: Paola Cervera Quintero.

Feliz día a todas las mujeres, especialmente a las que en silencio lloran por sus hijos, a las que ruegan a los santos, confiando en que sus oraciones serán escuchadas, aquellas que callan ante las atrocidades de los hombres violentos, pero que invisiblemente no cesan de buscar su libertad.

Carmenza es una de las millones de mujeres víctimas del conflicto armado colombiano que decidió salir de su tierra para salvar su vida y la de su familia. Ella relata paso a paso cómo fue su experiencia, y en cada parte de la historia se percibe su interés por salir adelante y por traer a su lado a sus seres queridos. Difícil tarea que la vida le ha encomendado a ella, y a la vez a cada colombiana que ha tenido que salir del hogar en esas adversas condiciones.

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