Colombia actual

Las tesis de abril: de Lenin a las Farc

Por: Jaime Vargas

A comienzos de abril de 1917 y luego de siete días de viaje en un tren que lo llevaría de Suiza a Rusia, Lenin esbozaba ante sus partidarios y simpatizantes las tareas del momento en las llamadas Tesis de abril. Tesis que lo llevarían al poder, en hombros de obreros, soldados y campesinos pobres sublevados y organizados en los soviets.

Los soviets hicieron su primera aparición en las huelgas del estallido rebelde de 1905. Su progresiva acción revolucionaria dentro de la clase obrera, soldados y campesinos, los convertiría en motor y centro revolucionarios que, dirigidos por los bolcheviques, crearían un nuevo tipo de Estado.

Con la abdicación del zar Nicolás II se constituyó un primer gobierno provisional, pero los trabajadores seguían en las calles, seguían organizando comités, huelgas, nombrando representantes para el soviet, los campesinos empezaban a tomar la tierra y los soldados se negaban a pelear, los soviets se convierten en un verdadero contrapoder.

Una victoria importante contra la segregación social.

Por: Akemi Sofía Rave.

En un estado social de derecho, todos los ciudadanos gozan de los mismos derechos y libertades, pero esto está cambiando gracias a los nuevos movimientos políticos evangélicos. Y es que estos personajes han permeado las instituciones públicas como los concejos municipales, asambleas departamentales y el Congreso Nacional, con un discurso que dice defender la familia “natural” y constitucional. Más allá de eso lo que buscan con este discurso es excluir a quienes piensan diferente, a las diversidades sexuales e incluso a los que profesan una fe diferente o no profesan ninguna, llevándonos a un nuevo Estado Confesional.

El artículo 42 de la Constitución Política, que es en el que más énfasis hacen los supuestos defensores de la familia, dice “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.” Ahora, si la familia es el núcleo de la sociedad colombiana, excluir a personas de conformar una familia es una forma de excluirlas de la sociedad, ya que al no estar en la base social, ¿cómo podrían integrarse a una sociedad que les excluye?

Pero si vemos más allá no sólo dice que la familia es la conformada por un hombre y una mujer, sino que se constituye por “vínculos naturales o jurídicos”, además de “la voluntad responsable de conformarla.” Con esto se ve claramente que la familia no es únicamente la conformada por una pareja heterosexual, la familia adopta una multiplicidad de formas mediante los diferentes vínculos que existen entre dos o más personas.

Frente amplio del Uruguay

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Quizás la experiencia unitaria más prolongada de la izquierda en Latinoamérica es el Frente Amplio (FA) del Uruguay. Iniciada en 1971, en pleno auge del movimiento popular, sobrevivió a los embates de una cruenta dictadura militar y lleva hoy tres victorias en línea desde el 2004, año en que el médico Tabaré Vázquez ganó la presidencia, rompiendo la hegemonía bipartidista de blancos y colorados, que dominaron la escena política uruguaya desde 1836.

La llegada al gobierno nacional del FA, no fue, sin embargo, un acontecimiento brusco, sino un proceso de crecimiento electoral paulatino y sistemático desde 1971, interrumpido sólo por la dictadura cívico-militar que gobernó el país desde 1973 hasta comienzos de 1985, cuando se restituyó el régimen democrático con el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti.

El éxito obtenido por el FA ha sido objeto de una variedad de explicaciones desde la academia uruguaya. Algunos analistas sostienen una tesis demográfica. Según ésta, el crecimiento electoral del FA reflejaría una tendencia de cambio generacional en el voto, es decir, existiría una correlación positiva entre voto al FA y nuevos votantes. Otros mantienen la tesis de la moderación ideológica o moderación programática, que unida a una política amplia de alianzas llevaron al FA a ubicarse más hacia el centro del espectro político, con la consiguiente ampliación de sus bases electorales. Otra más sostiene que el triunfo del Frente Amplio estaría vinculado al “agotamiento” de la representación de los partidos tradicionales y a un desplazamiento del electorado uruguayo hacia la izquierda.

Mujeres, una ciudadanía

Por: Akemi Sofía Rave.
Activista LGBTI, candidata el Concejo de Medellín 2015.

Las mujeres, históricamente, hemos tenido que unirnos para construirnos y hacer respetar nuestra ciudadanía, nuestros derechos y nuestras libertades. Hoy es tiempo para que, como mujeres, nos unamos como ciudadanas para defender nuestro derecho a tener una familia, a ser madres solteras, a ser madres de los hijos e hijas de otras madres, a poder decidir si casarnos o no, y muchas veces también la posibilidad de trabajar y/o estudiar, e incluso para decidir sobre nuestros propios cuerpos. Pareciera que estuviera hablando de la lucha de los derechos de las mujeres de inicios de siglo XX, pero no, estoy hablando de los derechos de las mujeres diversas en pleno siglo XXI.

Hoy, no pareciera haber mucha diferencia sobre lo acontecido en esa época, hombres decidiendo por nosotras, cerrando nuestros espacios de participación, decidiendo por lo que otros piensan son nuestras necesidades, pero sin consultarnos y con una participación mínima de mujeres.

El proceso de participación de las poblaciones LGBTI en el diseño, formulación y ejecución de las políticas públicas no está dado desde la equidad, sino todo lo contrario, representa un poder de hombres que defienden sus propios intereses, que visibilizan lo que les conviene y ocultan lo que no debería mostrarse, visibilizan el cuerpo de las mujeres pero ocultan sus ideas, todo para lograr una mayor atención a sus luchas personales.

MARÍA CANO… 50 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE

      “Yo era la conciencia de un deber para con la patria esclavizada.
      Y por ella combatimos, no con las armas pero si con las ideas”

      Tomado de la película María Cano

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

María nació el 12 de agosto de 1887 y murió el 26 de abril de 1967 provenía de una familia culta y liberal radical, a la cual pertenecían educadores, periodistas, artistas, músicos y poetas, buenos lectores de los clásicos: Víctor Hugo, Lamartine, Balzac, Tolstoi, Dostoievski y los ilustrados franceses, entre otros. Fue educada en un colegio laico regentado por su padre el maestro Rodolfo Cano, cuya propuesta pedagógica era contraria al confesionalismo tradicional. En su muerte llama la atención que su velación se llevó a cabo, irónicamente, en la casa liberal de Medellín y de allí fue llevada al cementerio de San Pedro en hombros de obreros y líderes sociales y políticos; sus restos continúan hoy en una bóveda del pabellón laico de dicho cementerio.

María Cano escribió y publicó poesía, estuvo vinculada en Medellín al movimiento literario de principios de la década del veinte en el grupo que formaron “los nuevos” y compartió tertulias con Luis Tejada, José Mar, Efe Gómez, Abel Farina, Antonio J. Cano y ocasionalmente con Jorge Zalamea y Luis Vidales entre otros intelectuales librepensadores. Leyó y recibió influencia de las grandes poetisas de América en los comienzos del siglo XX, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini y Alfonsina Storni. Escribió el libro Horizontes y participó en la fundación de la revista Cyrano vocera de una famosa tertulia que se reunía en el café que llevaba el mismo nombre; además publicó artículos en El Correo Liberal de Antioquia utilizando el seudónimo de Helena Castillo.

La marcha de la derecha

Por: Jaime Vargas Ramírez
Abril 6 de 2017

La movilización realizada el primero de abril por las fuerzas del NO, constata, una vez más, que el uribismo y sus nuevos socios, han graduado a Santos y las Farc, como sus enemigos a derrotar en mayo del año entrante. Nada nuevo por este lado de la política. Santos traidor, y las narcoterroristas Farc, son el motivo central del accionar de la extrema derecha.

Ambos “demonios” constituyen el centro de ataque de la propaganda de una derecha fortalecida y dispuesta a todo. La marcha fue citada, hábilmente, contra la corrupción, pero en los discursos, consignas, gritos, pancartas e insultos, se evidenció la verdadera motivación: ganar la Casa de Nariño para echar atrás los acuerdos de paz y de paso evitar que la justicia pose sus ojos en empresarios y políticos que financiaron la guerra.

Puede decirse que el plebiscito del pasado 2 de octubre galvanizó, alrededor de Uribe, todas las expresiones de la ultra derecha colombiana. La votación victoriosa por el NO representa el inicio de la marcha del conservatismo - de viejo y nuevo cuño- incluidos fanáticos religiosos y ex de toda laya; ex presidentes, ex procurador, ex parlamentarios, ex sicarios, ex convictos, para habitar de nuevo la Casa de Nariño.

¿Y entonces?

Por: Andrea Romero
Desde Estrasburgo

Diferentes medios nacionales e internacionales han narrado la desgarradora historia reciente de Mocoa. Describen la furia de la naturaleza que arrasó con centenares de vidas humanas, animales, pérdidas ambientales, materiales y –pareciera paradójico– de infraestructura, en ese país centralista que se ha dedicado a cimentar las vías que únicamente conducen a la capital del país.

Sí, el tenebroso sucedo tuvo lugar en ese de tantos pueblos de Colombia tan único por su riqueza hídrica, de fauna y flora, la misma que ha sido saqueada y sigue siendo desbastada por la extracción de recursos naturales con defensa de un discurso desarrollista promovido desde algún tiempo atrás.

Es el 5 de Julio de 1991, César Gaviria entonces presidente de Colombia se pronuncia ante congresistas, senadores, secretarios, gabinete presidencial y por último, quizás por términos de importancia, se refiere también a sus electores. Sus palabras son de aliento ante la adopción de un modelo de crecimiento económico y desarrollista: el neoliberalismo (1),

Elecciones presidenciales 2018, ¿coaliciones al orden del día?

Por: Jaime Vargas Ramírez.

Faltando casi un año para las próximas presidenciales, se empiezan a hacer las cábalas de las mismas y los candidatos saltan a la palestra: los de derecha, de izquierda, de centro-derecha y centro-izquierda, para aglutinarlos de alguna forma, o diferenciarlos para este artículo. Miremos cómo está avanzando el asunto.

El de izquierda madrugó e impuso sus mayorías dentro del partido amarillo. A costa de la unidad del mismo y, sin mirar consecuencias electorales, se hizo a tan codiciada presea. De entrada, ha puesto algunos mojones: ni con Santos, ni con Uribe, ni con Petro, ni con las Farc. Necesita sumar, pero es sectario y dogmático y empieza con su partido dividido. Mal comienzo.

Por los lados de la centro-derecha, y quien fungía como vice de Santos, sale a dar la pelea en forma abierta, pues su campaña venía de forma encubierta desde que empezó a entregar, con recursos del Estado, casas gratis a los más pobres. Candidato fuerte, tiene partido propio y unido y se mueve como pez en el agua dentro del clientelismo y la mermelada. Tiene el deber, Vargas Lleras, de armar una coalición de centroderecha que recoja apoyo en su Cambio Radical, la U, los conservadores, liberales y otros. No se sabe si está con los acuerdos de paz, tema relevante para el evento electoral que se aproxima, pero manejará el asunto con el termómetro de las encuestas de opinión.

El derecho al delirio (1) o la primavera colombiana.

Por: Carlos Eduardo Gálvez Gálvez

Las opiniones se pueden desperdiciar, los respaldos jamás. En medio de ello, lo que no se puede volver una experiencia recurrente es fracasar. En ese sentido, la izquierda democrática en Colombia es experta; una y otra vez se ha equivocado a por el cambio.

Aunque en Colombia la solución a los tantísimos problemas sociales desde el mismo planteamiento va más allá del espejo político, dado a que el asunto está en lo profundo y de que el camino ha sido largo y empedrado para los sectores ajenos al poder, la coyuntura política amerita toda la atención posible. Es el momento de entender que la política, -como lo dijo Bertolt Brecht- tiene que ver con todo y que como ciudadanos llevamos a cuestas las consecuencias de nuestras decisiones.

¿Qué tal si deliramos por un ratito?, preguntaba Eduardo Galeano. Y si, otro mundo y otra Colombia son posibles. ¿Será una locura?

DE LAS NOVEDADES.

Por: Mauricio Botero Montoya.

El caricaturista Thumor dice que la cruzada de Uribe y Ordoñez contra la corrupción es como una marcha de protesta contra la marihuana organizada por el adicto Bob Marley. Los culpables de esa época se están acogiendo a la justicia transicional, es de suponer que abarcará también a las multas de tránsito.

En el uribismo se nota un desinfle por las malversaciones de Reficar y Odebrecht. Ellos disculparon los asesinatos del régimen de su caudillo, llamándolos con eufemismo “falsos positivos”. Pero no han acogido con igual benevolencia los desfalcos, revelan una escala de valores con el dinero al mando y la desilusión es evidente.

Así les ocurrió a quienes disculparon el “desaparecimiento” de tres mil chilenos tras el golpe militar contra Salvador Allende. Los pinochetistas solo entraron en mutismo y desgano al descubrirse que el generalísimo tenía decenas de cuentas en dólares en diversos paraísos fiscales. Asesinos sí pero no ladrones, parece ser el argumento. Las propuestas de Allende se han mantenido, aún por la actual mandataria de Chile, sin el temido fin de la civilización que pronosticaron los golpistas.

El río fue testigo: otra novela de los “descalzos”

Por: Jorge Alberto Morales Agudelo.

La aparición de la última novela del escritor antioqueño Juan Diego Mejía, Soñamos que vendrían por el mar (Alfaguara 2016), nos da el pretexto para recordar otra obra cuyos protagonistas son los "descalzos"; nos referimos a El río fue testigo de Ángel Galeano. Ambos autores exploran sus propias experiencias como “descalzos maoístas” de finales de la década del setenta y principio de la del ochenta del siglo pasado. Además, en el caso de Mejía la experiencia le dio para una cosecha, que a mi entender podría llamarse la trilogía involuntaria donde se encuentran también las novelas A cierto lado de la sangre (Planeta 1991) y El dedo índice de Mao (Norma 2003), explorando el mismo tema desde miradas distintas, pero que al final representa una sola novela con tiempo y espacio común, diferenciada por los enfoques de la acción. A las tres obras mencionadas nos referiremos en una próxima columna.

Hoy nos centraremos en El río fue testigo de Ángel Galeano. Obra editada por la Universidad de Antioquia en 2003 recrea un gran sueño, el de la entrega de una generación joven, idealista, inteligente, con sentido de pertenencia y sensibilidad social por su patria.

Reforma tributaria y paz: una antinomia.

Por: Esteban Morales Estrada.
Historiador

En el libro Las crisis de las dictaduras Nicos Poulantzas (1936-1979) deja claro algo fundamental para el caso que pretendemos analizar. El marxista greco-francés advierte que antes de señalar los factores externos como culpables de todos los males de un país, conviene matizar las acusaciones y analizar detenidamente los procesos particulares de cada lugar. En definitiva, Poulantzas plantea la preponderancia de los factores internos en articulación constante con los externos, criticando la teoría mecánica y simplista del complot internacional fantasmagórico, cuya ventaja principal es “desviar el examen de los propios errores y, sobre todo, de cerrar los ojos a las coyunturas internas que, precisamente, han permitido a las intervenciones exteriores y al dedo del extranjero ser eficaces”(1) . Conviene entonces analizar la reforma tributaria y entender el porqué de su contradicción con un proceso de paz duradero, mirando los factores internos en conexión con los externos para obtener una fotografía de la situación antinómica que trataremos de ilustrar.

Convergencia o barbarie

Por: Cristian Ortega.

Hace meses se rumorea la alianza que harán Robledo, Fajardo y Claudia López. Esta de darse, se hará alrededor del tema de la corrupción y podría lograr que los sectores progresistas sean por primera vez en Colombia una opción real de poder. Son muchas las contradicciones que tiene esta alianza, así como los obstáculos que representan los egos de cada uno de los candidatos.

Los ciudadanos cansados de la corrupción y el clientelismo buscarán votar por alguien que confronte al establecimiento y es nuestra tarea decidir si queremos que esa opción sea un gobierno de convergencia que incluya los sectores progresistas o si vamos a dejar que ese deseo de cambio lo materialice el Centro Democrático (CD) quienes vienen trabajando muy de cerca a las comunidades y fortaleciendo su aparato de propaganda. Hay muchos que dicen con orgullo que son del CD y es porque el CD ha hecho un trabajo de base para que sus militantes se sientan orgullosos de su partido.

Jóvenes, busquedas y perspectivas.

Por: Mauricio Vargas González

Mucho se habla hoy en día sobre la necesidad de estudiar, sobre la importancia de tener un buen trabajo, sobre granjearse una buena posición en esta sociedad para vivir con menos necesidades y menos urgencias.
Es casi un dogma religioso, o mejor, todo un sistema informático, la ética del Nuevo Orden Mundial: la competencia neoliberal y el mercado. En esas tres palabras podemos reducir hoy el Zeitgeist o espíritu de los tiempos. Seguir al pie de la letra el recorrido establecido para aquellos privilegiados que pueden estudiar de niños y para quienes pueden costearse la universidad, resulta objetivamente provechoso para asegurar unas mínimas condiciones de seguridad laboral y capacidad de consumo acorde con los estándares posmodernos.

Las contradicciones de la sociedad colombiana en el siglo XXI y el alcance del acuerdo de paz con las FARC

Por: Consuelo Ahumada*

Las difíciles condiciones políticas, económicas y sociales por las que ha transitado Colombia durante las últimas décadas tienen su origen en la confluencia de dos factores fundamentales estrechamente interrelacionados. Ambos son atribuibles tanto a la responsabilidad histórica de la clase dirigente del país como a los designios de quienes han detentado el poder en el orden mundial. El primero de ellos es la persistencia, intensificación y degradación de un conflicto armado que se ha prolongado por más de medio siglo. El segundo factor es el abandono histórico o la presencia precaria del Estado en importantes regiones del país y su fracaso en la construcción de un modelo de desarrollo que integre estas regiones y les procure a sus habitantes unas condiciones dignas de vida.

Esta situación se agravó a partir de los años noventa por la imposición de unas políticas económicas, en consonancia con la llamada globalización neoliberal, que fueron acogidas sin reserva y con entusiasmo por las élites de todos los países latinoamericanos, incluida Colombia: reducción del papel económico y social del Estado y desdén por el mercado interno, favorecimiento a los inversionistas extranjeros y al gran capital nacional y acatamiento de políticas de ajuste fiscal y restricción del gasto público. Al cabo del tiempo, dichas medidas han propiciado una mayor concentración de la riqueza, el deterioro del empleo y la exclusión social, no solo en la región sino en el mundo entero.

De las narco-novelas y otros demonios…

Por: Esteban Morales Estrada.
Historiador.

Se ha vuelto terriblemente común y recurrente que los dos principales canales de la televisión colombiana, insistan incansablemente en la producción y difusión de lo que podemos denominar narco-novelas, definidas de una manera sintética y simple como producciones centradas en el tema del narcotráfico y la violencia mafiosa colombiana. Esa especie de obsesión por este tipo de productos televisivos refleja varios “demonios”, o más bien, deja ver ciertas fisuras que pretendemos ilustrar a vuelo de pájaro en los siguientes párrafos, unas más implícitas que otras, pero al fin de cuentas presentes en todo ese océano de narco-novelas que inundan nuestro medio, como una sombra y que afectan en últimas el desarrollo histórico de nuestro país.

La primera fisura de las narco-novelas es que estas no buscan la reflexión sobre los problemas del pasado nacional, en ámbitos como el narcotráfico y la ilegalidad, sino que hacen una apología al crimen, a la heroicidad del bandido y anteponen la sensiblería poco analítica, al cuestionamiento y entendimiento critico de épocas y procesos.

Vivir juntas y juntos en la escuela: un reto entre géneros y generaciones (Cuarta parte)

4. Nuevas apuestas para la escuela de hoy

Por: Celeny Alejandra Ocampo Ocampo.

De acuerdo a lo abordado en los apartados anteriores, es necesario al pensar en género y convivencia escolar, hablar de conflicto, que va más allá de la relación entre hombres y mujeres en los espacios educativos, lo cual no es un hecho natural sino naturalizado, asociado a la experiencia cultural en la cual la escuela está inserta en los contextos latinoamericanos, que parten de una tradición sexista que incide directamente en la forma en que en ella se relacionan los/as integrantes de la comunidad educativa, que aunque en algunos lugares se ha empezado a problematizar, todavía en su mayoría.

Vivir juntas y juntos en la escuela: un reto entre géneros y generaciones (Tercera parte)

3. Con-vivir en la escuela: una opción ética y política

Por: Celeny Alejandra Ocampo Ocampo.

La convivencia en la escuela, tema que ha captado la atención de múltiples actores sociales, que ven cómo cobra relevancia ese estar-juntos en uno de los principales escenarios de socialización, de suerte que es allí donde niños, niñas y jóvenes aprenden diferentes formas de convivir, que ratifican la formación recibida en su familia o por el contrario generan transformaciones que pondrán en juego en el mundo social y cultural en el que estén inmersos. Lo anterior, no quiere decir que es sólo responsabilidad de la escuela la formación en convivencia, según Darío Muñoz (2004) ésta se convierte en “un espacio ecológico de choque de culturas” (p. 101) que delimitan su accionar, así la escuela puede convertirse en reproductora de aquello que la sociedad le encarga, o definir una apuesta política y ética diferente, buscando la transformación de la humanidad, mediante nuevas prácticas de relacionamiento en sus aulas.

La esquiva modernidad: A propósito de un ensayo de Rubén Jaramillo Vélez.

Por: Esteban Morales Estrada(1)

Rubén Jaramillo Vélez es el filósofo colombiano más influido por las ideas de la Teoría Crítica, especialmente por Herbert Marcuse, ya que tuvo la oportunidad de estudiar en Alemania y conocer de primera mano importantes debates y textos; en definitiva, puede considerársele como “el introductor de la Teoría crítica en Colombia”(2) , a través de sus traducciones en la revista Argumentos y de sus conferencias y labor docente. En su ensayo “La postergación de la experiencia de la modernidad en Colombia”, establece un esquema viable a nivel histórico y trata de mostrar aspectos concretos en las fuentes, sin quedarse en las nubes divagando en conceptos abstractos, sin conexión con la historia colombiana, citando a muchos clásicos de la historiografía nacional (Jaime Jaramillo Uribe o Álvaro Tirado Mejía).

Vivir juntas y juntos en la escuela: un reto entre géneros y generaciones (Segunda parte)

2. Entre lo femenino y lo masculino en la escuela

Por: Celeny Alejandra Ocampo Ocampo.

Para iniciar este apartado es importante aclarar que como se expuso en un inicio, no se abordarán identidades no heteronormativas que ya empiezan a emerger en los espacios educativos, debido a que este no es el interés central del artículo, sino que se buscará representar la forma en que la escuela se convierte en una de las principales instancias de apropiación de género, desde diferentes dispositivos pedagógicos asociados a la matriz bimodal tradicional. Desde la perspectiva relacional de género, el proyecto Arco Iris desarrollado en Bogotá, buscó desentrañar en el ámbito educativo aquellos dispositivos pedagógicos presentes en la escuela que, aunque tienen su nacimiento en la cultura macro de la cual hacen parte, se recrean constantemente en las vivencias cotidianas del aula de clase y en los espacios externos que también conforman la institución escolar.

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