Cátedra por la Paz

LA PAZ DE COLOMBIA, EL PACIFISMO Y LA NO-VIOLENCIA PARA LA EMANCIPACIÓN

Por: Mauricio Vargas González.

La lucha por la Paz, la soberanía y la democracia en Colombia es pacífica y no-violenta o no lo es. La violencia en Colombia es reaccionaria y sirve a los intereses más oscuros: mafia, narcotráfico, combos, corrupción, politiquería y a la explotación de la naturaleza y de los seres humanos más cruel y descarnada. Este es un país supremamente violento, es si no el más, uno de los más violentos de América Latina o de Sur América. Y vemos como ese flagelo ha impedido precisamente los cambios que en nuestro continente se han denominado como Los Vientos del Sur.

La prueba es que solo después de que se firmaran los Acuerdos de Paz es que se lograron los 8 millones de votos para Petro, los 11 millones para la consulta anticorrupción, un victorioso Paro Universitario y el exitoso Paro Nacional que ha movilizado el grueso de la sociedad colombiana de manera pacífica y no-violenta. Gracias a la Paz, no solo se han conquistado gobiernos alternativos en las principales ciudades colombianas, sino que la movilización social ha logrado alcances sin precedentes y como algo que no ocurría hace mucho tiempo, amplios sectores de la sociedad colombiana marcharon alrededor de un pliego de exigencias que recoge las principales preocupaciones y necesidades de la sociedad civil.

Hoy el camino es el que han abierto los Acuerdos de Paz, con la JEP, la implementación de los mismos y las reformas democráticas que se logren con la movilización social pacífica, no-violenta, con la simpatía de la opinión pública y de los amplios sectores de la sociedad colombiana.

Gandhi y Luther King son ejemplos de que la No-Violencia y el Pacifismo, lejos ser baladí, son realmente herramientas muy poderosas que pueden conquistar los espíritus y el alma de todo un pueblo para lograr los derechos, la libertad y la emancipación. Y Gramsci nos recuerda que en las ‘sociedades occidentales’ y en la democracia –burguesa-, la pugna cultural e ideológica es definitiva, por encima incluso de la coerción del Estado para sostener unos consensos y acuerdos que mantienen en pié el edificio productivo y social. Y es en este campo de batalla, el de las ideas, los valores y los principios, donde hay una brecha, un resquicio, una oportunidad para que las clases trabajadoras logren derrotar a las élites gobernantes. Y es allí, donde la Presidencia de Iván Duque se encuentra duramente cuestionada por la movilización ciudadana que no cesa, cacerolazo tras cacerolazo, cae la popularidad del jefe de Estado.

La NO-VIOLENCIA debe orientar la izquierda y el marxismo en Colombia.

Por: Mauricio Vargas González.

A nombre del Marxismo y de la Izquierda se han cometido las peores aberraciones en el país.
Hablo de la lucha armada, del terrorismo, el secuestro y de los discursos del odio. Decía Francisco Mosquera que el foquismo, la guerrilla, la combinación de las formas de lucha y todas esa “teorías” y prácticas que legitimaban y fundamentaban la violencia obedecían más a una “táctica terrorista” que a una política popular, usada entre otras cosas por las élites liberales y conservadoras desde la Independencia hasta mediados del siglo XIX y por el Uribismo ya en el siglo XXI.

El maoísmo planteó que el sentido de la política es “servir al pueblo”, ese es el verdadero sentido de una revolución democrática que requiere Colombia. Esa concepción pequeño-burguesa “infantil y rígida” propia de “políticos astutos y clérigos piadosos” ha traído tremendos sufrimientos al pueblo explotado y ha estimulado que la mafia, los terratenientes y la extrema-derecha impulsaran la creación de las autodefensas, las convivir y todo tipo de organizaciones sicariales para exterminar los líderes sociales.

Quien ve al indigente, al indígena desterrado, al niño violado, a la adolescente prostituida y en general a todos los humillados de este país -que es uno de los más desiguales el mundo- y piensa en violencia, es porque le hace falta “descalzarse” y ponerse al servicio de los que sufren, pues quien se sacrifica y lucha de verdad, no le queda tiempo para esas elucubraciones fantasiosas que tanto daño le han causado a los campesinos y masas urbanas empobrecidas de las ciudades.

A propósito de la Cátedra de la Paz (II).

Por: Carlos Julio Giraldo Medellín(1).

Si vis pacem para pacem (si quieres la paz, prepárate para la paz)
Johan Galtung,

El lunes 25 de mayo el presidente Santos firmó el decreto 1038 que reglamenta la ley 1732 del 1° de septiembre de 2014, por el cual se crea la cátedra de la paz. Al respecto, el Presidente señaló que “llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz, de enseñar a vivir en paz” y “con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, por la que trabajamos todos los santos días”(2).

Esta es la segunda parte del análisis sobre los retos que implica esa Cátedra para la Paz.

La Educación para la paz

A propósito de la Cátedra de la Paz.

Por: Carlos Julio Giraldo Medellín(1).

Si vis pacem para pacem (si quieres la paz, prepárate para la paz)
Johan Galtung

El pasado lunes 25 de mayo el presidente Santos firmó el decreto 1038 que reglamenta la ley 1732 del 1° de septiembre de 2014, por el cual se crea la cátedra de la paz. Al respecto, el Presidente señaló que “llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz, de enseñar a vivir en paz” y “con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, por la que trabajamos todos los santos días”(2).

Con esta norma, las instituciones educativas tienen plazo hasta el 31 de diciembre para implementar la Cátedra de la Paz y en el caso de los niveles de la básica y media, deberán inscribirla en alguna de las siguientes áreas fundamentales: a) Ciencias Sociales, Historia, Geografía, Constitución Política y Democracia, b) Ciencias Naturales y Educación Ambiental, o c) Educación Ética y en Valores Humanos (art. 3) y los Comités de Convivencia Escolar, definidos en la ley 1620 de 2013, realizarán el respectivo seguimiento (art. 8)

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