Los avatares vigentes del movimiento estudiantil en Colombia


Por: Jhoan Manuel Rodriguez Cerinza.
Consejo Nacional Superior Estudiantil de Colombia - CONSEC

El año 2014 cerró con una fuerte legislación en materia de política educativa universitaria, la ley 1740 del 23 de diciembre de 2014 “por la cual se desarrolla parcialmente el artículo 67 y los numerales 21, 22 y 26 del artículo 189 de la constitución política, se regula la inspección y vigilancia de la educación superior, se modifica parcialmente la ley 30 de 1992 y se dictan otras disposiciones”1. Esta ley se dio como resultado de los conocidos escándalos de presuntos malos manejos administrativos y financieros en la Universidad San Martin, los cuales afectaban a los más de 17 mil estudiantes con los que cuenta dicha institución en gran parte del país.

Esta ley cursó su trámite en el congreso con mensaje de urgencia por parte del Ministerio de Educación Nacional MEN, para poder “inspeccionar y vigilar” el funcionamiento y operación además de garantizar la calidad y el correcto uso de los bienes de las Instituciones de Educación Superior IES; pero además de esto poderlas intervenir y “sancionar” cuando se presenten malos manejos en materia administrativa y financiera.

La aprobación de la ley 1740 de 2014 se dio rápidamente en el Congreso, casi que a pupitrazo en plena época navideña, quedando así demostrando el actual debilitamiento del movimiento estudiantil producto de las practicas sesgadas y cerradas en el proceso organizativo y representativo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil MANE, después de que en 2011 por medio de grandes movilizaciones, besatones y simbólicas protestas multitudinarias pero pacíficas, se lograra hacer retirar el proyecto de ley que pretendía modificar lesivamente la ley 30 de Educación superior.

La MANE después de tan reconocible logro desarrolló su proceso organizativo a finales de 2011 y comienzos de 2012. En una serie de encuentros nacionales se caracterizó la mesa y se establecieron pautas para darle una estructura y unas vocerías, sin embargo, las representaciones y la forma de elección terminaron en una nueva doctrina electoral que resultó excluyendo a muy importantes y amplios sectores democráticos estudiantiles como la Federación Nacional de Representantes estudiantiles FENARES, el Consejo Superior Universitario CESU y otros sectores organizados y no organizados en el movimiento naciente, quedando en manos de un reducido número de organizaciones que, hay que decirlo, no representa la amplia mayoría del estudiantado colombiano y que por tal razón las movilizaciones y las convocatorias de la Mesa son cada vez más reducidas y de poco impacto a diferencia de aquellas épocas doradas en sus inicios.

Durante 2012 y 2013 lo que quedó de la Mesa se dedicó a construir y divulgar una nueva propuesta de educación superior la cual fue agitada y movida por algunas partes del país, pero sin la participación masiva y activa de los estudiantes; dicha propuesta no ha sido debatida en el Congreso y a cambio de esto, el gobierno nacional en cabeza de Juan Manuel Santos y la exministra de educación María Fernanda Campo publicaron y socializaron el acuerdo por lo superior 20341, conocida como la propuesta de política pública para la excelencia de la educación superior en Colombia en el escenario de paz; dicha propuesta no es un proyecto de ley, sino una política pública para implementar a largo plazo, en donde se establecen, diagnostican y pretenden atender diez temas fundamentales para estructurar la educación superior partiendo de un intento de prospectiva estratégica.

La ley 1740 de 2014 puede parecer una buena forma de ejercer cierto control a las universidades siempre y cuando contemos con gobiernos democráticos, sin embargo también puede ser el comienzo del fin de la autonomía universitaria sí se utiliza perversamente; en cuanto al acuerdo por lo superior 2034 se pueden plantear posiciones favorables o no, lo cierto es que una política publica no es suficiente para hacer que la educación superior sea pública, científica y democrática.

Ambos proyectos propuestos e impulsados por el gobierno, aprobados por algunos sectores, pero criticados y señalados por otros, deben ser detalladamente estudiados y tratados, puesto que en cualquier momento y debido a las circunstancias y debilitamiento del movimiento estudiantil, cualquier medida que afecte negativamente la educación superior puede ser aún más lesiva.

Hay que reconocer el avance del movimiento estudiantil y señalar sus falencias, pero adicional a esto, nosotros como Consejo Nacional Superior Estudiantil de Colombia CONSEC, hacemos un gran llamado al movimiento estudiantil a que rompa la ausencia de una continuidad orgánica, a ser coherentes y críticos pero realistas y a salir de ciertos sectarismos en las múltiples organizaciones estudiantiles, evitando nuestro debilitamiento y el oportunismo que se suele presentar en circunstancias como estas, puesto que debemos como masa crítica y consiente estar en disposición de aportarle a la mejora efectiva que requiere la educación superior en Colombia.

1) http://wp.presidencia.gov.co/sitios/normativa/leyes/Documents/LEY%201740...
2) http://www.dialogoeducacionsuperior.edu.co/1750/articles-319917_recurso_...