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  1. Prospectiva del actual movimiento universitario: escenarios deseables y fatalibles

    Por: Jaime Álvarez de Moya
    Diciembre 1 de 2018

    En este 2018 se han cumplido importantes efemérides del accionar del movimiento estudiantil en diferentes latitudes. Aunque se podría pensar que sus períodos históricos estarían signados por los arcanos mayores y las alineaciones planetarias en ciclos de cincuenta años, realmente han sido hitos históricos como óperas primas continuadas por nuevas sinfonías. Así, el 9 de septiembre de 1918 la Federación Universitaria de Córdoba en Argentina asumió la dirección de la Universidad de Córdoba, dentro del movimiento autodenominado Político-Pedagógico Permanente generado por el Manifiesto Liminar o Manifiesto de Córdoba, como preludio de una sonata ininterrumpida de movilizaciones estudiantiles y universitarias en toda Argentina y Suramérica. Sus exigencias centrales eran la autonomía y la participación efectiva en el gobierno universitario o cogobierno.

    Medio siglo después, en mayo de 1968, en Francia, en la Universidad de Nanterre, se dio el inicio de movilizaciones estudiantiles que tuvieron por eslogan: ‘’sed realistas, pedid lo imposible’’ y ‘’prohibido prohibir’’, como tocata inicial de un movimiento que convocó al proletariado francés y a todas las fuerzas progresistas alrededor de sus demandas y propuestas acompañadas de una profunda crítica a la sociedad de consumo, al control social de la vida cotidiana, a guerras imperialistas y coloniales como la de Argelia y Vietnam, a la racionalidad instrumental y a la mercantilización del mundo. Pero primó su espíritu contestatario y anti-reformista, no tuvo propuestas de construcción de nueva sociedad. Mayo del 68 fue la obertura de una sinfonía de movimientos estudiantiles en todo el mundo: desde Europa hasta América (Tlatelolco 1968). El movimiento estudiantil fue el nuevo fantasma que recorrió el mundo.